Sofía Lara Benítez Periodista
En 1499, el explorador español Alonso de Ojeda llegó a una isla del Caribe. La recorrió y la descartó sin contemplaciones. No tenía oro. No tenía ríos. Apenas tenía poca tierra fértil.
Sus crónicas, hoy en el Archivo General de Indias de Sevilla, la registraron con una sentencia: “isla inútil”. Cien años después, Países Bajos se apropió del territorio.
Hoy 20 de junio de 2026, siglos después, Curazao se enfrenta a Ecuador en el Mundial de Fútbol. El partido arranca a las 19:00 en el Arrowhead Stadium de Kansas City.
El ranking FIFA ubica a La Tri en el puesto 23 y a Curazao, que debuta en los rankings mundialistas, en el puesto 83. La experiencia, la calidad del plantel ecuatoriano y la urgencia de sumar los tres puntos después del encuentro ante Costa de Marfil hacen de la victoria ecuatoriana el resultado esperado por casi todos los analistas del torneo.
Pero el partido que no termina con el pitazo final del árbitro Ma Ning, de origen chino y afamado por ser muy duro con las tarjetas amarillas y rojas, tiene que ver con la economía de los dos países.
Curazao, la isla que los españoles llamaron “inútil” hace cinco siglos, hoy recibe más de 700.000 turistas al año, tiene mucho que enseñar sobre cómo construir una economía de servicios, atraer capital y convertir sus limitaciones en ventajas. Por su parte, nuestro país, por primera vez en su historia, hizo que el camarón supere al petróleo en las exportaciones y tiene exactamente lo que Curazao importa y no produce.
En comparación, la economía nacional es 37 veces más grande que la de la isla de 156.000 habitantes, cuando comparamos el Producto Interno Bruto (PIB) de cada una de las naciones. Sin embargo, la isla caribeña tiene un PIB per cápita que supera los US$ 22.000, según datos del Banco Mundial. Ecuador, con 18 millones de personas, registra un ingreso por habitante de aproximadamente US$ 7.150.
La alineación monetaria: dos equipos, un mismo árbitro
Antes de revisar el marcador económico, hay que ver la camiseta que viste cada equipo. Ecuador juega desde el 2000 con el dólar estadounidense como moneda oficial. Una decisión que blindó al país de la inflación y devaluación. Curazao, por su parte, opera con el florín caribeño, una divisa anclada al dólar con una paridad fija e inamovible. US$ 1 equivale a 1,79 florines.
El resultado práctico es casi el mismo: ambas economías dependen de atraer dólares desde afuera, a través de exportaciones, remesas o turismo, porque ninguna puede simplemente imprimir liquidez cuando la necesita. Dos selecciones que juegan con las mismas restricciones de reglamento, aunque con estrategias radicalmente distintas.
Camarón vs. piña colada
Entender por qué cada uno juega como juega exige mirar el ‘vestuario’. La economía ecuatoriana es una delantera clásica con sus exportaciones del agro y el mar. En 2025, el camarón se convirtió por primera vez en el principal producto de exportación, con US$ 8.401 millones, superando al petróleo al cacao y al banano.
Curazao, en cambio, lleva décadas perfeccionando un esquema distinto. Servicios y finanzas, donde el turismo representa cerca del 70 % de su economía, según la Curaçao Tourist Board y el Ministerio de Desarrollo Económico. En 2024, la isla recibió 700.249 turistas de estancia y 834.922 pasajeros de crucero.
Pero la caribeña importa casi la totalidad de los bienes que consume como alimentos, manufactura y energía. En una tormenta perfecta, como fue la pandemia del 2020, puede dejar al equipo sin balones y florines
La historia del rival: de "isla inútil" a Patrimonio de la Humanidad
Hay algo que Ecuador y Curazao comparten más allá del fútbol . Ambos tienen un casco histórico declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Quito fue el primero, en 1978; Willemstad, la capital curazoleña, obtuvo ese reconocimiento en 1997. Si Quito deslumbra con sus iglesias barrocas y sus conventos coloniales, Willemstad muestra sus fachadas de colores, alineadas junto al canal de Sint Annabaai.
Esa arquitectura tiene, por cierto, una explicación curiosa y muy pragmática. Según la tradición histórica, el gobernador colonial se quejaba de que el blanco de las casas le producía migrañas bajo el sol del Caribe. La solución fue pintar todo. Hoy esas fachadas son el activo turístico más fotografiado del Caribe holandés.
La isla fue colonizada por los Países Bajos en 1634 bajo la Compañía de las Indias Occidentales, que la convirtió en un nodo de comercio entre Europa, África y América. De ahí su idioma más propio es el papiamento. Una lengua criolla que entrelaza español, portugués, holandés, inglés y lenguas africanas. Curazao habla, literalmente, en todos los idiomas a la vez.
En la selección que debuta este sábado hay jugadores nacidos o formados en Países Bajos, de ascendencia africana, latinoamericana y caribeña. Su técnico, Dick Advocaat, es holandés y tiene 78 años. Se convirtió en el entrenador más longevo en dirigir un partido de Copa del Mundo en toda la historia.
Ecuador ya ganó el marcador comercial
Hay un duelo que Ecuador y Curazao ya llevan varios años disputando en silencio, y en el que La Tri ya revirtió el marcador. Según datos de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), procesados con información del Banco Central del Ecuador, el comercio no petrolero bilateral cerró 2025 con un superávit favorable a Ecuador de US$ 1,2 millones. No es una cifra astronómica, pero el partido está ganado.
Las exportaciones no petroleras ecuatorianas hacia Curazao alcanzaron US$ 1,4 millones en 2025, un crecimiento del 29% respecto al 2024. Las importaciones provenientes de la isla, en cambio, se contrajeron a US$ 0,2 millones.
Inversión: el partido que Ecuador todavía no gana
Si hay una estadística donde Curazao supera cómodamente a Ecuador es la atracción de inversión extranjera directa (IED). Según datos del departamento de Trade y Development, de Naciones Unidas, y el Banco Mundial, Curazao capta más del 5% de inversiones internacionales, sobre su PIB. Ecuador, en cambio, captó US$ 318 millones en todo 2024, según el BCE. (I)