Forbes Ecuador
Maya Cabrera
Movimiento Inspirador
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Maya Cabrera migró a Estados Unidos cuando tenía 17 años. Hoy, con 45, está al frente de Cibus, un restaurante de fusión latina que tiene dos locales y emplea a cerca de 40 personas.

28 Noviembre de 2025 12.00

Stratford es un pueblo ubicado en el estado de Connecticut, Estados Unidos, pero también es el sitio donde la ecuatoriana Maya Cabrera protagoniza una historia marcada por las ganas de superarse.

Esta cuencana llegó a Estados Unidos hace 28 años y trabajó en varias tareas, desde una tienda de ropa para niños, una joyería, en limpieza de casas, hasta la venta de comida en talleres mecánicos. Eran tareas fuertes, recuerda, y añade que siempre se hacía la misma pregunta ¿qué es lo que me gusta hacer? La respuesta se repetía en su mente: cocinar. Cabrera quería emprender e hizo caso omiso de los comentarios pesimistas de sus conocidos y persistió en la idea de abrir un negocio de comida latina.

Con carácter y empeño, esta ecuatoriana arrendó un local pequeño en el 'south end' de Strattford, una zona poco apreciada. Se tomó dos años y medio en las adecuaciones, en las que tuvo ayuda de uno de sus hermanos y un cuñado. "Yo mismo hacía algo de construcción y de la renovación. En todo invertí cerca de US$ 80.000". 

El dinero llegó de sus ahorros, de un préstamo que obtuvo luego de hipotecar un terreno en su natal Cuenca y con apoyo de amigos. "Yo seguía haciendo limpieza de casas. Todo lo que ganaba se destinaba al restaurante". Casada en ese entonces y con un hijo que tenía 12 Cabrera continuó con su plan. Así nació Cibus, un negocio de comida con un menú inicial de seis platos.

El local de unos 60 metros cuadrados abrió sus puertas el 7 de junio de 2016 y así calló muchas bocas que no creyeron en su idea. "El día anterior me quedé hasta casi las dos de la mañana preparando pollos asados, ceviche de camarón, empanadas y otros platos típicos de Ecuador". El primer día vendió US$ 140 y los clientes eran estadounidenses. "Fue una tarea difícil porque la gente llegaba no sabía lo que era el maduro, los tostones, la yuca. Siento que tenían pena de nosotros por el tiempo que nos tomó todo".

El flujo de caja y el servicio fueron los retos que Cabrera resolvió con esfuerzo diario, pero también con un crédito hasta que llegó el punto de equilibrio, casi diez meses después de la inauguración. Ya tenía dos personas más trabajando, un cocinero más y otra persona en la limpieza. Al poco tiempo Cabrera obtuvo un crédito de US$ 25.000 que sirvieron para mejorar los muebles, los equipos y los utensilios.

El segundo local de Cibus se abrió en 2019 con una inversión de US$ 60.000 y estaba ubicado a cinco minutos del primero. La marca ya contaba con 24 colaboradores y con una clientela que aumentaba, tal como el menú que pensaba y preparaba Cabrera con las mismas ganas del primer día. 

¿Qué pasó con la llegada de la pandemia del Covid 19? La respuesta es franca: "fue una bendición". Al segundo local de Cibus llegaban personas de Boston y Nueva York que buscaban un espacio abierto en medio de las restricciones dispuestas por las autoridades de salud. Cabrera instaló cerca de 80 mesas en la zona del estacionamiento. "No nos dábamos abasto y así nos conoció mucha gente".

Esta emprendedora no dejó de acelerar y hace dos años abrió un tercer local, en Fairfield, una zona universitaria, también en el estado de Connecticut. Agrega que es el más sofisticado y que se adecuó con una inversión cercana al medio millón de dólares. "A mí lo que me apasiona es el proceso de abrir un negocio. Lo abro, lo monto, lo diseño y siento luego una especie de vacío", se confiesa y recuerda que va nueve años sin parar. También resalta el apoyo de su hijo Ary Álvarez, ya un joven de 24 años que vio y vivió el esfuerzo de su madre.

Maya Cabrera
Parte del menú que ofrece Cibus en uno de sus locales. Fotos: cortesía

Con un equipo de casi 40 personas, Cabrera rememora lo hecho y dice que a veces parece que no fue tan complicado. "Uno se olvida de las cosas malas cuando se logra lo que quería. Entonces, parece que todo lo malo desaparece".

Hoy en día Cibus tiene dos locales, el primero cerró por una decisión dolorosa pero estratégica. "Los números pesaron más que la nostalgia". En 2024, los ingresos del negocio fueron por US$ 2 millones y este año espera llegar a los US$ 2,5 millones; la carta ya suma más de 70 platos de fusión latina, con recetas cubanas, dominicanas, uruguayas, ecuatorianas y más.

¿Qué le diría usted a otras personas que quieren emprender, que quieren migrar a Estados Unidos buscando un sueño? "Que todo es posible. Hay que tomar la decisión, porque todos queremos hacer algo, el problema es que no llegamos a ejecutar. Todos estamos soñando, pero nos quedamos dormidos. No nos levantamos a buscar ese sueño". (I)

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