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Por qué las acciones de empresas de servicios eléctricos son una forma inteligente de apostar por la IA

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El salto del consumo que generan los centros de datos puso a las utilities entre las favoritas de Wall Street: varias multiplicaron su valor y capturan el nuevo ciclo de inversión ligado a la tecnología.

Hay más de una forma de meterte en el negocio de la inteligencia artificial. Dejá de lado a los proveedores de chips y a los grandes modelos de lenguaje. Poné la mira en la energía.

Las acciones de las compañías eléctricas con contratos con grandes centros de datos están en alza. En los últimos tres años, Entergy duplicó su valor, Constellation Energy lo cuadruplicó y Talen Energy lo multiplicó por seis.

En esa ola de expansión aparece Jay Rhame, director ejecutivo de WH Reaves & Company, una gestora de fondos poco conocida con sede en Jersey City, Nueva Jersey, que se especializa en un segmento poco habitual: las empresas de servicios públicos. Su ETF Virtus Reaves Utilities registró, desde su lanzamiento en 2015, una rentabilidad anual del 14,5%, tres puntos porcentuales por encima de la categoría de servicios públicos de Morningstar. Una de las claves del éxito de Reaves pasa por detectar qué productores de energía sacarán ventaja de la demanda eléctrica que impulsa la IA.

Rhame repasa esos aciertos: Entergy construye una planta hecha a medida para Meta Platforms en una zona rural de Luisiana, con abundancia de gas y poca regulación. Constellation cerró un acuerdo con Microsoft para abastecer a sus computadoras con la energía de una central nuclear reacondicionada en Three Mile Island. Talen Energy, una generadora que quebró tiempo atrás y nació de Pennsylvania Power & Light, venderá la producción de la central nuclear de Susquehanna a Amazon. El fondo cotizado en bolsa de Reaves consiguió ganancias importantes con esas tres compañías.

Hasta hace poco, las acciones de las empresas de servicios públicos apenas daban dividendos: generosos, pero sin demasiado recorrido. La IA cambió ese cuadro. Un grupo de semiconductores que se usa para volver más inteligentes a las computadoras puede demandar entre uno y dos gigavatios de electricidad, una cantidad suficiente para abastecer a una ciudad. "Las perspectivas de crecimiento para las empresas de servicios públicos son probablemente las mejores de su historia", afirma Rhame.

Crecimiento o ingresos: hay que elegir. Con una distribución del 1,9%, que desalentaría al jubilado promedio, el ETF se inclina por el crecimiento. Los clientes que priorizan ingresos suelen mirar otro producto, el Reaves Utility Income Fund. Ese fondo cerrado, con US$ 3.700 millones, reúne una cartera diversificada de empresas de electricidad, telecomunicaciones y otros sectores ligados a la energía, con una rentabilidad del 5,9%.

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El fondo cerrado sirve para cubrir gastos, pero el mayor atractivo está en el ETF, que tiene una cartera concentrada de 18 proveedores de electricidad. Ese mejor desempeño, que consiguió en gran parte durante la etapa de los hiperescaladores, multiplicó por 35 sus activos en los últimos tres años, hasta US$ 1.400 millones.

Rhame, de 44 años, contó con una ventaja en su camino hacia la conducción de Reaves. Su abuelo materno fundó la firma en 1961. Aun así, apenas tiene una participación minoritaria y, por eso, necesita conformar a sus colegas, que son los otros accionistas. Por lo visto, el resultado les cierra: un personal de 20 personas genera cerca de US$ 30 millones al año en comisiones.

El ETF tiene el 37% de su capital invertido en empresas como Talen, que generan electricidad; el 16%, en compañías que la transportan por el campo o hasta los medidores; y el 46%, en empresas de servicios públicos integradas, que reúnen las dos actividades. Es un negocio arriesgado, expuesto a un deshielo, una tormenta de hielo, un oleoducto congelado o un incendio forestal que puede desatar un cable de transmisión. Pero el riesgo más grande de todos es la política.

Si se corta la luz o las facturas de electricidad se disparan, la culpa seguramente caerá sobre la compañía eléctrica, y la comisión de servicios públicos impondrá sanciones en la próxima audiencia tarifaria. Reaves evita los estados donde la presión sobre los costos es fuerte y la operación de la red queda envuelta en controversias. "Si nunca lees sobre la compañía eléctrica en el periódico, probablemente le esté yendo bien en la bolsa", dice Rhame.

A veces, los accionistas ligan a favor de la política. Ese fue el caso de Pinnacle West. La empresa suministra electricidad en Arizona, donde los comisionados de servicios públicos se eligen por voto popular. En general, los candidatos no hacen campaña con la promesa de subir las facturas mensuales. Durante años, el estado tuvo la costumbre de fijar las tarifas del año siguiente según los costos del año anterior.

Entergy Mississippi to build first new natural gas power station in 50  years - Mississippi Monitor

En las elecciones de 2022 pasó algo inusual. Empezó a instalarse la idea de impulsar la economía con la llegada de empresas. Entonces, el ETF compró acciones de Pinnacle. Taiwan Semiconductor anunció una inversión de US$ 165 mil millones en Arizona para plantas de fabricación de chips, que consumen mucha electricidad. Ahora, Pinnacle prevé un fuerte crecimiento de sus ingresos. Sus acciones subieron.

Rhame afirma: "A menudo, el mejor movimiento en términos absolutos para una acción de servicios públicos se produce cuando pasa de un entorno político terrible a uno simplemente muy malo".

Comparemos el suroeste con el noreste, donde los políticos condenan el gas natural barato y ven en cada ejecutivo de servicios públicos a un Sr. Burns, el villano de Los Simpson. En 2019, la Legislatura de Nueva York dispuso que, para 2030, el 70% de la electricidad proviniera de fuentes libres de carbono. El estado apenas llegó al 44%, y la meta quedó todavía más lejos tras la decisión política de cerrar antes de tiempo una central nuclear. Los parques eólicos marinos proyectados, en caso de que alguna vez se construyan, costarán miles de millones de dólares más de lo previsto al principio.

Los residentes de la ciudad de Nueva York, que ya pagan una tarifa alta de 36 centavos por kilovatio-hora, tendrán más motivos para enojarse. Consolidated Edison, la empresa que les suministra electricidad, será la más perjudicada. El clima político es pésimo y todo indica que va a empeorar. Con Edison, una presencia habitual en los fondos indexados, no forma parte de la cartera de Reaves.

Es posible que el noreste no reciba grandes instalaciones de Amazon y Meta, pero sí sufrirá sus efectos, afirma Rhame. El aumento de la demanda disparó los precios de la mano de obra especializada y de los equipos para centrales eléctricas. Los estados que rechacen los centros de datos perderán empleo en la construcción e ingresos por impuestos inmobiliarios, pero cargarán por completo con los mayores costos operativos.

En algunas redes eléctricas, como la que abastece a la región del Atlántico Medio, “basta con unos pocos errores para que se produzcan cortes de luz intermitentes”, afirma Rhame. Tanto los inversores como los clientes deben prepararse para una situación angustiante.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.
 

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