Chao Tinder: jóvenes de Stanford y Berkeley crearon una nueva forma de conseguir pareja y ya recaudaron millones
Deslizar el dedo popularizó las apps de citas. Ahora, una nueva generación de startups apuesta a que la próxima gran plataforma del sector se parezca menos a un feed y más a un asistente para conquistar.

¿Pagarías US$ 15 por una cita? Es lo mismo que cuesta un cóctel, argumentan Celeste Amadon y Asher Allen, quienes abandonaron Stanford para fundar Known, una startup de apps de citas. Ambos están convencidos de que los solteros de la Generación Z, frustrados y agotados de deslizar el dedo sin parar, están dispuestos a pagar.

Quienes se registran en Known comienzan con una conversación con una IA, un onboarding similar a una llamada telefónica que busca alentarlos a hablar con mayor naturalidad, en lugar de completar un formulario por escrito. Luego, la startup con sede en San Francisco les presenta una posible pareja. Cuando ambas personas aceptan, la app utiliza agentes de IA para coordinar la primera cita y les cobra US$ 15 a cada una.

Quince dólares pueden parecer mucho por una sola cita, pero las suscripciones a Hinge cuestan entre US$ 30 y US$ 50 mensuales, mientras que las de Bumble van desde US$ 40 hasta casi US$ 100. Amadon y Allen creen que el modelo actual genera incentivos desalineados. Según su visión, las apps de citas solo deberían generar ingresos cuando realmente ayuden a que las personas se conozcan en persona.

"La mayoría de las personas solteras que conocemos usa apps de citas, pero no está dispuesta a pagar por ellas porque todos se dieron cuenta de que son muy ineficaces", señaló Amadon, de 22 años. "Usar una app de citas que no te ayuda a concretar encuentros simplemente no tiene sentido. Te hace sentir mal con vos mismo y nadie quiere pagar por algo que le genera esa sensación", agregó. Según la emprendedora, la tasa de inasistencia de la empresa se sitúa por debajo del 1%.

Asher Allen y Celeste Amadon fundaron Known con una apuesta que cobra US$ 15 solo cuando dos usuarios concretan una cita. (Foto: Known)

Eurie Kim, socia gerente de Forerunner Ventures, firma que lideró en diciembre una ronda de financiamiento de US$ 9,7 millones para Known, aseguró que el modelo de pago por cita de la compañía corrige esa estructura de incentivos.

"En la cultura de las apps pagas, cuando encontrás pareja dejás de ser cliente", explicó Kim. "Esa es la principal razón por la que las empresas consolidadas no pueden limitarse a cambiar su modelo. Tiene que surgir una experiencia nueva, capaz de generar expectativas de comportamiento diferentes", agregó.

Durante años, las citas online prometieron más perfiles, más matches y más relaciones. Sin embargo, una nueva generación de jóvenes emprendedores busca reinventar un producto que se convirtió en poco más que un algoritmo, optimizado para mantener a los usuarios en una búsqueda permanente en lugar de ayudarlos a conectar con alguien.

Otra startup, la plataforma social 222, con sede en Nueva York, busca reemplazar el gesto de deslizar el dedo por la pantalla con cenas grupales que reúnen a seis personas según su compatibilidad. En lugar de permitir que los usuarios exploren perfiles o deslicen el dedo para conocer desconocidos, 222 les pide que completen un cuestionario de personalidad. Luego, les envía un mensaje con una invitación a un encuentro grupal a ciegas, que suele reunir a tres hombres y tres mujeres.

Aproximadamente una hora después del inicio del evento, los asistentes reciben un mensaje de texto con una segunda ubicación, donde pueden conocer a integrantes de otros grupos de 222 que participan esa misma noche. Después del encuentro, los usuarios indican a quiénes les gustaría volver a ver, ya sea como amigos o para una cita, y 222 los conecta entre sí. Estos comentarios, basados en experiencias reales, también entrenan el algoritmo interno de emparejamiento de 222, que utiliza esa información para decidir a quién presentarles después y determinar si disfrutarían más de una cena, unos tragos o una actividad, como bailar salsa.

Keyan Kazemian, Arman Roshannai y Danial Hashemi crearon 222 para transformar la compatibilidad online en encuentros presenciales. (Foto: 222)

"Cuando dejamos de mantener interacciones sociales reales con las personas que nos rodean, ya sean nuestros vecinos, compañeros de trabajo o posibles parejas, dejamos de ser humanos", aseguró Keyan Kazemian, CEO de 27 años. "Cuando estés en tu lecho de muerte, no vas a pensar: 'Qué feliz estoy de haber pasado tanto tiempo deslizando el dedo y viendo todos esos TikToks interesantes'. Todo eso te va a parecer insignificante", agregó.

Kazemian, el director de operaciones Danial Hashemi y el director de tecnología Arman Roshannai fundaron 222 en 2023, a partir del programa acelerador de Y Combinator, cuando estudiaban en la USC y la UC Irvine. El proyecto comenzó como una iniciativa de investigación llamada "El Proyecto Serendipia", en referencia a los encuentros fortuitos que, según los fundadores, su generación había extrañado profundamente.

Hashemi explicó que buscaban comprobar si el aprendizaje automático podía predecir la compatibilidad social sin generar una experiencia demasiado artificial o transaccional. Realizaron las primeras pruebas en el jardín de Kazemian, donde los participantes completaron encuestas, compartieron pasta y vino y opinaron sobre las conexiones que les interesaban explorar.

Muchos describen a la Generación Z como la generación más solitaria, a pesar de que dispone de más formas de comunicarse que nunca. Un estudio de Cigna de 2025 reveló que el 67% de los jóvenes de la Generación Z manifestó sentirse solo, seguido de cerca por el 65% de los millennials

Al mismo tiempo, las apps que definieron la última década muestran señales de agotamiento. Match Group, dueña de Tinder, Hinge, Match.com y OkCupid, registró una caída de alrededor del 8% en el precio de sus acciones en lo que va del año. Por su parte, Bumble informó que sus ingresos del primer trimestre disminuyeron un 14%, hasta US$ 212 millones, debido a una baja interanual del 21% en el número de usuarios pagos. La compañía también anunció que planea eliminar gradualmente su característica distintiva de deslizar perfiles.

Tinder y Bumble buscan recuperar a una Generación Z agotada del swipe con IA y propuestas para concretar encuentros reales. (Foto: Pexels)

Kazemian trabajó anteriormente en Match.com, donde colaboró en el desarrollo de Dates, una función que alentaba a las personas que mantenían conversaciones prometedoras a conocerse en persona. Sin embargo, afirmó que encontró una estadística según la cual más del 80% de los suscriptores pagos nunca habían conocido personalmente a otro usuario. Un vocero de Match rechazó esa cifra, aseguró que no refleja los datos de la empresa y señaló que "más de la mitad de las relaciones de citas online en Estados Unidos durante el año pasado comenzaron en una app de Match Group".

El problema, según Kazemian, radica en que las apps de citas dominantes pueden seguir generando ingresos sin que se concreten relaciones. En cambio, el modelo de negocio de 222 depende de que las personas salgan y se encuentren. Los usuarios pagan US$ 22,22 al mes para acceder de manera ilimitada a sus eventos, mientras que 222 también les cobra a bares, restaurantes y organizadores que colaboran en la planificación o el desarrollo de sus experiencias. Para estos establecimientos, la propuesta consiste en que 222 atraiga a grupos de jóvenes que ya buscan un lugar para reunirse y gastar dinero.

Actualmente, 222 reúne a miles de usuarios que participan cada semana en sus experiencias en 17 mercados, con Nueva York como el más grande. Hashemi aseguró que la compañía ya genera millones de dólares en ingresos anuales y está a punto de alcanzar un flujo de caja positivo.

Mark Suster, socio general de Upfront Ventures, firma que lideró en diciembre la ronda de financiamiento Serie A de US$ 10,1 millones de 222, considera que la oportunidad trasciende las citas románticas y también aborda la falta de comunidad que enfrentan los jóvenes cuando se mudan a las grandes ciudades tras graduarse de la universidad.

"No van a detenerse hasta convencerse de que ofrecen el mejor servicio con inteligencia artificial para ayudarte a organizar planes con amigos y fortalecer tus relaciones", aseguró Suster. También agregó: “Las citas simplemente representan una necesidad más urgente e inmediata. Es el ámbito en el que las personas están dispuestas a gastar dinero desde el primer momento”.

La startup Ditto, con sede en Berkeley, prescinde por completo de la función de deslizar perfiles y busca que la experiencia se parezca más a recibir un mensaje de texto de un amigo. Allen Wang y Eric Liu, quienes abandonaron sus estudios en Berkeley, fundaron la compañía en 2025. 

Allen Wang, cofundador y CEO de Ditto, apuesta a reemplazar el swipe por citas presenciales entre estudiantes universitarios. (Foto: Ditto)

El servicio, disponible exclusivamente para estudiantes universitarios, inicia el contacto mediante mensajes de texto. Los interesados se registran con su correo electrónico universitario y completan un cuestionario. Todos los miércoles, Ditto les envía por mensaje de texto una posible pareja seleccionada especialmente para ellos, junto con un breve perfil. Cuando el interés es mutuo, la plataforma facilita la organización de la cita: primero envía un enlace para coordinar los planes y luego define la hora y el lugar del encuentro.

"Realmente quería hacer algo por mi generación", señaló Wang, CEO de Ditto. "Queríamos recuperar la presencialidad, dejar atrás el scrolling y el gesto de deslizar el dedo por la pantalla para volver a las interacciones cara a cara", explicó.

Wang aseguró que Ditto cuenta con aproximadamente 150.000 usuarios en universidades como UC San Diego, Berkeley, UCLA, USC, Michigan y UT Austin. Actualmente, el servicio es gratuito, aunque la empresa señaló que los usuarios manifestaron que pagarían entre US$ 15 y US$ 20 por cita. Ditto recaudó US$ 9,2 millones en febrero y afirmó que su base de usuarios se quintuplicó desde que anunció la ronda de financiamiento. Como los estudiantes se trasladan a distintas ciudades para realizar pasantías durante las vacaciones de verano, la compañía experimenta con un sistema de búsqueda de parejas basado en la ubicación.

Estas startups ingresan en un mercado competitivo, dominado por unos pocos actores con grandes recursos que también experimentan con experiencias de citas más tradicionales y asistidas por inteligencia artificial.

Fotos de stock gratuitas de alegre, alegría, alto. (Foto: Pexels)

Bumble diseñó a su agente de IA, "Bee", para que actúe como un acompañante personalizado que sugiere posibles parejas y temas de conversación. Match Group ahora ofrece funciones como Tinder Events, que permite explorar actividades locales y ver a qué otros solteros planean asistir. Por su parte, Date Ideas, de Hinge, propone planes para una primera cita, mientras que Signals identifica a los usuarios con un alto nivel de compromiso y les indica a sus matches que buscan construir una conexión significativa. Quizás, sin proponérselo, la función también revela cuáles de tus matches anteriores siguen activos en la app.

Algunas de estas estrategias dan resultados. A pesar de la caída en el precio de sus acciones, Match Group alcanza una capitalización de mercado superior a US$ 9.000 millones y reportó ingresos por US$ 864 millones en el primer trimestre, un 4% más que un año atrás. En marzo, los registros en Tinder volvieron a crecer interanualmente por primera vez en casi dos años, mientras que Hinge registró un aumento interanual de sus ingresos del 28%.

Sin embargo, los fundadores de 222, Known y Ditto apuestan a que la próxima gran plataforma de citas no surgirá de compañías que intenten adaptar apps antiguas a una nueva generación, sino de personas que entiendan por qué la Generación Z busca algo diferente.

"Quienes dirigen estas empresas se concentran en optimizar las cifras, no en recrear esta hermosa experiencia de la vida real", aseguró Kazemian. "Las personas de esta generación que sintieron náuseas y agotamiento al usar productos que prometen una relación son quienes realmente van a resolver este problema", concluyó.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.