La semana pasada, Strategy superó a BlackRock, emisor del mayor fondo cotizado en bolsa de bitcoin del mundo, IBIT, y se convirtió en el mayor poseedor institucional de bitcoin a nivel global. Este hecho ocurrió tras otra compra de gran envergadura: entre el 13 y el 19 de abril, según un informe reciente presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), Strategy adquirió bitcoin por US$ 2.540 millones, su mayor compra desde noviembre de 2024.
La operación elevó las tenencias totales de la compañía a 815.061 BTC, cerca del 3,88% del suministro fijo de 21 millones de bitcoins, con un valor actual de alrededor de US$ 65.000 millones. Se cree que el único poseedor con una tenencia mayor es Satoshi Nakamoto, el enigmático fundador de la criptomoneda, que desapareció hace 15 años.
El financiamiento de la reciente ola de compras de bitcoin de Strategy no provino de una inyección masiva de acciones ordinarias ni de deuda convertible en el mercado, sino principalmente de lo que los operadores llaman Stretch, una acción preferente perpetua de alto rendimiento que la compañía emite bajo el símbolo STRC. Saylor, presidente de Strategy, promociona Stretch como la base de la próxima etapa de su imperio de bitcoin.
- Una acción preferente es un tipo de acción que combina rasgos de una acción común y de un bono: suele pagar un dividendo fijo o prioritario y, si la empresa tiene problemas o se liquida, sus tenedores cobran antes que los accionistas comunes. A cambio, generalmente no otorga derecho a voto ni control sobre la compañía, y tampoco garantiza participación directa sobre activos específicos, como el bitcoin que Strategy acumula en su balance.
Entre 2020 y 2024, Strategy financió su intensa inversión en bitcoin principalmente mediante la venta de bonos convertibles y la emisión de acciones ordinarias. Fue una astuta muestra de ingeniería financiera mientras duró.
A medida que el bitcoin subía y los inversores compraban acciones de Strategy con primas exorbitantes sobre el valor del bitcoin que la compañía tenía como respaldo, Saylor podía avanzar con nuevas emisiones de bonos convertibles en acciones y nuevas ventas de acciones ordinarias a fondos de cobertura y otros inversores que esperaban una ganancia inesperada. En ciertos momentos, las acciones cotizaban a dos o tres veces el valor del bitcoin en su balance.
Pero ese modelo empezó a mostrar grietas cuando el bitcoin cayó a principios de 2025. Los compradores de bonos convertibles buscaban protección frente a las pérdidas e ingresos estables. Los accionistas ordinarios, en cambio, quedaron expuestos a una dilución masiva. Así, la prima de las acciones empezó a desaparecer. Pero Saylor quería más bitcoin. @@FIGURE@@
En 2025, Strategy amplió su arsenal de financiamiento con una serie de emisiones de acciones preferentes que Saylor, fiel a su estilo, presentó como "crédito digital", con énfasis en los ingresos estables. STRC pronto se convirtió en el producto principal. Lanzada en julio pasado a un precio de US$ 90 y con un cupón de 9%, la acción fue diseñada para cotizar a un valor nominal de US$ 100 y pagar un dividendo mensual.
La estructura está pensada para ajustarse sola: si las acciones caen demasiado por debajo del valor nominal, Strategy puede mejorar el dividendo para atraer otra vez a los compradores; si suben por encima de US$ 100, la empresa puede emitir más acciones preferentes mediante un programa de venta en el mercado, con más oferta y un límite para el precio.
La jugada consistía en convencer a los inversores de que STRC ofrecía una forma segura de comprar bitcoin, aunque las acciones preferentes no tienen ningún derecho directo sobre la reserva de bitcoin que Strategy aumentó con esos fondos. Hoy, STRC ofrece una rentabilidad de 11,5% y su precio, de US$ 99,59, solo cayó por debajo de US$ 95 tres veces en los últimos nueve meses. @@FIGURE@@
Saylor considera que Stretch representa lo que definió como el "momento iPhone" de su empresa. Según explicó, si las acciones preferentes se mantienen estables y líquidas, podrían liberar una reserva de capital mucho mayor que cualquiera de los instrumentos anteriores de Strategy. Les dijo a los analistas: "Si Stretch alcanza su valor nominal y cotiza con baja volatilidad, en teoría, se podrían vender cien mil millones de dólares".
Tras su salida a bolsa por US$ 2.500 millones, la capitalización bursátil de STRC creció y llegó a US$ 8.500 millones, por encima del valor combinado de las otras tres acciones preferentes de Strategy. Su volumen de negociación ahora equivale a cerca del 20% del enorme volumen diario de MSTR, según BitcoinTreasuries.net. Solo el 13 de abril, se negociaron más de US$ 1.100 millones en STRC, una cifra muy superior al volumen diario promedio de emisiones preferentes de entidades como JPMorgan y Wells Fargo, que rara vez superan los US$ 20 millones por día.
De hecho, STRC es ahora la mayor acción preferente del mundo por capitalización bursátil, casi el doble que las Acciones Preferentes Serie L de Wells Fargo (US$ 4.700 millones) y muy por encima de las Acciones Preferentes Convertibles Perpetuas No Acumulativas Serie L de Bank of America (US$ 3.700 millones).
Según Mark Palmer, analista sénior de investigación de renta variable en Benchmark-StoneX, ya se convirtió en el eje de la estrategia de captación de capital de Strategy.
No sorprende que los inversores minoristas compren Stretch con avidez: las acciones preferentes ofrecen rendimientos superiores a los de los bonos basura y, además, Saylor las vende como acciones con diferimiento impositivo, ya que los dividendos de STRC se consideran una devolución de capital. @@FIGURE@@
Phong Le, presidente y director ejecutivo de Strategy, dijo en un episodio reciente del podcast Coin Stories: "Es un instrumento muy sencillo. Imagínenlo como si les pagaran en el mercado monetario. Me gusta el pago mensual porque casi parece un sueldo".
Hoy, los fondos del mercado monetario ofrecen rendimientos inferiores al 4%, pero suelen estar respaldados por letras del Tesoro y otros activos de alta calidad y bajo riesgo. Las acciones preferentes de Saylor no tienen fecha de vencimiento ni derecho a voto. Además, en caso de quiebra, sus derechos sobre los activos de Strategy quedarían subordinados a los de los tenedores de la deuda de la compañía, que asciende a US$ 8.300 millones.
Con una caída del bitcoin del 16% durante el último año, ¿cómo puede Saylor afrontar los cerca de US$ 85 millones en dividendos en efectivo que Strategy paga cada mes a los tenedores de Stretch sin vender bitcoin?
Le explicó: "La rentabilidad proviene de la emisión de acciones que solemos hacer en el mercado. En la fase final, lo que hacemos es emitir MSTR, nuestras acciones ordinarias, las de mayor liquidez del mercado. Emitimos acciones y utilizamos esos fondos para pagar nuestros dividendos".
De hecho, la principal preocupación de Strategy, además de comprar bitcoin, es la emisión semanal de instrumentos financieros. Según los documentos presentados ante la SEC, entre el 1 y el 19 de abril, la compañía emitió casi 33 millones de nuevas acciones preferentes Stretch y recaudó cerca de US$ 3.300 millones. Durante ese mismo período, también emitió más de 2,7 millones de acciones ordinarias y obtuvo otros US$ 438 millones.
Si la práctica de pagar rendimientos a los inversores existentes con plata recaudada de otros inversores te recuerda a un esquema Ponzi, podés quedarte tranquilo: es perfectamente legal y transparente, aunque su descarada sencillez probablemente habría despertado la envidia del fallecido Bernie Madoff. @@FIGURE@@
Las acciones preferentes Stretch aportan capital fresco, pero, a diferencia de la deuda directa, implican un riesgo de liquidez mínimo, ya que Saylor puede reducir el dividendo si lo necesita. Además, cada dólar que recauda mediante la emisión de acciones preferentes Stretch u otras similares puede usarse para comprar más bitcoin sin elevar la cantidad de acciones ordinarias al mismo nivel que ocurriría si Strategy financiara esas compras con acciones ordinarias o bonos convertibles. Eso ayuda a sostener otra invención muy comentada de Saylor: el "Rendimiento del BTC" (bitcoin por acción diluida), que hoy promociona en 9,5%. @@FIGURE@@
La reciente ola de emisiones de acciones preferentes, junto con la emisión continua de acciones ordinarias, forma parte del plan "42/42" de Strategy para recaudar US$ 84.000 millones destinados a la compra de bitcoin hasta 2027. Strategy aún tiene US$ 8.200 millones de deuda convertible pendiente, pero en los próximos años pretende inclinar su balance hacia las acciones preferentes perpetuas. Para los seguidores de Saylor, el plan parece impecable.
Palmer, de Benchmark, afirmó: "Las acciones preferentes perpetuas no tienen fecha de vencimiento. No tienen cláusulas restrictivas ni condiciones vinculadas al precio del bitcoin y, por lo tanto, son, en la práctica, el equivalente a capital permanente, a diferencia de los bonos convertibles. Para una empresa centrada en adquirir una materia prima volátil como el bitcoin, no puedo imaginar un instrumento mejor".
Otro grupo que respalda el último plan de expansión del balance de Saylor son los asesores financieros que buscan productos de renta fija para clientes adinerados. Morgen Rochard, fundadora de Origin Wealth Advisers, con sede en Austin, y esposa de un veterano defensor del bitcoin que forma parte del consejo de administración de la empresa holding de bitcoin Strive, dijo: "El 80% de nuestros clientes invierten en STRC y en las acciones de Strategy. De hecho, solemos usar STRC mucho más que las acciones ordinarias".
Rochard agregó: "No se puede obtener mucha rentabilidad con una cartera de bonos que solo rinde alrededor del 4%. Se necesita un capital significativamente mayor para jubilarse si se va a vivir únicamente de los ingresos de los bonos a corto plazo. Por eso, lo que hemos estado ayudando a nuestros clientes a hacer con estos bonos es utilizarlos para mejorar la rentabilidad".
Los gestores de fondos comunes de inversión y ETF también compran. Stretch es ahora la tercera mayor tenencia del ETF iShares Preferred and Income Securities de BlackRock, con una asignación de cerca de US$ 344 millones. VanEck, Fidelity y American Funds también figuran entre los mayores tenedores de las nuevas acciones preferentes. En febrero de 2026, la gestora de activos suiza 21Shares listó el Strategy Yield ETP en Euronext Amsterdam, para darles a los inversores europeos exposición bursátil al rendimiento variable de Stretch. Un mes después, Strive y el emisor del ETF Tuttle Capital Management solicitaron la creación de un fondo que tendría STRC.
Las empresas que replican estrategias similares, y de las cuales existen cientos conocidas como tesorerías de activos digitales (DAT), también compran acciones preferentes de Stretch, probablemente para mejorar los bajos rendimientos que obtuvieron recientemente con la compra de bitcoin. OranjeBTC, la mayor DAT de Latinoamérica, invirtió hace poco US$ 10 millones de su tesorería de bitcoin de US$ 292 millones en Stretch.
Strive, de Vivek Ramaswamy, invirtió US$ 50 millones de su propia tesorería en STRC y creó una acción preferente similar, SATA, que rinde cerca del 13%. Esa acción alcanzó una capitalización de mercado de aproximadamente US$ 1.100 millones. Incluso existe una stablecoin vinculada a Stretch que representa US$ 150 millones de la capitalización de mercado de las acciones preferentes.
Sam Callahan, director de estrategia e investigación de bitcoin en OranjeBTC, expresó: "Otros ven en Stretch una locura, algo arriesgado relacionado con el bitcoin, pero nosotros vemos un dividendo muy sólido, respaldado por un balance general sólido, un perfil de liquidez que necesitamos para nuestro capital de trabajo, y que genera cuatro veces más ganancias de las que habríamos obtenido en un fondo del mercado monetario". @@FIGURE@@
Con tasas de interés relativamente bajas, y quizá en baja bajo la conducción de un nuevo titular de la Reserva Federal, la habilidad de Saylor para convertir el potencial del bitcoin en un instrumento de inversión estable y de alta rentabilidad, que además parece apto para asesores financieros y sus clientes minoristas, luce imparable.
En total, Strategy enfrenta obligaciones por intereses y dividendos preferentes que superan los US$ 1.200 millones anuales. Es una carga considerable y cada vez mayor si se tiene en cuenta que el único negocio operativo real de Strategy, el software, genera apenas US$ 477 millones en ingresos anuales. La compañía también registró pérdidas superiores a los US$ 5.000 millones en bitcoins en 2025.
Sin embargo, dado que sus tenencias de bitcoin superan los US$ 60.000 millones, haría falta una catástrofe cripto de enorme magnitud para que los acreedores de Strategy sufrieran pérdidas. Para sus accionistas preferentes, que no tienen un derecho directo sobre las tenencias de bitcoin de Strategy, el riesgo real pasa por un posible derrumbe de Stretch respecto de su valor nominal de US$ 100, sobre todo si Saylor se ve obligado a recortar su dividendo del 11,5%.
En este momento, eso parece depender en gran medida de atraer un flujo constante de compradores para las golpeadas acciones ordinarias de Strategy, que cayeron más del 50% en los últimos 12 meses.
Sin inmutarse, Saylor anunció hace poco su intención de hacer que Stretch resulte todavía más atractivo para los inversores minoristas. El 17 de abril, Strategy propuso modificar el pago de dividendos de STRC: en lugar de hacerlo una vez por mes, pasaría a dos veces por mes, de manera similar a un salario. Si la medida se aprueba en su asamblea anual del 8 de junio, STRC se convertiría en la única acción preferente del mercado con dividendos quincenales. Los nuevos pagos quincenales de Stretch se acreditarían a los accionistas registrados al 30 de junio, y el primer pago está previsto para el 15 de julio.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com