El chisme y la opinión
Cuando la vida de las ciudades cambió, a las bolas sustituyó el noticiero, el escenario de la televisión y la crónica roja política, y ahora, la imparable tecnología de las redes. El anonimato de las bolas y el encanto y la incertidumbre que generaban, se reemplazaron con las crudas certezas de noticias verificadas, o inventadas, evaluadas al apuro, comentadas y, últimamente, "ilustradas" con escenas de escándalos que se suceden como en un teatro de marionetas.