El ingeniero que dirige un programa de mentorías desde Inglaterra
El ecuatoriano Giovanni Serrano es el director ejecutivo de Lid3ra, un programa que nació en 2022 para potenciar el liderazgo de jóvenes universitarios. En estos cuatro años ha guiado a cerca de 70 estudiantes. Desde Bristol, donde estudia una maestría en Tecnología financiera con ciencia de datos, cuenta su historia.

Giovanni Serrano habla con una mezcla de sentimiento y seguridad. Se toma unos segundos para ordenar sus ideas y las desarrolla sin prisa. Este ecuatoriano de 37 años vive en Inglaterra. Allá estudia una maestría en Tecnología financiera con ciencia de datos, en la Universidad de Bristol, con una beca Chevening.

En esa ciudad del suroeste inglés y famosa por su historia marítima, el puente colgante de Clifton y el arte urbano de Banks, este ingeniero industrial especializado en mecatrónica vive intensas jornadas repartidas entre las aulas y un proyecto que nació en Ecuador como un proyecto piloto y que ya es un programa con cobertura nacional.

De mamá cuencana y padre guayaquileño, Serrano piensa en global. En su perfil de LinkedIn se presenta como una persona cuyo trabajo se sitúa en la intersección entre los negocios, la tecnología y las personas. “He liderado equipos distribuidos globalmente, colaborado con altos ejecutivos y partes interesadas clave, y he ayudado a traducir objetivos estratégicos en resultados tangibles y medibles”.

Esa suerte de declaración principios es la que le llevo a crear Lid3ra. Este es un programa de liderazgo y mentoría pensado en identificar y apoyar a estudiantes universitarios de alto potencial que han demostrado capacidad de liderazgo e influencia, así como potencial para generar un impacto social.

La iniciativa empezó en 2022 con un proyecto piloto que reunió a tres estudiantes universitarios. Lid3ra ya va por su tercera edición y suma algo más de 70 jóvenes con dotes de liderazgo. “Esto ha sido muy orgánico, fruto de la colaboración de los estudiantes y de las instituciones que acogen este programa”. Los participantes son estudiantes de la Espol, la Universidad Católica de Cuenca, la Universidad Católica de Guayaquil, la Universidad de las Américas, la Universidad Espíritu Santo, la Politécnica Salesiana, la Universidad Nacional de Chimborazo y la San Francisco de Quito.

Serrano añade que el programa se dedica a brindar apoyo en temas de soft skills como inteligencia emocional, negociación, liderazgo, comunicación, entre otras. Es un asunto de impacto social. “Son pequeñas cosas que se suman y que terminan teniendo un efecto mayor en los jóvenes que quieran aportar a sus comunidades, a la academia y a diferentes espacios en los que se desenvuelven”, dice Serrano en una entrevista por Zoom, en la que comparte fotografías de las distintas capacitaciones que él y su equipo de confianza llevan a cabo.

Giovanni Serrano con el ex embajador del Reino Unido, Chris Campbell. Foto: cortesía

Este ecuatoriano que disfruta tocando la guitarra y medita con frecuencia suma experiencia en empresas tecnológicas como Toughtworks y Globant. En la primera estuvo entre 2023 y 2024, y ocupó el cargo de Global Delivery Principal. “Actué como puente estratégico entre los objetivos de negocio y la ejecución de ingeniería en cuatro países. Colaboré con ejecutivos para alinear los objetivos con las capacidades de los equipos y las estructuras de entrega adecuadas, logrando generar US$ 500.000 en nuevos negocios y aumentar el NPS de los clientes un 20 %”. Esta última es una herramienta para medir la lealtad, la fidelidad y la satisfacción del cliente.

En Globant, en cambio, estuvo en 2025 en la división de Banca y Finanzas, donde lideró iniciativas de gestión de la ejecución impulsadas por IA en proyectos del sector bancario y financiero, colaborando con altos ejecutivos y líderes de ingeniería.

Serrano sonríe y muestra su optimismo. Recuerda los inicios del programa y menciona a cuatro personas fundamentales en el crecimiento de Lid3era: Carla Caicedo, María Isabel Alcíbar, Gabriela Tipán y Wendy Toscano. Cada una de ellas fue determinante en distintos momentos. 

Al mirar lo recorrido Serrano dice que siente un profundo agradecimiento al poder devolver a los jóvenes “lo que en algún momento alguien más hizo por nosotros”.

Con su esposa en Ecuador, Serrano no para. Reuniones, correos electrónicos, clases y otras actividades ocupan el tiempo de este ecuatoriano que tiene claro sus objetivos: llevar el programa a otros países de América Latina y contribuir a construir ecosistemas tecnológicos que sean eficaces, responsables y centrados en las personas. (I)