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'Manolo' Merchan Aguirre, presidente de Cavalieri Corp. S.A.
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'Manolo' Merchan Aguirre, presidente de Cavalieri Corp. S.A.
Fotos : Robinson Chiquito para Forbes Ecuador
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‘Manolo’ Merchán construyó Cavalieri, una marca que combina sastrería, asesoría y producción internacional.Tiene tres locales operativos, dos más en planes y comienza su siguiente etapa de expansión en la moda masculina.

24 Septiembre de 2026 22.59

Una motoneta amarilla captura la atención al ingreso de Cavalieri, en La Piazza, una plaza comercial en Samborondón. Es una referencia a la estética italiana y a una moda que trasciende generaciones. La presencia de las Vespas, en distintos colores según el local, refuerza el universo visual de la marca y su apuesta por la elegancia masculina.

Víctor Manuel Merchán Aguirre, conocido como ‘Manolo’, está al frente del negocio. Es presidente de Cavalieri Corp. S.A. y ha construido su trayectoria empresarial a partir de la importación, la distribución y, más recientemente, el retail especializado en moda masculina. 

Una máquina de coser industrial Reval de estética vintage y un reloj de engranajes expuestos conviven con ternos sastres, corbatería en tonos sobrios y accesorios personalizados. Su diseño busca convertir la experiencia en tienda y el sello sartorial en factores de diferenciación dentro del segmento premium.

La empresa facturó US$ 522.483 en 2025, es decir, unos US$ 155.000 más que el año previo, según registros de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros. Ese resultado, dice Merchán, permite sostener un plan de expansión. 

Antes de dedicarse a la ropa para hombres, comenzó con la importación de relojes. Tenía 23 años cuando un familiar lo acercó al comercio y lo invitó a conocer proveedores en Panamá. "Mi trabajo siempre fue, desde el principio, importar. Los relojes me abrieron camino a la ropa y bueno, continué", comenta ahora, a vísperas de cumplir 56.

Han transcurrido 20 años y la operación mayorista fue su arranque. Desde Guayaquil abastecía almacenes de distintas ciudades, entre ellas Cuenca, Ambato, Latacunga y Quito. "La mercadería provenía de diferentes países como Turquía, China e Italia, según las necesidades de los clientes", explica. 

Un poco antes, desarrolló una empresa dedicada a importar y personalizar artículos publicitarios para compañías como Coca-Cola y Pizza Hut. Sin embargo, decidió continuar y fortalecer su línea de moda masculina. Hace una década empezó con tiendas propias. Para ello debía buscar un nombre que los representara y luego de un asesoramiento profesional contratado, eligieron Cavalieri, que significa caballeros, en italiano. Su identidad, sin embargo, va más allá de la venta de ropa. 

"Cuando recorría para distribuir la mercadería, observé cómo faltaba atención personalizada al cliente. Eso nos hizo tomar una decisión y hace 10 años empezamos a abrir puntos propios y diferenciarnos en asesoría personalizada, atención y seguimiento".

Abrió la primera tienda en Kennedy, norte de Guayaquil, donde tiene su propio taller. La inversión inicial fue de US$ 50.000, financiada entre ahorros y créditos. En 2021 inauguró el segundo local en Samborondón Plaza, que demandó unos US$ 80.000. 

El proceso de expansión inició este 2026 con la apertura de la tienda en La Piazza Samborondón, en julio pasado, con una inversión de US$ 120.000. "Este año llegaremos al millón de dólares en ventas", indica. 

Este ritmo continuará en 2027: en abril abrirá el cuarto punto en Plaza Celeste, en la urbanización Ciudad Celeste, en Samborondón. Tiene en planes llevar la marca a Quito, entre el segundo semestre del próximo año. También evalúa la posibilidad de abrir un showroom en Panamá para atender otros mercados.

Una marca entre Italia, China y Turquía

La estrategia de crecimiento incluye conectar la herencia de la sastrería con nuevos códigos de elegancia masculina. Un terno de lana con patrón de cuadros junto a un casco de estética gentleman biker ilustra esa combinación entre tradición y contemporaneidad. Ahora su meta es llegar a una nueva generación de empresarios y emprendedores, para quienes la elegancia admite versatilidad sin renunciar a la personalización. 

Manolo Merchan Aguirre, de la empresa Cavalieri - Fotos : Robinson Chiquito para Forbes Ecuador
Manolo Merchan Aguirre, de la empresa Cavalieri - Fotos : Robinson Chiquito para Forbes Ecuador

La propuesta de Cavalieri incluye camisas, pantalones, zapatos, accesorios y trajes que se cotizan hasta en US$ 2.000, pero su diferencial está también en los servicios de sastrería. 

Cuenta con 10 personas dedicadas a estos trabajos, desde entalles hasta ajustes de camisas y pantalones. El servicio está disponible incluso para quienes no compraron sus prendas en la tienda. La empresa también ofrece mantenimiento y restauración de calzado. Sus zapatos se fabrican tanto en Guayaquil como en Nápoles, Italia.

En el segmento de trajes, los novios son sus públicos más importantes. Trabajan con wedding planners y asesoran a clientes que buscan vestimenta para matrimonios y otros compromisos formales. Merchán considera que interpretar una invitación, comprender el código de vestimenta y ayudar al cliente a elegir el atuendo adecuado eleva la experiencia.

Cavalieri también responde a una lógica de abastecimiento internacional. El dueño explica que la empresa importa prendas y accesorios desde distintos mercados y que su producción combina Italia, China y Turquía. De este último destino procede el lino, un tejido que la marca incorpora por sus características y su adaptación al clima cálido.

La experiencia acumulada en los viajes a Europa también influye en el diseño de las tiendas. Merchán cuenta que visita establecimientos en ciudades como Roma y París para observar tendencias, productos y formas de atención que luego adapta a Cavalieri. Incluso el servicio de bebidas, en un minibar dentro del lugar, surgió de una experiencia en una tienda italiana.

La siguiente generación

¿Usted se veía al frente de una empresa de moda? La pregunta le genera una sonrisa, que acompaña con una respuesta directa: "La verdad, no". Estudió Ingeniería Comercial y comenzó en los negocios con importaciones, desde una oficina en la calle Pichincha, en Guayaquil. Su trayectoria fue intuitiva, marcada por la búsqueda de oportunidades más que por una vocación empresarial definida.

La dolarización de 2000, cuando llevaba apenas dos años en el negocio de la ropa, y la pandemia pusieron a prueba la continuidad de la empresa. En la crisis sanitaria, su principal preocupación fue sostener a sus colaboradores. "La incertidumbre, el poder cumplir con todos los empleados era una situación que nos exigía ser más eficientes", recuerda. La mayor presencia en redes digitales ayudó a mantener la operación.

Hoy, tres de sus cuatro hijos participan en Cavalieri, desde marketing y publicidad hasta compras, producción y administración. Merchán sigue supervisando la operación y visitando los locales, pero reconoce que crecer implica delegar y dar espacio a nuevas capacidades.

Con tres tiendas, una cuarta prevista y una meta de facturación de US$ 1 millón, que duplica el resultado aproximado de 2025, el relevo generacional marca una nueva etapa: compartir decisiones y permitir que sus hijos aporten otras miradas, sin alejarse del negocio que construyó. (I)

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