La mayoría de las discusiones sobre empresas unicornios parten de la premisa de que todos son iguales. Pero no lo son. Algunas empresas unicornio reflejan las expectativas de los inversores. Otras representan negocios sólidos y duraderos. Esta distinción es importante para los emprendedores, los inversores y todas las regiones que aspiran a crear compañías capaces de competir a nivel global.
Distingo entre dos conceptos.
Los unicornios de capital de riesgo son empresas que alcanzaron una valuación de US$ 1.000 millones en una ronda de financiamiento de capital de riesgo. Representan la validación por parte de los inversores.
Los verdaderos unicornios son empresas que alcanzaron una valuación de US$ 1.000 millones y, además, generan más de US$ 1.000 millones en ingresos anuales. Representan tanto la validación por parte de los inversores como una base comercial sólida y comprobada.

Algunas empresas unicornio financiadas con capital de riesgo se convierten en verdaderos unicornios. Muchas no lo logran. Los ecosistemas emprendedores más desarrollados se benefician de la creación de ambos tipos de compañías.
Por qué importan los unicornios de capital de riesgo
Puede resultar fácil descartar a las empresas unicornio de capital de riesgo porque algunas terminan atravesando rondas de financiamiento con valuaciones más bajas, salidas decepcionantes o, directamente, fracasan. Otros cuestionan al propio capital de riesgo. Sin embargo, es posible que ambas perspectivas pierdan de vista el panorama general.
Las empresas unicornio de capital de riesgo desempeñan un papel importante en el ecosistema. Atraen emprendedores, inversores, incubadoras, aceleradoras, ejecutivos experimentados y talento técnico. Además, impulsan la experimentación en torno a oportunidades emergentes.
Algunas fracasan. Otras encuentran compradores dispuestos a pagar valuaciones atractivas para sus fundadores e inversores, lo que genera riqueza en la comunidad. Y otras se convierten en empresas consolidadas que generan aún más riqueza. Incluso las empresas que fracasan muchas veces reinvierten capital, talento y experiencia en la siguiente generación de startups.
En otras palabras, las empresas unicornio de capital de riesgo impulsan el ecosistema emprendedor.
Por qué importan los verdaderos unicornios
Los verdaderos unicornios aportan un valor distinto al ecosistema. Construyen compañías duraderas con ingresos significativos. Crean empleo a largo plazo, desarrollan talento directivo, establecen cadenas de suministro, fortalecen la ventaja competitiva regional y se convierten en empresas centrales alrededor de las cuales surgen futuros ecosistemas emprendedores.

Silicon Valley, Shenzhen y Bengaluru muestran el poder de las regiones que crean, una y otra vez, empresas con un éxito comercial duradero. Los verdaderos unicornios generan prosperidad a largo plazo.
Cuál es la combinación adecuada para lograr el éxito a largo plazo del ecosistema
Esto plantea preguntas importantes: ¿Existe una combinación adecuada de unicornios de capital de riesgo y de verdaderos unicornios para construir ecosistemas económicos líderes a nivel mundial? Si la respuesta es afirmativa, ¿cuál es? No existe una respuesta universal. Es probable que cada ecosistema emprendedor genere una combinación diferente según sus industrias, su cultura, su etapa de desarrollo y su acceso al capital.
La lección importante no radica en las cifras exactas. La clave consiste en comprender el papel que desempeña cada tipo de empresa. Las empresas unicornio de capital de riesgo atraen capital, talento, visibilidad y actividad emprendedora. Los verdaderos unicornios transforman esa actividad en compañías duraderas, empleo, innovación y riqueza regional. Los ecosistemas sólidos necesitan ambos tipos de empresas.
Quienes desarrollan estos ecosistemas deben plantearse una pregunta central: ¿con qué base de unicornios de capital de riesgo y verdaderos unicornios cuentan?
La lección estructural
Mi investigación, que incluyó a 125 fundadores y CEOs de empresas valuadas en miles de millones de dólares y compañías emergentes, ilustra este punto. En toda la muestra, solo el 6 % aceptó capital de riesgo en una etapa inicial, tras demostrar potencial de valuación. Otro 18 % postergó la captación de capital de riesgo hasta demostrar tanto el potencial de valuación como la capacidad para desempeñarse como fundador y CEO. El 76 % restante construyó sus empresas sin capital de riesgo y demostró, de ese modo, su capacidad financiera.

Fuera de Silicon Valley, solo cerca del 1% aceptó capital de riesgo en una etapa inicial y luego otro ejecutivo asumió el cargo de CEO. Un 8% captó capital de riesgo más adelante, mientras que el 91% construyó empresas valuadas en miles de millones de dólares sin recurrir a él.
La conclusión no indica que el capital de riesgo resulte innecesario ni que todos los ecosistemas deban imitar a Silicon Valley. La lección estructural resulta mucho más importante. Todos los unicornios, tanto los unicornios de capital de riesgo como los verdaderos unicornios, nacen de un emprendedor que busca crecer y demuestra la adecuación entre el producto y el mercado o el encaje estratégico.
Sin fundadores capaces de identificar oportunidades emergentes, integrar capacidades empresariales y liderar proyectos en contextos de incertidumbre, ni el capital de riesgo ni los ecosistemas emprendedores pueden crear empresas duraderas.
La pregunta clave para construir ecosistemas líderes a nivel mundial
Los ecosistemas que buscan impulsar el crecimiento del capital de riesgo no deberían comenzar con esta pregunta: "¿Cómo podemos atraer más capital de riesgo?". En cambio, deberían preguntarse: "¿Cómo podemos formar más fundadores y CEO capaces de crear líderes globales?".
Los ecosistemas más sólidos forman fundadores y CEOs capaces de demostrar su potencial. Además, estructuran su sistema financiero para que estos líderes accedan al financiamiento adecuado en el momento oportuno. La experiencia de Silicon Valley sugiere que el capital de riesgo en etapas avanzadas, desplegado en grandes cantidades y utilizado como arma competitiva, puede ofrecer la mejor combinación entre el liderazgo del fundador y el capital necesario para crecer.
Al mismo tiempo, muchos ecosistemas fuera de Silicon Valley demostraron que también pueden crear verdaderos unicornios sin capital de riesgo, mediante el uso del capital como herramienta.

La lección resulta clara. La capacidad del fundador y CEO ocupa el primer lugar. El financiamiento adecuado ocupa el segundo. Los ecosistemas que desarrollan ambos componentes tienen más probabilidades de generar empresas globales duraderas.
Mi opinión
Demasiados ecosistemas emprendedores comienzan por enfocarse en el capital de riesgo. La evidencia sugiere que deberían retroceder un paso y empezar por formar fundadores y CEOs, la verdadera base tanto de los unicornios de capital de riesgo como de los verdaderos unicornios.
El capital importa. Pero las capacidades y el momento oportuno importan todavía más. La oportunidad comienza con directivos capaces de lograr la adecuación entre el producto y el mercado, de alcanzar el encaje estratégico y de demostrar el potencial de sus empresas.
Los ecosistemas más sólidos ofrecen la combinación adecuada de financiamiento en el momento preciso. De este modo, permiten que algunas empresas crezcan con capital de riesgo hasta convertirse en unicornios, mientras que otras avanzan con o sin ese respaldo hasta alcanzar el éxito.
Los ecosistemas emprendedores de primer nivel crean empresas competitivas a escala global mediante el desarrollo de las capacidades de los fundadores y CEOs y la combinación adecuada de financiamiento.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.