Una educación enfocada en el ‘CER’
Con 22 años de trayectoria y 17 generaciones graduadas, el Colegio Cervantes consolida una pedagogía propia que prioriza el desarrollo humano. Lo que comenzó con 15 alumnos es hoy un modelo referente donde el estudiante es el eje central de su propio aprendizaje.
@@FIGURE@@

Andrés Barros, director ejecutivo del Colegio Cervantes, es el invitado de este nuevo episodio del podcast de Forbes Ecuador. Con él conversamos sobre el origen, evolución y visión educativa de esta institución fundada hace más de 20 años. 

La institución nació como una respuesta crítica al sistema tradicional, impulsado por Beatriz Larrea, quien cuestionó que la educación no había cambiado pese a que los estudiantes sí lo hacían. Desde el inicio, la apuesta fue clara: priorizar el aprendizaje real del estudiante por encima de la simple transmisión de contenidos.

Andrés explica que la fundadora se preguntó por qué, tras décadas, la metodología seguía siendo la misma. Esa reflexión dio paso a un proyecto educativo centrado en comprender que cada niño aprende de manera distinta y que el rol del docente no es solo enseñar, sino asegurarse de que el estudiante realmente incorpore el conocimiento.

Uno de los pilares más importantes del Colegio Cervantes es su enfoque en el “ser” o como ellos lo llaman el “CER”. El nombre no alude únicamente a Miguel de Cervantes, sino a la figura de Sancho Panza como símbolo de acompañamiento. La idea es estar al lado de cada estudiante y familia, guiarlos y apoyarlos en su desarrollo integral. De ahí surge su propia pedagogía, centrada en el ser humano, que considera tanto el bienestar del alumno como el del docente, entendiendo que un profesor que no está bien difícilmente podrá enseñar bien.

En la primera infancia, a través de la sección de Educación Inicial “Quijotitos”, el colegio prioriza la formación en valores como honestidad, respeto, responsabilidad y empatía. Más allá de adelantar contenidos académicos, se busca formar personas conscientes y solidarias. Ejemplos simples, como enseñar a los niños a dejar el aula limpia por respeto al personal de mantenimiento, refuerzan la idea de que la educación también es formación ética y social desde los primeros años.

De cara al futuro, Andrés proyecta al colegio como un actor activo en la transformación educativa del país. La meta no es competir por notas o rankings, sino promover una educación que fomente el pensamiento crítico y el gusto por aprender en un contexto donde la información está al alcance de todos gracias a la tecnología y la inteligencia artificial. El desafío ya no es memorizar datos, sino aprender a cuestionar, analizar y formar criterio propio. (P)

Miren la entrevista completa en:

@@FIGURE@@