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Un estudio desmitifica las creencias sobre los 'ninis'

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La definición de ninis como aquellos jóvenes que no estudian ni trabajan invoca una imagen de inactividad que no refleja su verdadera realidad. Pese a las dificultades en América Latina, los millennials son optimistas respecto al futuro de su educación.

18 Enero de 2022 13.46

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó el informe "Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar?", donde describe los principales resultados de un proyecto regional que contó con la participación de más de 15.000 jóvenes de entre 15 y 24 años en nueve países (Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Haití, México, Paraguay, Perú y Uruguay). Se trata de os resultados de dos levantamientos de datos (uno cuantitativo y otro cualitativo) que permiten comprender mejor las habilidades, expectativas y aspiraciones de los jóvenes, y el contexto en el que ellos se desarrollan. 

"La novedad de este estudio es que va más allá de las variables tradicionalmente levantadas en las encuestas de hogares, como ingresos o nivel de estudios, e incorpora otras menos convencionales: la información que los jóvenes manejan acerca del funcionamiento del mercado laboral, y sus aspiraciones, expectativas y habilidades cognitivas y socioemocionales. Con ello, tratamos de entender mejor a los jóvenes e impulsar medidas más acordes a los desafíos para desarrollar su potencial. Así, sobre la base de estos hallazgos, esta publicación sugiere qué acciones de política pueden ayudar a los jóvenes a realizar una transición exitosa desde sus estudios al mercado laboral. Hay un panorama alentador en la mayoría de los aspectos. En este no hay cabida para prejuicios y estereotipos, como los que pesan sobre los millennials o sobre los 20 millones de ninis (jóvenes que ni estudian ni trabajan ni se capacitan) que hay en América Latina y el Caribe", explicó el organismo. 

Así, un 41% de los jóvenes en la región se dedica exclusivamente al estudio, un 21% solo trabaja, un 17% realiza ambas actividades y un 21% no estudia, se capacita o trabaja. Además, se observan diferencias en los años de educación que alcanzan los jóvenes en los distintos países de América Latina y el Caribe. Respecto a sus resultados laborales, los jóvenes muestran una temprana inserción laboral  (a  los  16  años,  en  promedio) y altas tasas tanto  de  informalidad como de rotación laboral. Asimismo, el análisis confirma el rezago en habilidades cognitivas de los jóvenes de la región que ya han detectado pruebas estandarizadas internacionales como PISA, independiente de su situación laboral y educativa. 

Por ejemplo, alrededor de un 40% de los encuestados no es capaz de realizar correctamente cálculos  matemáticos muy sencillos, útiles para la vida diaria, como repartir un monto de dinero en partes iguales. También se encuentra que, en promedio, los jóvenes del estudio carecen de algunas habilidades técnicas esenciales para el nuevo mercado laboral (por ejemplo, menos de un cuarto declara hablar fluidamente  inglés), pero que a la vez poseen otras capacidades igualmente relevantes (por ejemplo, indican manejar dispositivos tecnológicos con facilidad).

Es decir, aunque los jóvenes de la región tienen, en general, un importante rezago en sus habilidades cognitivas, su desempeño mejora notablemente al analizar sus habilidades socioemocionales, excepcionalmente relevantes en un mercado  laboral cercado por los  robots o las  tecnologías. Las habilidades socioemocionales que mide este proyecto, también conocidas como habilidades blandas, incluyen, entre otras, la perseverancia, la confianza en las propias capacidades, la autoestima y el autocontrol. 

Otro aspecto resaltables es que, en general, son optimistas acerca de su futuro. De hecho, aunque la cobertura actual de la educación superior en la región se ubica en promedio alrededor del 40%, una mayoría abrumadora de los encuestados aspira y declara estar altamente segura de completar la educación superior. Por otro lado, no cuentan con suficiente información sobre la remuneración que pueden alcanzar por cada nivel de educación, lo que podría llevarlos a tomar decisiones equivocadas sobre su inversión en ella. 

Respecto a los ninis, el libro muestra que estos jóvenes son personas ocupadas que realizan labores valoradas por  sus entornos, con marcadas  diferencias de género: mientras buena parte de los hombres busca un empleo, la mayoría de las mujeres se dedica a tareas domésticas y al cuidado de otros miembros del hogar.

El grupo de ninis está mayoritariamente formado por mujeres en todos los países. Pertenecen a hogares de menos recursos. Solo una fracción muy pequeña de los jóvenes nini (un 3% en el conjunto de países) calza con el estereotipo de un joven inactivo que no realiza labores entendidas como productivas. De hecho, la gran mayoría de los ninis realiza actividades productivas en sus hogares o busca empleo, o tiene una discapacidad que le impide estudiar o trabajar. La encuesta también revela que el 15% de los jóvenes tuvo hijos durante la adolescencia y que aquellos que fueron padres tempranamente muestran una mayor probabilidad de estar fuera del sistema educativo, trabajen o no. 

"Los jóvenes de hoy enfrentan un mercado laboral muy distinto del que enfrentaron las generaciones anteriores. Para ello, necesitan un conjunto amplio de habilidades y de capacidad de adaptación que les permitan insertarse en un mundo laboral en constante cambio", concluye el BID. (I)

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