En toda Europa, arquitectos y diseñadores convierten antiguos palacios, fábricas vacías, pueblos de pescadores y refugios de montaña en lugares únicos para alojarte. Algunos proyectos mantienen viva la historia, mientras otros le dan una mirada nueva a la tradición. Muchas veces, la arquitectura se integra de tal manera con el paisaje que ambas parecen fundirse.
Desde 2000, Tablet destacó hoteles más chicos y con una identidad marcada, donde una mirada creativa define la experiencia de cada huésped. "Siempre privilegiamos los hoteles íntimos donde puede lucirse una voz individual", dice Mark Fedeli, director de Marketing y Editorial de Tablet Hotels.
"Se trata de personalidad y emoción a escala humana. Hoy abren tantos hoteles de diseño impecable que cada vez resulta más difícil acotar la lista", agrega.
Esa mirada marca la selección de este año. En lugar de buscar hoteles grandes o llamativos, Tablet pone el foco en la originalidad, la reutilización creativa, las influencias inesperadas y los lugares donde la naturaleza o una visión definida toman protagonismo. "El objetivo sigue siendo el mismo: materiales de alta calidad, un servicio cuidado y una relación de valor en un momento en que los huéspedes se sienten cada vez más abrumados", dice Fedeli.
Entre paisajes remotos, pueblos restaurados, escapadas a islas y ciudades históricas, esta selección deja huella por sus diseños audaces y bien pensados.
Muchos de los hoteles nuevos más interesantes de Europa están lejos de las grandes ciudades, en lugares donde el diseño se integra de manera natural con el paisaje que los rodea.
Kástu by Pajta - Hungría

Vale la pena visitarlo por su restaurante con estrella Michelin y descubrir una forma serena y sofisticada de lujo rural que invita a quedarse.
Pajta ganó reconocimiento internacional por su cocina centrada en los ingredientes e inspirada en la región húngara de Őrség. Esa misma línea ahora define a Kástu, su propuesta de alojamiento. El arquitecto Gábor U. Nagy diseñó siete cabañas simples que retoman tradiciones locales y se integran de forma natural al entorno rural.
Harmony Seljalandsfoss - Islandia

Harmony Seljalandsfoss queda a solo diez minutos de la famosa cascada de Islandia, aunque se siente como un mundo aparte. Tiene apenas dos lodges, ubicados a buena distancia entre sí para garantizar privacidad. Cada uno es una cabaña moderna de vidrio que resalta los paisajes impactantes de Islandia. Incluso los techos de los dormitorios están pensados para que los huéspedes puedan ver la aurora boreal desde la cama.
MANNA Arcadia - Grecia

Alguna vez funcionó como hospital de montaña para soldados heridos; hoy es uno de los refugios más impactantes de Grecia. MANNA Arcadia se levanta en lo alto de los bosques del Peloponeso. Abrió por primera vez en la década de 1920 como un refugio de salud y después quedó vacío durante muchos años. Hace poco, especialistas, entre ellos arqueólogos, participaron de su restauración, que conservó su encanto histórico y sumó las comodidades de un elegante lodge alpino. Hoy, los huéspedes se alojan rodeados de abetos y senderos para caminatas.
En otros casos, diseñadores les dan nueva vida a antiguas granjas y pueblos históricos para crear lugares especiales, donde los huéspedes pueden visitar, descansar y disfrutar.
Bethlen Estates Transilvania - Rumania

Cuando visitás Bethlen Estates, entrás a un pueblo restaurado más que a un hotel. En vez de concentrarse en un solo edificio, este proyecto recuperó varias construcciones históricas de un pueblo de Transilvania. Depner House, Caretaker’s House y Corner Barn ahora reciben huéspedes y proponen una experiencia muy ligada al patrimonio local.
Casa Newton - Italia

El encanto del campo de Toscana encuentra acá una versión más lúdica y actual. A primera vista, Casa Newton parece un agriturismo clásico escondido entre las colinas. Pero, al mirar con más atención, aparece una mezcla de estilos: una casa de campo roja intensa, sombrillas vintage y detalles de mediados del siglo XX que le dan un aire contemporáneo sin dejar de respetar el carácter local.
Torel Quinta da Vacaria - Portugal

Esta histórica finca vitivinícola recibió una renovación cuidadosa para transmitir una sensación serena y actual. Con vistas a los viñedos en terrazas del Valle del Duero, la propiedad une su arquitectura original con interiores firmados por Luís Miguel Oliveira y Studio Astolfi. Los pisos de madera clara, el mobiliario de mediados del siglo XX y un spa con paredes de vidrio crean un equilibrio apacible entre lo antiguo y lo nuevo.
Casas da Quinta de Cima - Portugal

Las antiguas casas de los trabajadores rurales se transformaron en una escapada silenciosa y relajada en el Algarve. La propiedad sigue en manos de la misma familia desde hace generaciones. Ahora cuenta con nueve suites, con pisos de terracota, techos de mimbre y baños de mármol. Cada una tiene su propia terraza con vista a plantaciones de naranjos y paltas, lo que refuerza el vínculo de los huéspedes con la tierra.
Muchos de los nuevos hoteles de la costa de Europa se integran tan bien al entorno que parecen una parte natural del paisaje.
Divine Cave Experience - Grecia

Este hotel está excavado en los acantilados volcánicos de Santorini, y aprovecha al máximo ese escenario imponente. Cada una de sus diez suites está construida dentro de la roca y cuenta con su propia terraza privada con vista a la caldera. El spa subterráneo refuerza ese aire de cueva y hace que la estadía se sienta completamente natural y lujosa.
Mamula Island by Banyan Tree - Montenegro

Alguna vez fue una fortaleza del siglo XIX; hoy es un refugio sereno sobre el Adriático. A Mamula Island solo se puede llegar en barco. El lugar une antiguas construcciones de piedra con interiores contemporáneos. El spa, la playa y varias piscinas suman comodidad y descanso a este escenario histórico.
Hotel César Lanzarote - España

La antigua casa del artista se transformó en un refugio de diseño con una estética muy cuidada. El hotel fue hogar del escultor César Manrique y hoy refleja su idea de unir arquitectura y naturaleza. Materiales nobles, una paleta simple y ventanas ubicadas con precisión hacen entrar el paisaje volcánico de la isla al interior.
Nusfjord Village & Resort - Noruega

En las islas Lofoten, el pueblo pesquero entero funciona como hotel. Nusfjord es uno de los asentamientos más antiguos de Noruega, y sus cabañas de madera rojas, conocidas como "rorbuer", antes alojaban a los pescadores de bacalao. Ahora, esas construcciones fueron restauradas con cuidado, conservaron el carácter marítimo del pueblo y les dan a los huéspedes una experiencia de estadía verdaderamente inmersiva.
En distintas ciudades de Europa, diseñadores transforman edificios históricos en hoteles boutique que reflejan la identidad de sus barrios.
Sir Prague - República Checa

Una nueva lectura de la rica historia arquitectónica de Praga. Ubicado en un edificio del siglo XIX, a orillas del río Vltava, Sir Prague toma inspiración del estilo gótico y del cubismo checo. La diseñadora Linda Boronkay lleva esas influencias a los interiores y les da una expresión que refleja de verdad el espíritu de la ciudad.
Palazzo Talìa - Italia

Un palazzo romano que antes funcionó como escuela encontró una nueva vida a partir de la mirada creativa de un cineasta. Palazzo Talìa ocupa un edificio restaurado del siglo XVI y deja ver el estilo del director Luca Guadagnino. Cada ambiente se transformó en una escenografía, con una estética barroca cargada y habitaciones que transmiten una curaduría minuciosa y una composición muy cuidada.
La Manufacture Royale de Lectoure - Francia

Una antigua curtiembre industrial de 1754 se transformó en un refugio elegante. Después de cuatro años de restauración, el edificio ahora tiene paredes encaladas en colores hechos a medida e interiores elegidos con criterio. El diseño conserva parte de su carácter industrial, pero al mismo tiempo vuelve el espacio más cálido y acogedor.
Experimental Chalet Val d’Isère - Francia

Este lodge de esquí le da tanta importancia al diseño como a la experiencia en la nieve. Experimental Group reinterpretó el clásico hotel alpino con interiores de Dorothée Meilichzon. La propuesta mezcla rasgos tradicionales del chalet con detalles inspirados en la arquitectura de los parques nacionales de Estados Unidos, y logra una estética que transmite nostalgia y modernidad a la vez.
Grand Hotel Bellevue - Inglaterra

Demuestra que el diseño de primer nivel también se puede encontrar más allá de Mayfair. El hotel, construido en el siglo XIX, ocupa una casa victoriana con vista a Norfolk Square. Sus interiores llevan la firma de Fabrizio Casiraghi. El bar sobresale por sus bordados hechos a medida por la marca de moda BODE, que aportan un detalle distintivo. Además, el hotel queda a diez minutos a pie de los baños termales.
Un giro hacia una impronta más personal
Al mirar las 16 propiedades, aparece una línea clara. Como plantea Fedeli, "se trata de ver algo que no vemos muchas veces: la mano inconfundible de un visionario único y ecléctico".
Para él, hoy los hoteles necesitan dar algo más que un lugar donde dormir. "Necesitan brindar una alternativa, una vía de escape, un espacio profundamente humano definido por el cuidado, la atención y la intención", sostiene.
Aunque gran parte del sector todavía asocia el tamaño con el éxito, estos hoteles proponen otra mirada. El futuro del diseño no pasa por ser más grande, sino por ser más pensado, más íntimo y más personal.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com