Las acciones de Apple subieron 1.932% durante la gestión de Cook. Sin embargo, el mandato de Steve Jobs quedó muy por encima tras su regreso en 1997. En ese período, los ingresos y las ganancias de Apple se multiplicaron a un ritmo mucho mayor, al igual que su capacidad de innovación. En los últimos seis años de Jobs, la capitalización bursátil de la empresa aumentó 329%, frente al alza de 144% que registró durante los primeros seis años de Cook, según la revista Time.
Incluso podría decirse que Cook eligió a un sucesor con un perfil parecido al suyo. John Ternus es un ingeniero de hardware con una gran capacidad de organización y una reputación marcada por perfeccionar productos ya existentes, según señaló The Wall Street Journal.
La reacción de los inversores fue cautelosa, y los analistas le dijeron a CNBC que esperan un movimiento acotado de las acciones hasta que quede claro si Ternus puede reactivar la capacidad de innovación de Apple con nuevo hardware impulsado por IA.
Si uno se guía por su trayectoria, cuesta pensar que Apple, bajo la conducción de Ternus, vaya a generar innovaciones que marquen el rumbo de la industria. Aun así, los inversores más optimistas deberían esperar para ver si consigue lanzar nuevos productos que aceleren el crecimiento y capitalicen la ola de la IA con una superioridad de producto comparable a la que supo mostrar Jobs.
Cook vs. Jobs: dos historias de crecimiento muy distintas
Tim Cook consiguió dejar atrás un crecimiento moderado de los ingresos y las ganancias, además de un fuerte avance en el valor de las acciones de Apple, que llevó a la compañía a una capitalización de mercado de US$ 4 billones. Entre los años fiscales 2011 y 2024, los ingresos de la empresa crecieron a una tasa anual de 10,6%, hasta US$ 391.000 millones, mientras que la ganancia neta avanzó a un ritmo anual promedio de 10,5%, hasta US$ 93.700 millones, según Macrotrends.
En cambio, Jobs consiguió un crecimiento mucho más acelerado desde una posición más frágil. Apple perdía plata cuando regresó en 1997 y volvió a obtener ganancias en 1998, tras pasar de una pérdida de US$ 1.045 millones en el año fiscal 1997 a una ganancia de US$ 309 millones en 1998.
Entre 2000 y 2011, los ingresos de Apple crecieron a una tasa anual promedio de 26%, al pasar de US$ 7.000 millones a US$ 108.000 millones. En ese mismo período, la ganancia neta avanzó a un ritmo anual promedio de 36%, al subir de US$ 786 millones en 2000 a US$ 23.600 millones.
El lanzamiento más importante de Jobs fue el iPhone, con 128,4 millones de unidades vendidas entre su presentación, el 9 de enero de 2007, y junio de 2011. Más tarde, Apple vendió al menos 3.000 millones de iPhones hasta julio de 2025, aunque Cook dejó de informar esas cifras en 2019.
Fortalezas y debilidades de Tim Cook
La principal fortaleza de Cook fue la excelencia operativa. La cadena de suministro de la empresa mostró solidez y logró fidelizar a los consumidores a través de un ecosistema cerrado de productos y servicios, que incluye AppleCare, iCloud, Apple TV+ y Apple Pay, según CNBC. Ese esquema le aseguró ingresos recurrentes y márgenes altos.
La debilidad de Cook estuvo en la innovación. De hecho, la fuerte dependencia de Apple del iPhone la dejó más expuesta frente a rivales que sumaron funciones similares a un precio más bajo. Además, Apple no logró igualar ni superar a sus competidores en la carrera por monetizar la inteligencia artificial, según informó CNBC.
¿Por qué Cook eligió Ternus?
Cook eligió a John Ternus porque encarna la continuidad dentro de una cultura que pone el foco en el hardware y el producto. Como jefe de hardware de Apple y ejecutivo con 25 años de experiencia en el desarrollo de productos dentro de la compañía, Cook dejó en claro que buscó un sucesor que no alterara el rumbo, según señaló The Wall Street Journal. @@FIGURE@@
Ternus tiene más respaldo que Cook en ingeniería de producto, visión de hardware y estrategia de dispositivos dentro de la etapa de Apple Silicon. Ahora resta ver si podrá encabezar el lanzamiento de nuevos equipos capaces de ejecutar mejor los modelos de IA automatizada, con potencial para elevar la productividad de las personas.
No hay dudas de que Cook mostró fortalezas mayores que Ternus en la gestión de la cadena de suministro global, el vínculo con los inversores y la generación de valor para los accionistas. Ya como presidente, quizás pueda asesorarlo en esas áreas.
Las perspectivas de crecimiento de Apple son inciertas y dependen de la IA.
Lo más probable es que Apple mantenga un crecimiento moderado. Si Ternus presenta una hoja de ruta creíble para sus dispositivos con IA, ese crecimiento podría ganar impulso. De lo contrario, la empresa podría seguir avanzando, aunque más cerca del perfil de una compañía de plataformas madura que del de una firma revitalizada con expansión acelerada.
Si Ternus les dice a los inversores que está entusiasmado con otra versión del iPhone de 19 años, es posible que el mercado reaccione con decepción. En cambio, si consigue empujar la estrategia de inteligencia artificial de Apple de una forma que seduzca a miles de millones de nuevos clientes, el crecimiento de la empresa podría quedar por encima de lo esperado.
La tibia primera impresión de Wall Street
La primera reacción de Wall Street fue cautelosa, más que de pánico. Según distintos informes, las acciones de Apple cayeron levemente tras el anuncio, mientras que los analistas leyeron la decisión como una apuesta por la continuidad frente al gran desafío que plantea la IA. Dan Ives definió el traspaso como un desafío enorme, mientras que Gene Munster, de DeepWater Asset Management, sostuvo que Ternus podría empujar con fuerza la valuación de las acciones si logra cambiar la narrativa.
Munster dejó en claro su optimismo sobre el potencial de la IA personalizada. "Existe una oportunidad para que Apple cuente a los inversores una historia que podría ser bastante convincente y les haga ver que van a lograrlo", dijo Munster a CNBC.
Algunos analistas no tienen certezas sobre el futuro de Apple. "Creo que la mayor incógnita es qué vendrá después del iPhone", declaró Ben Bajarin, CEO de Creative Strategies, a CNBC en marzo. "Son categorías consolidadas y no tenemos ni idea de qué vendrá después, pero sí sabemos que será algún tipo de hardware con inteligencia artificial", completó.
Esa división importa: algunos analistas prevén una sucesión ordenada, capaz de preservar las fortalezas de Apple, mientras que otros creen que el mercado exigirá avances más veloces en IA y que no dará demasiado margen antes de reclamar resultados.
Salvo que Apple sorprenda con una innovación clara en inteligencia artificial o en hardware, es difícil que las acciones se muevan demasiado. La innovación no espera a Apple, y esa realidad no cambió desde la época en la que Steve Jobs ocupaba el cargo de director ejecutivo de la compañía.
Ternus se parece más a Cook que a Jobs.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com