Heineken eleva su experiencia en Guayaquil
Heineken House inauguró un nuevo espacio de experiencia inmersiva en el centro comercial El Dorado. El lugar combina un recorrido por la historia y elaboración de la cerveza con simuladores de Fórmula 1, conexiones informativas con la UEFA Champions League, gastronomía, música y un beer garden.

Durante años, asistir a un evento significó presenciar un espectáculo y regresar a casa. Hoy, el entretenimiento ocurre también alrededor de la vivencia, en el recorrido del lugar, en las personas que se conocen y en aquello que después se convierte en una historia para contar.

 Esa es la apuesta detrás de Heineken House, el nuevo ambiente que la marca cervecera abre en el centro comercial El Dorado, en La Aurora. Su ubicación busca captar a una audiencia que se mueve entre Guayaquil, Daule y Samborondón, tres zonas conectadas por una misma dinámica comercial y de entretenimiento.

 Se trata de una casa diseñada para que el visitante recorra su historia, conozca más sobre la elaboración de la cerveza, participe en propuestas vinculadas con la Fórmula 1 y la UEFA Champions League, y termine la visita en un beer garden, con música, en vivo, gastronomía y la experiencia Heineken.

 “Este es un mercado sumamente atractivo. Guayaquil es una ciudad muy dinámica, con una audiencia que siempre está buscando nuevas maneras de relacionarse, de disfrutar, de encontrar estos lugares para pasar su tiempo libre”, explica José Antonio Casillas, director de Marketing de Heineken Ecuador.

 La decisión, añade, responde a la oportunidad de llevar al mercado local un formato que forma parte del lenguaje global de la firma, pero adaptado a los intereses del público local. 

“Entonces vimos una gran oportunidad de traer esta propuesta diferente, única, y adaptarla a la energía y a los intereses del público ecuatoriano. Queremos que Heineken House se convierta en un punto de encuentro para quienes buscan vivir algo diferente y compartirlo con otros”, agrega Casillas.

 Ricardo Reinoso, Brand Manager de la marca, explica que el concepto comienza con una mirada hacia atrás y culmina en un momento para presentaciones artísticas en vivo y para degustar buena comida.

 “Recibimos a las personas en un espacio que cambia constantemente, donde pueden conocer el legado. En nuestro patio cervecero podrán disfrutar de música y de una experiencia gastronómica itinerante”.

 La entrada tiene un valor de US$ 20 e incluye dos cervezas. Funcionará los jueves y viernes, de 18:00 a 23:00, y los sábados, de 13:00 a 23:00. La experiencia está dirigida exclusivamente a mayores de edad. Aquí la lógica es sencilla: primero descubrir, después recorrer y finalmente quedarse.

 El circuito que conecta historia, proceso y diversión

 En la primera etapa, el visitante conoce el punto de arranque de la historia de la marca con Gerard Adriaan Heineken, quien en 1873 comenzó con una pequeña cervecería familiar hasta que en 1864 invirtió en nuevas instalaciones en Ámsterdam. 

Posteriormente, los ingredientes y el proceso de elaboración de la cerveza de la estrella roja entran en escena, pero también su personalidad.

El trayecto desemboca en uno de los momentos más particulares de la visita, con un bartender convertido en maestro cervecero, quien muestra cómo servir la bebida y alcanzar el equilibrio entre el líquido dorado y una espuma de dos dedos.

Este ambiente incorpora además los blades, equipos diseñados para conservar la cerveza en una temperatura que, según explican, debe mantenerse entre 4 y 7 grados centígrados. También se invita al visitante a detenerse en los aromas y en elementos asociados a la elaboración de la cerveza antes de llegar al primer sorbo.

La siguiente estación cambia por completo el ritmo. Los visitantes ingresan a un área de entretenimiento, con simuladores de Fórmula 1, en donde la competencia aparece como otro lenguaje para conectar a los asistentes.

El deporte no está ahí por casualidad. Heineken mantiene una relación de varias décadas con el automovilismo y el fútbol. Su vínculo con la UEFA Champions League data desde 1990 y con la Fórmula 1, desde alrededor del año 2000.

Esa conexión toma una forma más física. Los visitantes pueden pasar por sitios diseñados para fotografías y recorrer escenarios que trasladan parte del lenguaje de esos patrocinios internacionales a este recinto.

El recorrido termina, además, con la posibilidad de llevarse un recuerdo. Una merch shop reúne productos para quienes quieran extender la experiencia más allá de la visita.

Luego del tour, el entretenimiento continúa con el espacio abierto concebido como punto de encuentro. Allí la capacidad estimada es para entre 100 y 120 personas, mientras que los grupos que realizan el recorrido por la casa serán de alrededor de 20 visitantes. 

Aunque esta propuesta nace, por ahora, con una duración prevista de tres meses, la respuesta inicial ya abre una posibilidad de llevar el concepto a otras ciudades del país. El modelo redefine la relación tradicional con el consumidor que ahora puede sumergirse en el universo de la marca, explorarlo, vivirlo y compartirlo. (P)