Forbes Ecuador
Negocios

Foto: Bryan Bedder/Getty Images for Spotify

El acuerdo entre Spotify y Universal y la nueva batalla por el control de la música con IA

Maureen Kerr

Share

Una función paga de remezclas autorizadas busca convertir prácticas fanáticas ya habituales en redes en ingresos extra, bajo reglas privadas y antes que tribunales o legisladores fijen límites.

27 Mayo de 2026 07.00

Spotify y Universal Music Group dieron un paso clave en la disputa por el uso de inteligencia artificial generativa en la música. El 21 de mayo, ambas compañías anunciaron nuevos acuerdos de grabación y publicación musical que permitirán a los usuarios Premium crear versiones y remezclas de canciones de artistas de UMG con herramientas de IA dentro de la propia plataforma.

La función no estará incluida de manera automática en la suscripción. Según el anuncio, llegará como un complemento pago, pensado para fanáticos que quieran experimentar con canciones conocidas sin salir del ecosistema de Spotify. Para que eso ocurra, los artistas y compositores deberán dar su consentimiento explícito. Además, los ingresos que genere esa herramienta se repartirán entre las partes involucradas.

La compañía resumió el acuerdo con una fórmula de tres palabras: “consentimiento, reconocimiento y compensación”. La frase apunta al corazón del debate que atraviesa a la industria musical. Durante los últimos años, muchas versiones creadas con IA circularon en TikTok, YouTube y otros espacios menos regulados, muchas veces sin autorización de los dueños de los derechos ni participación económica para los creadores originales.

Con este movimiento, Spotify y UMG buscan ordenar una práctica que ya existe entre los usuarios y convertirla en un producto formal. La diferencia está en el control. En lugar de dejar que las remezclas hechas con IA crezcan fuera de los canales oficiales, ambas empresas intentan llevar esa actividad a un entorno pago, con reglas claras y con la discográfica como parte activa en la definición del negocio.

Lo que anunciaron Spotify y Universal

Los acuerdos alcanzan tanto a las grabaciones como a las composiciones, dos áreas clave dentro del negocio musical. Ese dato no es menor. La edición musical, que regula los derechos de autores y compositores, fue durante años uno de los puntos más sensibles en las licencias digitales, sobre todo cada vez que una plataforma intentó lanzar nuevos formatos de uso y monetización.

Pero el anuncio también dejó varios vacíos relevantes. Spotify y Universal Music Group no informaron el precio del complemento pago, la fecha de lanzamiento, el esquema de reparto de ingresos, la lista de artistas que podrán participar ni las reglas de moderación que tendrá la herramienta.

Tampoco quedó claro si las remezclas creadas con inteligencia artificial podrán circular fuera de Spotify, cómo se acreditará a los artistas y compositores originales, ni qué sistema se usará para rastrear las obras derivadas. Esas definiciones serán centrales para medir el verdadero alcance del acuerdo, porque marcarán cuánto control conservarán los titulares de derechos y qué margen tendrán los usuarios para compartir sus creaciones.

SE PUEDE USAR/Universal      (Foto: universal_studios_beijing_globe_square_(20210907121340).
El acuerdo entre Spotify y Universal revela la nueva batalla por el control de la música con IA. (Foto: universal_studios_beijing_globe_square_(20210907121340).

El lugar del anuncio no fue un detalle menor. Spotify presentó el acuerdo durante el Día del Inversor, no en un evento de lanzamiento de productos. El público era Wall Street. El mensaje, claro: esto podría sumar más ingresos para Spotify.

Cómo la música con IA pasó de una demanda judicial a una licencia.

El acuerdo cobra más sentido a la luz de los litigios de los últimos dos años por la música generada con IA. En junio de 2024, la RIAA demandó a Suno y Udio en nombre de las principales discográficas, con una acusación contra esas startups de música con IA por una infracción masiva de derechos de autor. El mensaje fue contundente: frenar los modelos, castigar el entrenamiento y defender el catálogo.

Después, la estrategia cambió. Universal cerró un acuerdo con Udio en octubre de 2025. Warner hizo lo mismo con Udio y Suno un mes más tarde. Ahora, Spotify y UMG trasladan esa misma lógica al streaming: derechos con adhesión voluntaria, herramientas con licencia, reparto de ingresos y control de la plataforma.

Las discográficas eligieron la colaboración antes que los precedentes judiciales. Sony todavía aparece como la principal resistencia legal, y cualquier fallo sobre uso legítimo en sus causas pendientes podría modificar la forma en que se licencia la música creada con IA. El acuerdo entre Spotify y UMG también funciona como un intento de fijar las reglas antes de que lo hagan los tribunales o los legisladores.

La estrategia de precios que queda bajo el radar

Para Spotify, la lógica es simple. La compañía reporta unos 293 millones de suscriptores y 761 millones de usuarios en total, distribuidos en 184 mercados. Subir el precio base de Premium implica riesgo de pérdida de clientes y presión competitiva. Un complemento pago le da a Spotify otra salida: cobrarles más a los fanáticos más fieles sin aumentar el precio base para todos.

Spotify no anunció el precio, la fecha de lanzamiento ni el reparto de ingresos de la función de IA. Por eso, cualquier estimación de ingresos resulta especulativa. Sin embargo, su atractivo es evidente: incluso un complemento de precio moderado, adoptado por un pequeño porcentaje de suscriptores Premium, podría transformarse en una fuente importante de ingresos antes de los pagos a los titulares de derechos.

Ese es el modelo de negocio que Universal impulsó con su estrategia "centrada en el artista": más acceso para los fanáticos, mayor gasto por usuario y nuevos ingresos sin reabrir por completo el modelo de streaming.

¿Quién define la "IA responsable"?

"Consentimiento, reconocimiento y compensación" suena a ética. También es una forma de definir quién accede, quién cobra y quién queda afuera.

Spotify (se puede usar - pexels)
El reconocimiento implica que Spotify y sus socios deciden cómo funciona la atribución.  (Foto: Pexels).

El consentimiento implica que solo los catálogos aprobados entran al sistema. El reconocimiento implica que Spotify y sus socios deciden cómo funciona la atribución. La compensación implica un reparto privado de ingresos, no tarifas fijadas por ley. En conjunto, estos principios garantizan que la música con licencia generada por IA se publique en plataformas aprobadas, bajo los términos que negocian las principales discográficas.

Esa frontera es muy difusa. Los artistas independientes que usan DistroKid, TuneCore, CD Baby y otros agregadores no tienen una posición comparable en la negociación. Una demanda colectiva presentada ante un tribunal federal sostiene que las grabaciones de artistas independientes se usaron para entrenar modelos de IA sin la capacidad de negociación que hoy sí tienen los catálogos de las grandes discográficas. El riesgo es una economía de la música con IA de dos niveles: las empresas establecidas cobran regalías; los artistas independientes enfrentan litigios.

El momento elegido es clave. La Ley contra las Falsificaciones en el Congreso y las causas abiertas sobre uso legítimo en los litigios por música con IA todavía podrían derivar en reglas externas. Pero cuanto más rápido la IA con licencia pase a ser el estándar de la industria, más difícil será para los tribunales o los legisladores modificar ese esquema. Los términos contractuales pueden transformarse en normas de la industria incluso antes de que alguien los someta a votación.

Qué observar

Tres señales marcarán si esto se convierte en el modelo de referencia de la industria.

Primero, Warner: un acuerdo similar con Spotify indicaría que el modelo empieza a transformarse en estándar. Segundo, Sony: un acuerdo cerraría el frente judicial de las grandes discográficas; un fallo adverso podría complicarlo. Tercero, el precio: una tarifa mensual más baja mostraría que Spotify ve la herramienta como una función adicional. Un precio más alto marcaría una apuesta mayor por los superfanáticos.

La industria musical no derrotó a la IA generativa. La licenció, la limitó y la encerró dentro de un sistema de pago. Que eso se lea como una victoria depende de a quién se le pregunte.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

10