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Si la guerra se extiende, podría cambiar la posición de Dubái en el mapa global
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¿Fin del espejismo? Cómo la guerra en Medio Oriente pone en riesgo el modelo de negocio que convirtió a Dubái en el gran hub global del turismo

Martina P. Veneziani

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El emirato construyó uno de los centros de conexión aérea y turismo de lujo más importantes del planeta. Pero la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán amenaza el sistema que sostiene su economía.

16 Marzo de 2026 05.42

Durante más de dos décadas, Dubái llevó adelante uno de los experimentos económicos más ambiciosos del siglo XXI: convertir un pequeño emirato del Golfo, sin grandes reservas de petróleo, en uno de los grandes nodos del turismo global. Aeropuertos gigantes, hoteles de lujo, centros comerciales descomunales y una aerolínea -Emirates- diseñada para conectar tres continentes con una sola escala.

Ese modelo, basado en conectividad, estabilidad y percepción de seguridad, hoy enfrenta su mayor prueba. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán (y las represalias iraníes en la región) ya está alterando rutas aéreas globales, disparando el precio del combustible y obligando a aerolíneas y viajeros a reconsiderar itinerarios que durante años tuvieron a Dubái como escala natural.

En apenas una semana de conflicto, miles de vuelos fueron cancelados o redirigidos, el petróleo superó los US$ 100 por barril por primera vez desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, y varios de los principales hubs del Golfo comenzaron a operar con restricciones.

Más allá de las interrupciones inmediatas, lo que está en juego es algo más profundo: la reputación de Dubái como un oasis de estabilidad en una región históricamente convulsionada.

Un modelo construido sobre la conectividad

La transformación de Dubái no fue espontánea. Desde los años noventa, las autoridades del emirato apostaron por diversificar su economía y reducir la dependencia del petróleo. La estrategia se apoyó en tres pilares: turismo internacional, aviación global y servicios financieros.

El resultado fue espectacular.

Dubai.
En 2025, Dubái recibió casi 20 millones de visitantes internacionales, consolidándose como una de las ciudades más visitadas del planeta.

El Aeropuerto Internacional de Dubái se convirtió en el aeropuerto con mayor tráfico internacional del mundo, con más de 95 millones de pasajeros en 2025, y uno de los principales puntos de conexión entre Europa, Asia y África.

Emirates, la aerolínea estatal, construyó su red global sobre ese esquema: vuelos de larga distancia que conectan ciudades de distintos continentes con una escala en el Golfo.

Ese sistema funciona gracias a un principio simple: Dubái es un hub eficiente, estable y seguro. Si esa percepción cambia, advierten analistas del sector, el flujo de pasajeros puede reconfigurarse rápidamente.

El impacto inmediato de la guerra

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ya está generando disrupciones importantes en la red global de transporte aéreo.

Los ataques iraníes y el cierre temporal de espacios aéreos en varias partes de Medio Oriente provocaron cancelaciones masivas de vuelos y dejaron a cientos de miles de viajeros varados en distintos países del Golfo.

En Dubái, incluso se registraron impactos directos del conflicto. Algunos misiles iraníes alcanzaron infraestructura en la región y provocaron daños en instalaciones cercanas al aeropuerto y en hoteles de lujo.

Las escenas -misiles interceptados sobre el skyline de la ciudad o turistas escuchando explosiones en la distancia- circularon rápidamente en redes sociales, un contraste abrupto con la imagen cuidadosamente construida de Dubái como destino glamoroso y seguro.

Dubai
La transformación de Dubái no fue espontánea. 

Para los analistas, ese golpe reputacional puede ser tan relevante como las interrupciones logísticas. Es que si Dubái pierde su reputación de "hub seguro", el impacto podría extenderse a toda la industria.

El riesgo de que cambien las rutas

Uno de los mayores temores de la industria aérea es que el conflicto empuje a las aerolíneas a rediseñar rutas internacionales.

Si la volatilidad en la región se prolonga, las escalas podrían desplazarse hacia otros grandes hubs europeos o euroasiáticos, como Londres, Frankfurt o Estambul.

Esos aeropuertos ya compiten con Dubái por el tráfico intercontinental. En un escenario de incertidumbre geopolítica, podrían absorber parte de ese flujo.

Además, el aumento del precio del petróleo añade presión. El combustible representa uno de los mayores costos para las aerolíneas y, según ejecutivos del sector, el salto reciente del crudo probablemente se traduzca en tarifas aéreas más altas en las próximas semanas.

Una industria que mueve cientos de miles de millones

El turismo se convirtió en el motor económico de Dubái.

Cada año genera cerca de USD 30.000 millones en ingresos y sustenta gran parte de la actividad hotelera, comercial y de servicios del emirato.

En 2025, Dubái recibió casi 20 millones de visitantes internacionales, consolidándose como una de las ciudades más visitadas del planeta.

El impacto potencial de la guerra no se limita al emirato. Según el World Travel & Tourism Council (WTTC), el conflicto ya está costando al sector turístico del Medio Oriente al menos USD 600 millones por día en gasto de visitantes internacionales.

Vuelos, aviones, aeropuerto
La estrategia se apoyó en tres pilares: turismo internacional, aviación global y servicios financieros.

La región representa cerca del 14% del tráfico global de tránsito aéreo, lo que significa que cualquier interrupción tiene efectos en cascada sobre la red mundial de viajes.

El desafío de sostener el "Dubai dream"

Para Dubái, la guerra plantea una paradoja.

Más del 90% de sus residentes son extranjeros y la ciudad alberga una de las mayores concentraciones de multimillonarios del mundo. Pero esa prosperidad depende de una premisa frágil: que Dubái se perciba como un lugar seguro incluso cuando la región que lo rodea no lo es.

Algunos residentes extranjeros ya comenzaron a abandonar la ciudad tras los ataques. Empresas internacionales han evacuado personal y gobiernos occidentales emitieron advertencias de viaje.

Para los estrategas del emirato, el desafío será recuperar rápidamente la confianza si el conflicto se prolonga.

Los precedentes muestran que el turismo puede recuperarse rápido tras las crisis de seguridad. Según el WTTC, en algunos casos la demanda vuelve a niveles normales en apenas dos meses, siempre que gobiernos y empresas actúen para restaurar la confianza de los viajeros.

Pero el factor clave es el tiempo.

Si la guerra se extiende, lo que podría cambiar es algo mucho más estructural: la posición de Dubái en el mapa global del transporte aéreo y del turismo internacional.

Y ese es el corazón del modelo que convirtió al emirato en uno de los fenómenos económicos más sorprendentes de la globalización.

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