Mastercard acordó el martes la compra de BVNK, una firma británica de infraestructura de pagos con stablecoins, por un monto que podría llegar a US$ 1.800 millones. Se trata de su mayor operación en el negocio cripto y de una prima muy marcada frente a la valuación de US$ 750 millones que la compañía alcanzó en su ronda Serie B, cerrada hace apenas quince meses.
Con un marco regulatorio más claro y un uso cada vez más extendido de las stablecoins, las redes de tarjetas encontraron margen para avanzar más allá de los sistemas tradicionales y ganar terreno en pagos digitales más rápidos y baratos. En esa carrera, Mastercard y su rival Visa buscan sacar ventaja.
La cuestión pasa por definir si vale la pena asumir el riesgo regulatorio, de integración y de ejecución que supone sumar infraestructura nativa de blockchain a una de las redes de pago más reguladas del mundo para conseguir esa ventaja ahora.
¿Qué compra en verdad Mastercard?
BVNK desarrolló infraestructura de pagos para empresas, no una billetera ni una plataforma de intercambio. Su producto central es una capa de orquestación de stablecoins que usan compañías como Worldpay, Deel y Flywire, firmas que manejan grandes volúmenes de transacciones transfronterizas y ponen el foco en la velocidad de liquidación, el costo del tipo de cambio y el cumplimiento normativo.
Ese perfil de clientes deja en claro qué compra Mastercard: presencia en corredores transfronterizos complejos, una arquitectura de cumplimiento normativo de nivel empresarial y una integración directa con los flujos de tesorería y pagos que ya se alejan de la banca corresponsal.
La plataforma Mastercard Move procesa transferencias transfronterizas, aunque todavía depende de intermediarios en moneda fiduciaria que suman latencia y costos en cada tramo. BVNK incorpora liquidación programable las 24 horas, los siete días de la semana, sobre las principales redes blockchain y con alcance en más de 130 países, una cobertura que a la multinacional le habría llevado años desarrollar por cuenta propia.
La estructura del acuerdo también deja en claro la apuesta estratégica. De los US$ 1.800 millones, US$ 300 millones quedaron atados al rendimiento, con un esquema que vincula una porción relevante del valor de la operación al volumen futuro de stablecoins y no solo a los ingresos actuales.
CoinDesk informó en noviembre que Coinbase había encabezado la puja por BVNK antes de bajarse, con ofertas de entre US$ 1.500 millones y US$ 2.500 millones.
El razonamiento estratégico de las dos compañías era distinto. Si BVNK quedaba en manos de Coinbase, su integración se daba dentro de un ecosistema nativo de criptomonedas, valioso, aunque con un alcance más acotado para las entidades financieras reguladas. En cambio, bajo el control de Mastercard, la infraestructura de BVNK gana acceso a vínculos con miles de bancos, emisores y clientes corporativos en 210 países. La tecnología es la misma, pero la capacidad de distribución cambia por completo.
Por qué los pagos con stablecoins cambian la competencia
La carrera por desarrollar la infraestructura detrás de este acuerdo se aceleró durante más de un año y mostró señales de competencia claras desde noviembre pasado.
PayPal prueba liquidaciones para comercios con stablecoins, Stripe ensaya pagos transfronterizos y Visa y Mastercard habilitan transacciones puntuales con stablecoins. Lo que cambió fue la escala de la apuesta. Stripe compró Bridge por US$ 1.100 millones a comienzos de 2025. PayPal amplió PYUSD a 70 mercados esta semana.
Cada movimiento responde al mismo cálculo: la liquidación con stablecoins gana terreno justo en los segmentos donde la infraestructura de tarjetas resulta demasiado lenta, demasiado cara o directamente no existe.
La red de Mastercard sostiene buena parte de su valor en su papel como capa de liquidación por defecto del comercio. Por ahora, las stablecoins no ponen en jaque esa posición en las operaciones locales con tarjeta física. Sin embargo, sí ejercen presión sobre los flujos transfronterizos de montos altos y con más fricción, donde la red de pagos cobra comisiones relevantes, aunque enfrenta cada vez más competencia de alternativas más rápidas y baratas. @@FIGURE@@
El Banco Mundial estima que solo el mercado de remesas supera los US$ 800.000 millones al año, con comisiones de banca corresponsal que promedian el 6% por operación. En ese contexto, la infraestructura de stablecoins, que liquida en minutos y con un costo casi nulo, desafía de forma directa ese esquema de comisiones. De hecho, el director de producto de Mastercard mencionó de manera explícita a las remesas como uno de los principales objetivos para la infraestructura de BVNK.
Qué implica para los bancos y para el sistema de pagos.
Las derivaciones más relevantes de este acuerdo podrían recaer sobre instituciones que no participaron de la operación.
Para los bancos, la primera lectura apunta a una oportunidad de colaboración. La intención declarada de Mastercard es actuar como puente entre los sistemas fiduciarios y los sistemas sobre blockchain, con la idea de facilitar la liquidación con stablecoins a través de los vínculos institucionales que ya existen, en lugar de desplazarlos. Los bancos que integren rápido estas plataformas a sus servicios transfronterizos sumarán capacidad empresarial para operar con stablecoins sin tener que desarrollarla desde cero.
A largo plazo, la presión es estructural. Los bancos comunitarios y regionales ya vieron caer sus ingresos por pagos transfronterizos a medida que las fintech armaron corredores más baratos sobre las redes de banca corresponsal. Cuando las plataformas se fortalecen en la parte más alta de la cadena, la presión competitiva no desaparece: baja. Y las entidades más chicas suelen sentir ese impacto antes que nadie. Esa presión gana intensidad a medida que las plataformas de stablecoins respaldadas por Mastercard quedan disponibles a gran escala.
La claridad regulatoria va a definir, en última instancia, la velocidad de este proceso. El avance de la Ley GENIUS en el Senado, la evolución de la postura de la OCC sobre la participación de los bancos en las stablecoins y la implementación de MiCA en la Unión Europea influyen sobre la rapidez con la que podrá desplegarse la infraestructura de BVNK. El acuerdo quedó sujeto a la aprobación regulatoria y se espera que cierre antes de fin de año.
De todos modos, la dirección ya quedó marcada. La infraestructura de pagos se reordena alrededor de instituciones capaces de unir plataformas de pago con stablecoins, respaldo regulatorio, alcance global y la confianza de las empresas. Para el resto de los jugadores, la duda es otra: si todavía hay margen para ocupar un lugar parecido o si el anuncio del martes ya dejó esa puerta cerrada.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com