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La evolución de los zapatos de fútbol
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La evolución de los zapatos de fútbol
Ilustración: Forbes Ecuador / Renata Donoso / generada con inteligencia artificial
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En todas partes del mundo, el fútbol tiene un detalle que lo sostiene: sus zapatos. Este implemento deportivo es parte del camino de cada jugador y dinamiza un negocio millonario.

5 Junio de 2026 18.03

Hoy en día, los zapatos de fútbol son piezas de diseño: ligeros, veloces, pensados para cada superficie de juego e integrados al negocio global del deporte. Sin embargo, para alcanzar este status, la historia comenzó mucho antes. 

El primer registro histórico de unos botines se remonta a 1526, en Inglaterra, cuando el rey Enrique VIII encargó un par a su zapatero, Cornelius Johnson, según Football Boots UK: eran botas de cuero pesadas, diseñadas para brindar estabilidad. La comodidad y la velocidad todavía no existían. Sin saberlo, aquel encargo real creó una relación que, siglos más tarde, combinaría tecnología, deporte, moda y negocio. 

Enrique VIII jugaba una versión arcaica del fútbol sin saber que lo estaba haciendo, pero no fue el único que lo hizo. Una nota publicada por el portal deportivo ESPN señala que en el siglo III AC, en países como China y Japón, el balompié se hizo presente por medio de diferentes antecedentes, sin haber sido denominado oficialmente un deporte

Sin embargo, fue en octubre de 1863, cuando 12 clubes en Londres protagonizaron reuniones con el fin de definir un reglamento para este nuevo deporte, que se denominó ‘Football Association’ y ayudó a separar formalmente al fútbol del rugby.

Las innovaciones alrededor del balompié han ido creciendo con el tiempo. Esto ha generado distintas versiones que han representado épocas y moda. 

La Segunda Guerra Mundial marcó un cambio radical para el calzado deportivo. Antes de ese conflicto los zapatos se caracterizaban por ser botas de cuero que cubrían el tobillo, priorizando la protección. Debido a la guerra y a la falta de materiales, la producción de estos se vio obligada a replantear diseños, dando lugar a botas más ligeras, flexibles y de perfil bajo.

Campos abiertos

Los campos de fútbol han experimentado transformaciones a lo largo de la historia. El historiador David Goldblatt cuenta que hace más de un siglo las canchas no tenían las líneas blancas que hoy delimitan el terreno de juego; simplemente se utilizaban banderas para marcar los límites. Fue en 1882 cuando se estableció la delimitación obligatoria del terreno y se añadió la línea media. En 1887 llegó una de las líneas más importantes, la de los 11 metros del penalti; y para 1902 la mayoría adoptó su forma actual.

Con las canchas establecidas, los zapatos también evolucionaron. El equilibrio, el confort, el agarre y la precisión son fundamentales. Desde los diseños más básicos que incluían clavos en la suela hasta los modelos actuales, los botines son claves para el rendimiento de jugadores profesionales y aficionados. Este proceso es una oportunidad que las marcas alrededor del mundo capitalizan con sus diseños. 

La vitrina perfecta

Los Mundiales de Fútbol fueron el escenario ideal para transformar los zapatos en algo más que un implemento deportivo; pasaron a ser un símbolo que combinaba estilo con el deporte más popular del planeta. En la Copa de México 1970 Pelé contribuyó a que el Puma King se volviera legendario; David Beckham hizo de los Adidas Predator un elemento de su imagen personal en 1998; Cristiano Ronaldo llevó los Nike Mercurial a una escala global; Lionel Messi se volvió inseparable de Adidas, mientras que Neymar fortaleció la estrategia de Puma. 

Las marcas marcan tendencia. Adidas, por ejemplo, ha presentado desde modelos como el Copa Mundial o el Predator. Hoy auspicia a genios como Messi y según Forbes USA y Sportico, el argentino mantiene una alianza con Adidas desde hace 17 años y desde 2017 tiene un auspicio vitalicio. El capitán de Argentina recibe más de US$ 25 millones al año por patrocinio y Adidas obtiene 10 millones en ventas vinculadas al astro del Inter Miami.

Cristiano Ronaldo amplio aún más la relación entre negocio, espectáculo y zapatos. Los Nike Mercurial empezaron a formar parte de su identidad deportiva. Según Forbes USA, su contrato con la marca podría llegar a valer hasta US$ 1.000 millones.

El mercado de los botines también se expande debido al crecimiento del fútbol femenino. El avance de ligas y selecciones de mujeres ha fomentado la creación de nuevos patrocinios y productos orientados a las jugadoras. Deloitte UK estimó que las ganancias a nivel mundial del deporte femenino de elite llegarán a de US$ 3.000 millones este año. En ese contexto, las botas de fútbol dejan de enforcarse únicamente en los jugadores masculinos y se abren camino a una industria donde las jugadoras se convierten en figuras principales, embajadoras de marca y modelos a seguir para las nuevas generaciones. 

Más de US$ 7.000 millones al año

La industria de los zapatos de fútbol se mide hoy en miles de millones. Market Growth Reports, firma de estudios de mercado con sede en India, estima que este mercado alcanzó los US$ 4.314 millones en 2025 y podría superar los US$ 7.094 millones en 2035. En otras palabras, los botines dejaron de ser un simple accesorio del uniforme para convertirse en una categoría global. 

De las botas de Enrique VIII a los contratos millonarios, su historia también cuenta como el fútbol dejo de ser un juego para convertirse en fenómeno mundial, mostrándose indispensable en el desarrollo de este deporte gracias a su inclusión de elementos innovadores frente a los cambios constantes del público y generando crecimiento tanto económico como social a través de la historia.

Más de un siglo de marcas y modelos

  • Hummel (1900-1940). La marca con un diseño que priorizaba la protección sobre el rendimiento
  • Puma Atom (1940-1960). Calzado que incluía tachones o ‘pupos’ intercambiables de plástico o de goma.
  • Puma King (1970-1980). Marcó el inicio de los patrocinios. 
  • Adidas Copa Mundial (1978). Uno de los modelos más vendidos del mundo. Fabricados con piel de canguro y suelas según el terreno de juego.
  • Adidas Predator (1994). Innovadora textura en el empeine para facilitar la pegada con  efecto.
  • Nike Tiempo (1994). Un ajuste clásico, priorizando la precisión táctil y un moldeado natural al pie del jugador
  • Nike Mercurial Superfly (2014). Cuenta con tobillera integrada sin necesidad de ajustar agujeta. (I)
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