Pedro Maldonado Ordóñez Editor
“Mi nombre es Karla Valdivieso, científica ecuatoriana de 29 años, especializada en envejecimiento, senescencia celular y regeneración de tejidos”. Así se presenta esta joven ecuatoriana que cruza fronteras con la ciencia como bandera y que conversó con Forbes lejos de los laboratorios, pero siempre con una sonrisa que abre puertas y genera confianza.
Valdivieso es Postdoctoral Research Fellow (becaria) en Mayo Clinic, considerado uno de los mejores hospitales del mundo y hace pocos días llegó al German Center for Neurodegenerative Diseases (DZNE por sus siglas en alemán), uno de los institutos más prestigiosos de Europa. Tiene publicaciones en revistas de alto impacto como Developmental Cell, Mechanisms of Ageing and Development y Journal of Investigative Dermatology, y un texto en revisión en Nature Aging y Nature Cell Biology.
Su hoja de vida también da cuenta de premios internacionales, incluyendo el Montagna Symposium Directors’ Award (EE.UU.), el FEBS Best Presentation Award (Singapur) y reconocimientos de la European Society for Dermatological Research.
Su objetivo es seguir desarrollando líneas de investigación propias con potencial de financiación por agencias internacionales y globales. Valdivieso tiene un doctorado en Universität für Bodenkultur Wien (Austria).
Sin embargo, esta Under 30 ecuatoriana no pierde el enfoque y continúa desarrollando su carrera que empezó cuando estudió Biología en la Universidad Internacional del Ecuador, hace casi una década, y que se afianzó con un máster en Salamanca, España.
Dejó el país a los 22 años y hoy recuerda sus inicios académicos y profesionales. “Me metí en todo voluntariado que había en cualquier hospital donde podía hacer pasantías. Mi sueño era trabajar en un hospital para hacer investigación. Terminé haciendo investigación Mayo Clinic y ahora en DZNE”, cuenta y añade una reflexión que aplica para cualquier profesional: “a veces soñamos y no nos damos cuenta que lo que nos planteamos realmente es algo que se va trabajando con el tiempo”.
Cuenta también, con orgullo, que es la primera de su familia que pudo desarrollar un doctorado internacional.
En una entrevista virtual desde Polonia, Valdivieso se emociona y habla de su día a día en los laboratorios. Dice, por ejemplo, que ha pasado días, semanas y meses frente a un microscopio. "En cada experimento siempre termino al frente de un microscopio haciendo el análisis de las muestras examinadas (…) A veces son cinco muestras, a veces son cien”.
Reconoce también que en el 80 % o 90 % de los experimentos nada funciona. “Tienes que tirar todo y empezar de nuevo, pero cuando el experimento funciona un 5 % o un 1 % es como boom”.
A Valdivieso le gusta llegar temprano al laboratorio, cuando no hay nadie y se puede saborear un café con tranquilidad. “Llego a las seis o siete de la mañana y enseguida reviso mis correos electrónicos porque en el mundo de la investigación existe mucha comunicación. Tengo estudiantes y eso es lo bonito de hacer ciencia también, el hecho de compartir información”.
Esta ecuatoriana que tiene un científico surcoreano como pareja, se describe como una bióloga celular y molecular bastante curiosa. “Eso me ha llevado a donde estoy. He estado saltando de país a país, a cierta edad tú quieres ya asentarte en algún lugar, pero la ciencia te llama de un lado a otros y gracias a mi curiosidad he estado en Estados Unidos, he viajado a Asia a dar conferencias y ahora llego a Alemania”.
¿Qué sientes? “Creo que debería sentir un poco más como wow y decir ‘qué loco lo que estoy haciendo’, pero para mí todo se da de manera muy natural; es simplemente el siguiente paso de lo que venía construyendo. Estoy muy contenta porque siento que es un regalo poder dedicarme a lo que hago y, además, traer cosas nuevas".
Está consciente de que las posibilidades de fallar, son muy grandes, “pero cuando encuentras algo es increíble porque significa que eres la primera en el universo que sabe algo nuevo. Es una sensación difícil explicar”. @@FIGURE@@
Ahora, al llegar al German Center for Neurodegenerative Diseases sabe que tiene un reto importante. El instituto está en Bonn, una ciudad pequeña que es considerada un hub de enfermedades neurodegenerativas”.
Para terminar Valdivieso deja una frase potente: “mi trayectoria combina excelencia científica, impacto internacional y un compromiso profundo con demostrar que el talento ecuatoriano puede destacarse en los centros más competitivos del mundo”. (I)