Estados Unidos controlará una quinta parte de las reservas de petróleo de Venezuela durante 100 años
El acuerdo abarca 17 campos y prevé inversiones de hasta US$ 100.000 millones para recuperar la producción. La operación quedará en manos de NABEP, la compañía encabezada por el empresario Alejandro Betancourt, en la que Washington será accionista.

Estados Unidos controlará más de 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano, cerca de una quinta parte de las reservas confirmadas del país, durante los próximos 100 años. El gobierno interino de Delcy Rodríguez le concedió a North American Blue Energy Partners (NABEP), la petrolera privada encabezada por Alejandro Betancourt, derechos para operar 17 campos. Como parte del acuerdo, Washington recibirá una participación del 35% en la empresa matriz y podrá comprar al costo el 20% de la producción.

El entendimiento fue detallado en un comunicado oficial de la Casa Blanca publicado el lunes, después de que Donald Trump lo presentara como el mayor acuerdo petrolero de la historia. Los documentos fueron firmados por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth.

El propio gobierno estadounidense describió la operación como una “privatización” del sector energético venezolano. Esto no significa que Venezuela le entregará directamente sus reservas a Estados Unidos. El control se ejercerá a través de NABEP, que tendrá las concesiones para explotar los campos. Washington será accionista de la petrolera, podrá intervenir en decisiones clave y tendrá prioridad para comprar crudo.

El poder que tendrá Washington dentro de NABEP

Además del 20% que podrá comprar al costo, el Departamento de Estado de EE.UU. tendrá prioridad para adquirir el 80% restante. Antes de vender esa producción a otro comprador, NABEP deberá ofrecerle a Washington la posibilidad de quedarse con el crudo en las mismas condiciones. La Casa Blanca explicó que este mecanismo busca garantizar los suministros para emergencias, usos militares y la reposición de la Reserva Estratégica de Petróleo.

La recuperación de la industria petrolera venezolana llevará años y exigirá fuertes inversiones antes de traducirse en una mayor producción. (Foto: NABEP)

El gobierno estadounidense también tendrá poder de decisión en NABEP. Podrá bloquear el nombramiento de cualquier integrante del directorio, que deberá estar compuesto en su mayoría por ciudadanos de ese país. La compañía también deberá contar con auditores, abogados y asesores estadounidenses. Además, el acuerdo se regirá por las leyes de Estados Unidos y los conflictos deberán resolverse ante sus tribunales.

Según informó Reuters, 14 de los 17 proyectos fueron concedidos recientemente y se suman a otros tres que ya estaban en manos de NABEP. Cinco de los nuevos campos eran operados por compañías chinas y uno estaba bajo el control de una empresa rusa.

Entre las compañías desplazadas aparecen China Concord Resources, Sinopec y China National Petroleum Corporation. Otros dos proyectos eran administrados por firmas vinculadas con Alex Saab, mientras que uno estaba relacionado con un sobrino de Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro. El gobierno de Trump presentó estos cambios como una forma de reducir la influencia de China y Rusia en la industria petrolera venezolana.

Una inversión de US$ 100.000 millones que llevará años

NABEP prevé invertir hasta US$ 100.000 millones para ampliar la producción y reconstruir una infraestructura deteriorada por años de falta de mantenimiento. La Casa Blanca calcula que el proyecto podría generar cerca de US$ 200.000 millones en regalías e impuestos para Venezuela durante sus primeros 25 años.

La petrolera aseguró en su propio comunicado que elevó su producción desde unos 18.000 hasta más de 200.000 barriles diarios durante los últimos dos años. Ahora busca superar el millón de barriles diarios mediante la expansión de sus operaciones en el lago de Maracaibo y en la Faja del Orinoco.

Trump presentó el pacto como el mayor acuerdo petrolero de la historia y aseguró que no tendrá costo para los contribuyentes. (Foto: La Casa Blanca)

La empresa también afirma que emplea directamente a más de 5.000 personas y trabaja con otros 10.000 contratistas. Parte del nuevo petróleo será procesado en refinerías estadounidenses, mientras que equipos, plataformas y otros componentes necesarios para aumentar la extracción se comprarán a proveedores de ese país.

El impacto, de todos modos, no va a ser inmediato. Especialistas consultados por Associated Press advirtieron que recuperar la capacidad productiva venezolana podría llevar varios años. Incluso Trump reconoció que los consumidores estadounidenses no verán una caída rápida de los precios de los combustibles.

También existen dudas sobre la ejecución y la validez futura del acuerdo. Expertos y abogados señalaron a Reuters que las negociaciones se realizaron sin un proceso competitivo y reclamaron que ambos gobiernos publicaran los contratos completos. El desarrollo integral de los 17 campos podría tomar más de 25 años y requerirá que las condiciones políticas y legales se mantengan a lo largo de varias administraciones.

Quién es Alejandro Betancourt, el empresario detrás de NABEP

El socio elegido por Washington es Alejandro Betancourt, un empresario venezolano de 46 años que actualmente controla NABEP. La compañía perteneció anteriormente al petrolero estadounidense Harry Sargeant y se convirtió en el segundo mayor productor privado de Venezuela, detrás de Chevron.

NABEP tendrá derechos sobre 17 campos y prometió invertir hasta US$ 100.000 millones para recuperar la producción. (Foto: Alejandro Betancourt vía Wikimedia Commons)

La elección provocó cuestionamientos por los antecedentes judiciales de Betancourt. El empresario fue investigado en EspañaSuiza Estados Unidos por presunto lavado de dinero vinculado a operaciones financieras de la petrolera estatal PDVSA. En 2025 fue detenido dos veces en el Reino Unido a raíz de solicitudes de las autoridades españolas y suizas, según una investigación de The Washington Post.

Betancourt negó haber participado en actividades ilícitas y hasta el momento no fue acusado formalmente en Estados Unidos, España, Suiza ni Venezuela. Funcionarios estadounidenses aseguraron que fue sometido a una revisión de antecedentes antes de concretar el acuerdo y remarcaron que no enfrenta cargos en territorio norteamericano.

La Casa Blanca sostiene que el pacto permitirá asegurar el suministro de petróleo a bajo precio, atraer inversiones y reconstruir la economía venezolana. Su alcance, sin embargo, excede cualquier ciclo político inmediato y sitúa una parte central de la industria energética del país bajo una estructura empresarial con una fuerte participación estadounidense durante los próximos 100 años.