Para tener éxito en una revisión del rendimiento, debés tener argumentos sólidos, respaldados por datos, que demuestren que merecés conservar tu empleo y obtener un aumento, un ascenso, una bonificación y equidad.
La desagradable realidad es que los gerentes tienen la tarea de determinar quién permanecerá o será despedido cuando las condiciones se deterioran y la empresa necesita reducir costos.
Los grandes equipos son los que funcionan como sistemas bien diseñados, ejecutando las tareas con facilidad y moviéndose a través de los procesos sin problemas.
Cuando se gana, nadie cuestiona al jinete ni al caballo, la discusión estará acotada solo acerca de quién se lleva la mayor porción de responsabilidad sobre el éxito. Ahora bien, cuando se pierde, comienza otra carrera; la grieta surge de manera inmediata, natural y brutalmente.
Las buenas intenciones de un líder pueden promover comportamientos que parecen buenos "en el momento", pero que terminan teniendo consecuencias negativas a largo plazo.
Un buen director de Recursos Humanos tiene que saber adaptarse al cambio y tener agilidad para responder a las expectativas de los empleados, así como comunicación y transparencia.
Comunicarte eficazmente, construir un vínculo personal, reflexionar antes de actuar, ser optimista y enérgico son algunas de las conductas que te llevarán a construir ese respeto en una relación laboral.