Hace diez años, cuando Valeria Suárez Rovello y Ernesto Yitux empezaron a filmar un documental en Guayaquil, estaban ante el punto de partida de una productora que terminaría trabajando con algunas de las principales marcas del país.
El proyecto era “Siguiente Round”, un largometraje documental sobre boxeadores de la Isla Trinitaria. La experiencia de seguir esas historias durante más de dos años definió la esencia de lo que hoy es La Gallera, una productora enfocada en contar historias humanas con capacidad de generar conversación.
“Desde el inicio nuestra intención fue contar historias que importan”, recuerda Suárez, socia fundadora y productora ejecutiva.
Ese enfoque narrativo, más cercano al cine documental que a la publicidad tradicional, llamó la atención de agencias y marcas que buscaban algo más que piezas audiovisuales estéticamente correctas. Así comenzó un camino que hoy suma cientos de proyectos y colaboraciones con empresas como Banco Guayaquil, CNT o DK Management, entre muchas otras.
Durante años, la industria audiovisual publicitaria se concentró en el acabado técnico. Filmar con estética cinematográfica, cámaras sofisticadas o iluminación perfecta era el estándar que diferenciaba a una productora de otra.
Sin embargo, el contexto cambió. Hoy las redes sociales generan una cantidad de material audiovisual difícil de procesar, incluso para las propias marcas.
“El diferencial ya no es tener la cámara o saber filmar bonito”, explica Yitux, director ejecutivo y cofundador. “Hoy todos producen contenido. El desafío es lograr que el mensaje de una marca destaque en medio de esa marea”.
Esa transformación permitió a La Gallera asumir un rol más estratégico. La productora interviene desde el inicio del proceso, antes de que la campaña se defina por completo. Su trabajo consiste en establecer claridad y alineación temprana que reduce retrabajos, mejora la eficiencia y protege la inversión de las marcas.
El objetivo es entender qué problema de negocio busca resolver el cliente y cuál es el comportamiento que espera generar en su audiencia. “Cuando entendemos el objetivo estratégico desde el principio podemos construir mejor la historia y evitar decisiones tardías o desperdicio de presupuesto”, afirma Suárez.
La dinámica ideal, según los fundadores, combina la colaboración tripartita entre marca, agencia y productora desde las primeras etapas de la campaña.
Cómo trascender con las marcas
La industria audiovisual ecuatoriana también experimentó una transformación significativa en la última década. Según Yitux, el nivel técnico de producción, lo que en el sector llaman craft, ha mejorado notablemente en los últimos 15 años.
Hoy Ecuador cuenta con talento técnico, locaciones y capacidades de producción capaces de competir con estándares internacionales.
La Gallera, incluso, participa en proyectos de service production, es decir, ofrecen servicios de producción local para campañas internacionales filmadas en el país.
El siguiente desafío es fortalecer la dimensión estratégica y creativa del sector. “No se trata solo de producir bonito”, afirma Suárez. “El reto consiste en entender profundamente la estrategia de la marca y construir un mensaje relevante”.
Para las empresas que buscan destacar en medio de la saturación de contenido, el primer paso es detenerse antes de filmar. En muchos casos, la presión por generar material para múltiples plataformas prioriza la cantidad sobre la claridad del mensaje.
Sin embargo, una campaña efectiva comienza con una pregunta simple: ¿qué se quiere cambiar en la mente o el comportamiento del consumidor?
Tener ese objetivo definido permite construir una narrativa coherente y evita que el contenido se diluya en piezas aisladas sin impacto.
Otro elemento clave consiste en conectar con una verdad humana. Las marcas que logran trascender identifican un punto de encuentro real con su audiencia, ya sea una aspiración, un problema cotidiano o una experiencia compartida. Cuando la comunicación parte de esa conexión, el mensaje deja de percibirse como publicidad y se convierte en una historia relevante para las personas.
Suárez sostiene que las empresas que buscan diferenciarse deben entender que la coherencia es tan importante como la creatividad. La identidad de la marca, su tono y su propósito deben reflejarse de manera consistente en cada pieza de comunicación.
Al cumplir su primera década, La Gallera -cuyo nombre nació como una metáfora vinculada al mundo del boxeo, origen del primer proyecto de la productora- se encuentra en un momento de consolidación. Su apuesta para los próximos años es profundizar su rol como aliado estratégico de las marcas, participando cada vez más en las fases tempranas de la comunicación.
También buscan impulsar contenidos diferenciados que prioricen la narrativa sobre la promoción directa.
En un entorno saturado de información, esa estrategia constituye la verdadera ventaja competitiva. “Hoy las marcas compiten por atención”, agrega Yitux. “Y la mejor manera de ganar esa atención consiste en contar una buena historia”. (P)