Axsome Therapeutics tiene tres medicamentos en el mercado y cinco en desarrollo, con el potencial de ayudar a unos 150 millones de estadounidenses que sufren trastornos cerebrales.
¿Y si los perros pudieran vivir más y mejor? Esa es la apuesta de Celine Halioua, fundadora de Loyal, una startup que ya consiguió US$ 135 millones de inversores de peso para desarrollar pastillas que prolonguen la vida de los perros. Ahora, su objetivo es obtener la primera aprobación condicional de la FDA en 2026.
Durante años, Jake Becraft se metió de lleno en la investigación contra el cáncer. Ahora, con resultados clínicos que lo respaldan y una billetera bien cargada, apunta a lanzar su primera terapia innovadora en 2030.
Suma Krishnan, una desarrolladora de fármacos con larga trayectoria, tenía 51 años cuando cofundó Krystal Biotech. Hoy, la compañía ya tiene una terapia génica aprobada y trabaja en el desarrollo de otras.
Daniel Nadler fundó OpenEvidence para ayudar a los profesionales de la salud a analizar la enorme cantidad de investigaciones médicas. Ahora recaudó US$ 210 millones y la empresa alcanzó una valoración de US$ 3.500 millones.
Impulsados por la frustración ante los retrasos y el papeleo que traban la investigación oncológica, los fundadores de Pi Health levantaron un centro médico propio en Hyderabad para mostrar que su sistema con inteligencia artificial podía acelerar la validación de nuevos tratamientos. En apenas siete meses lograron la aprobación de un medicamento y despertaron el interés de gigantes farmacéuticos que buscan reducir costos y tiempos en la carrera por innovar contra el cáncer.
Una compañía israelí creó un robot capaz de realizar intervenciones oftalmológicas con precisión milimétrica. Busca reducir costos y compensar la escasez de especialistas, mientras avanza con ensayos en animales y negocia con reguladores de Estados Unidos.
Kiran Mazumdar-Shaw canalizó su decepción y fundó una empresa internacional dedicada a la producción de biosimialres.. Hoy es una de las empresarias más exitosas y ricas del mundo.
Con una valuación astronómica y apoyada en ciencia revolucionaria, esta compañía liderada por un empresario disruptivo y un genetista visionario propone devolver a la vida especies desaparecidas.
El cofundador y director ejecutivo de Colossal Biosciences, Ben Lamm, tiene una fortuna de US$ 3.700 millones tras la reciente recaudación de fondos de la empresa, que alcanzó una asombrosa valoración de US$ 10.200 millones. Pero aún no ha recibido ningún pago por revivir animales extintos o salvar a los que están en peligro de extinción.
Los problemas con las medias pueden parecer algo menor, pero miles de millones de pares terminan en la basura, lo que supone un enorme desperdicio que es terrible para el planeta.
Una innovadora solución desarrollada por científicos permite proteger a las colmenas de enfermedades devastadoras y reducir drásticamente las pérdidas y ofreciendo esperanza a apicultores y cultivos en riesgo.
En el corazón de Torrance, California, una planta automatizada desafía los límites de la manufactura moderna. Funciona ininterrumpidamente para entregar componentes de alta precisión destinados a la industria espacial y de defensa.
Conocé la lista de las 25 startups respaldadas por capital de riesgo que van camino a alcanzar una valoración de 1.000 millones de dólares, gran parte de ellas impulsadas por la Inteligencia Artificial.
Una empresa derivada de la Universidad de Texas en Austin, llamada Apptronik, estuvo trabajando silenciosamente durante los últimos ocho años para construir robots humanoides, antes de que el auge de la inteligencia artificial explotara.
El mundo necesita litio para alimentar su futuro eléctrico, pero conseguirlo es un negocio costoso y contaminante. La empresa unicornio de tratamiento de aguas residuales Gradiant cree que podría haber una forma mejor y acaba de lanzar una nueva empresa para demostrarlo.
Los vertederos están repletos de basura plástica. Protein Evolution, del inventor en serie Jonathan Rothberg, encontró una solución: usar IA para crear enzimas que puedan reciclar textiles de poliéster viejos y convertirlos en un material que actúe como nuevo. Ahora la empresa de tres años necesita demostrar que puede crecer.