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El CEO ecuatoriano de una gigante mexicana

Daniela García Noblecilla Editora digital

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El ecuatoriano está en la mitad del juego de los gigantes de la industria de lubricantes en la región. Dirige Roshfrans, una firma mexicana con 70 años de historia, con una facturación que supera los US$ 1.000 millones y tiene más de 1.500 colaboradores en el mundo.

Rafael Bader tenía poco más de 20 años cuando supo que los números explican negocios y decisiones de vida. Aprendió a leer balances antes de dirigir equipos, a interpretar resultados antes de celebrar éxitos y a asumir responsabilidades cuando muchos empiezan a explorar su camino profesional. 

Hoy, a sus 45 años, este ecuatoriano nacido en Quito es CEO de Roshfrans, una de las empresas mexicanas más grandes de la industria de lubricantes, con más de 70 años de historia, más de 1.500 colaboradores, presencia en más de 15 países y una facturación anual que superó los US$ 1.000 millones en 2025.

Su carrera es contada por su formación financiera, visión comercial y liderazgo. “Yo vengo de una familia donde el profesionalismo era parte de la identidad”. Hijo de padres palestinos que migraron a Ecuador a corta edad, creció en un hogar donde la educación era prioridad y el ejemplo del día a día.

Su padre, managing director de Deloitte & Touche en Ecuador durante varios años, fue su principal referente. “Mi papá fue mi coach de vida y mi coach profesional. Me enseñó a leer balances, a entender negocios y a tomar decisiones con criterio”.

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Rafael nació y creció en Quito. Tiene un hermano menor, Daniel, y ambos fueron criados en un entorno donde su preparación académica no era negociable. “Siempre tuvimos padres muy presentes, muy respetuosos, que nos empujaron a buscar lo mejor en términos de educación (...) Esa cultura familiar se replicó en toda su generación. Tengo primos en cargos directivos, banca, consultoría y liderazgo empresarial dentro y fuera del país”.

Luego de graduarse del colegio Albert Einstein, Bader decidió formarse fuera de Ecuador, pero con la idea de regresar. Eligió el Tecnológico de Monterrey, donde estudió Administración Financiera. “Yo quería estudiar economía o finanzas. El rector de mi colegio me aconsejó no ir a Estados Unidos, sino a una universidad latina fuerte. El Tec era el número uno en ese momento”.

Durante sus años universitarios realizó pasantías en Banamex, uno de los bancos más grandes de México, y en Banco Pichincha también. 

A los 24 años, ya de regreso en Ecuador, asumió su primer gran reto profesional. Fue gerente de desarrollo de negocios en General Motors Ecuador (GM). Un cargo creado para identificar negocios fuera del core tradicional de la compañía.

“Era una gerencia nueva. Yo estaba solo y tenía que generar ingresos adicionales para la marca”. GM, en ese entonces, era una de las empresas más grandes del Ecuador, asegura.

Los proyectos que lideró generaron resultados y, pocos años después, fue promovido a gerente de marketing, en donde asumió la responsabilidad directa sobre presupuesto, equipos, posicionamiento de marca y participación de mercado. 

“Aunque soy financiero de formación, siempre me vieron como un perfil muy comercial”. Lideró un equipo de ocho personas y fue responsable del market share de una industria altamente competitiva. “La industria automotriz es dinámica, estratégica y fundamental para la economía del país. Si se cae, se siente en todo el sistema”.

Una carrera evolutiva 

Tras casi cinco años en General Motors, llegó una oportunidad regional. Kraft Foods estaba en plena fusión con Mondelez. El desafío era mayor. Se trasladó a Ciudad de México para integrarse al equipo de estrategia comercial y distribución para Latinoamérica. 

“México es donde se juegan las grandes ligas. El mercado es 10 veces más grande que Ecuador y el nivel profesional es altísimo”.

Durante cinco años trabajó como category manager y luego como director de estrategia comercial. Allí lideró equipos multiculturales y diseñó planes de go to market para varios países. “Consumo masivo es la industria más competitiva del mundo. Te obliga a reaccionar rápido, a entender al consumidor y a ejecutar con precisión”.

Luego hizo consultoría estratégica en Kingston Marshall Consulting, una firma estadounidense especializada en distribución y go to market. Durante dos años lideró proyectos para empresas como Del Monte y La Costeña, asesoró procesos de expansión y entrada a nuevos mercados, incluido Ecuador. 

Rafael Bader
Rafael Bader, CEO de Roshfrans, en México. Foto: cortesía. 

En plena pandemia regresó nuevamente a México para asumir la dirección comercial de una unidad de negocio en Grupo Herdez, uno de los gigantes del sector alimentario mexicano. Allí encabezó equipos de más de 15 personas y consolidó su perfil como ejecutivo regional.

En 2023 volvió a Ecuador, con 43 años, como country manager de Energizer y encabezó una operación con cerca de 150 colaboradores. “Me voy para Ecuador para potenciar el negocio y se lograron muy buenos resultados. La compañía tuvo una facturación arriba de US$ 20 millones en ese año”. 

Con este cargo, Bader participó en juntas globales con gerentes generales y sostuvo reuniones directas con el CEO y los senior vice presidents de la compañía. Allí se discutía el papel de Latinoamérica, entonces uno de los mercados más rentables, mientras Estados Unidos enfrentaba una fuerte presión competitiva. Estaba enfocado en su trayectoria, hasta que una reestructuración regional eliminó su posición. 

Fue la primera vez que sentí que mi carrera se detenía (...) Me proyectaba muchísimo. Me frustró. Igual me preparé para lo que llegara. Mi hoja de vida llegó nuevamente a México”.

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Precisamente, a Roshfrans. Luego de un proceso de selección que duró varios meses —con entrevistas con accionistas, vicepresidencias regionales y assessments— fue elegido como CEO en septiembre de 2025 y se convirtió en un outsider en una empresa familiar mexicana que decidió profesionalizar aún más su gestión. “Buscaron a alguien de otra industria, con ideas frescas, formación financiera y visión comercial”. 

Hoy lidera una compañía que compite con gigantes globales del sector, con operaciones en retail, industria, gobierno y exportaciones. Pero su estilo de liderazgo se aleja del mando rígido. “Yo lidero por principios, no por impulsos. La integridad y la humildad son innegociables”.

Desde los 23 años, Bader es profesor universitario, una faceta que moldeó su manera de dirigir. “Enseñar me hizo más empático. Para mí es tan importante el respeto de los conserjes como el de los directores”.

Soltero y sin hijos, México es hoy su casa. Ecuador, dice, queda en la memoria, en la familia y en la gratitud. Hace pocos meses escribió Level Up, un libro que pronto publicará, con ocho pasos para superar la adversidad profesional. “Lo escribí cuando sentí que todo se detenía. Es mi forma de devolver lo aprendido”.

Este ecuatoriano dice que el éxito es un proceso en constante movimiento. El suyo empezó en Quito, se forjó en multinacionales y hoy se juega en uno de los mercados más exigentes de la región. (I) 

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