Llegó a Oxford y quiere cambiar las políticas públicas enfocadas en los indígenas
Sara Fuentes creció en Ilumán Bajo, una comunidad ubicada a los pies del volcán Tayta Imbabura. Ahora, esta joven ecuatoriana de 27 años inicia una aventura en uno de los centros de estudios top a escala mundial: estudia una maestría en en la Escuela de Gobierno Blavatnik.

Sara Fuentes pasó buena parte de su infancia en la Plaza de los Ponchos, en Otavalo. Allí trabajaba su madre, Graciela Maldonado, quien vendía diferentes artesanías. Descansando en una pequeña hamaca o sentada junto a su mamá, Sara mostraba la curiosidad de una niña que crecía entre bordados, turistas y un intenso movimiento comercial. 

Su madre recuerda bien esos tiempos. "Era muy madura, inteligente, le gustaba mucho aprender, investigar, ver, tocar". Para trabajar, agrega Graciela, las mujeres cargaban a sus hijos en la espalda, sujetados en sábanas y ponchos. "Dormía bastante y se despertaba con hambre. Yo me apuraba arreglando la mercadería para asistir a los extranjeros, a los visitantes nacionales y para atender a mi hija".

Sara sabe bien los sacrificios de las mujeres otavaleñas y reconoce que su madre y su abuela fueron sus ejemplos a seguir. "Soy el resultado de un proceso colectivo. Ustedes me ven aquí, sin embargo, antes de mí vinieron mujeres que creyeron en la educación. Mi abuela formó parte del sistema de las haciendas, que no ofrecía condiciones de trabajo dignas. Pero ella soñó alto, soñó que podemos liderar. Era una mujer increíble que no solamente impulsaba los liderazgos femeninos, sino que apostaba por ellos".

Hoy, Sara es la primera mujer indígena ecuatoriana en ser admitida en la Universidad de Oxford.  Al hablar sobre su madre mantiene el tono emocionado y dice que es una persona increíble. "Ha movido mar y tierra junto a mi padre para darnos la educación".

Esas raíces, marcadas por la identidad Kichwa Otavalo, dieron forma a una joven de la comunidad de Ilumán Bajo, en la sierra norte del Ecuador, que se convirtió en la primera mujer indígena ecuatoriana en ser admitida en la Universidad de Oxford. Este centro de estudios lidera desde hace nueve años el listado del Times Higher Education y el World University Rankings. Suma más de 26.000 estudiantes, incluidos 12.470 estudiantes de pregrado y 13.920 estudiantes de posgrado. Además, los estudiantes internacionales representan el 46 % del alumnado total.

Graduada de la carrera de Relaciones Internacionales en la Universidad San Francisco de Quito, en 2021, Sara fue seleccionada como becaria Chevening para cursar una Maestría en Políticas Públicas en la Escuela de Gobierno Blavatnik de Oxford. 

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Antes de postular a la beca, Sara acumuló una trayectoria en organismos públicos y multilaterales. Fue parte del cabildo de su comunidad, trabajó en temas de cooperación internacional en el Estado ecuatoriano y se desempeñó como Fellow Indígena en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), en Ginebra.

¿Por qué pensó en políticas públicas? En una conversación con Forbes Ecuador, Sara cuenta que la idea vino del deseo de contribuir a la formación de políticas con respecto a los pueblos indígenas. "No solamente somos beneficiarios de programas y proyectos, sino que también podemos liderar la formación de nuevas políticas que sean contextualizadas, que beneficien a las comunidades y que también tengan ese respeto por los valores y los protocolos comunitarios".

¿Y por qué Oxford? "Porque ve al liderazgo de una manera bastante holística. Los profesores de la Escuela de Gobierno Blavatnik son personas con una trayectoria en organismos multilaterales. Es una cuna de pensadores del presente y del futuro, quiero ser parte de esa comunidad", dice la segunda de tres hermanos

En la escuela y en el colegio esta joven disfrutaba de las clases de matemáticas y física. Pero el punto de quiebre en su vida ocurrió en 2014 cuando una familia estadounidense llegó a Otavalo. El padre era profesor de la Universidad de Baltimore e investigaba los movimientos sociales. "La hija estudió en mi escuela, surgió una amistad y me ayudaron a conseguir una beca para estudiar inglés en los Estados Unidos. Allí aprendí sobre las formas de gobernanza de los pueblos indígenas en Estados Unidos, de los nativos americanos". Sara tenía 16 años. 

La experiencia en Estados Unido abrió la mente de esta Under 30 y le permitió tener una visión distinta de la vida. "Me demostró que la inversión en la educación de pueblos indígenas puede parecer un momento de la vida para mucha gente, pero abre muchas puertas". Además, dice, que en cada momento de su trayectoria se apoya en la filosofía del dar y dar, un valor de sus ancestros.

Al pensar en su retorno a Ecuador, Fuentes ya dibuja su futuro. La prioridad será fortalecer las políticas públicas del sector indígena. "Estar rodeada de personas que crean condiciones de vida es un regalo, pero también una oportunidad para levantar la voz y hablar acerca de las necesidades". Esto, según ella, implica analizar qué funciona y qué no. Entender los contextos colectivos, comunitarios, cuáles son los retos y cómo podemos afrontarlos ser creativos para buscar nuevas formas de relacionarnos".

Fanática de las Crónicas de Narnia y del Señor de los Anillos, se entusiasma al pensar que vivirá una temporada en la tierra de C.S. Lewis, a quien leyó en su infancia.

¿Qué les diría a los jóvenes que tienen sus propios sueños? Responde con franqueza y dice que quisiera decir que ella es la regla, "pero lamentablemente soy un caso atípico". Reconoce que la oportunidad que tuvo de estudiar inglés en Estados Unidos no le ocurre a todo el mundo. "pero tengo un mensaje para las instituciones: apostar por el talento de pueblos indígenas (...) Si bien son procesos largos y no son de la noche a la mañana, esa semilla que tú siembras siempre tiene el resultado. A los jóvenes les diría que tenemos la fuerza de nuestros ancestros que lucharon no solamente por una vida digna, sino también por el de las futuras generaciones". (I)