Cómo el primer trimestre define el Impuesto a la Renta de las personas naturales en Ecuador
Gestionar adecuadamente las obligaciones de enero, febrero y marzo de 2026 permite a las personas naturales cumplir con la normativa vigente y tomar decisiones informadas sobre su posición fiscal.

Para las personas naturales en Ecuador, el primer trimestre de 2026 concentra las decisiones que terminan de definir la carga tributaria asociada al Impuesto a la Renta del ejercicio fiscal 2025. No se trata únicamente de cumplir con plazos formales, sino de consolidar información que incide directamente en el monto final del impuesto.

Enero inicia este proceso con el registro y actualización de cargas familiares ante el Servicio de Rentas Internas. Este paso incide de manera directa en el límite de deducción de gastos personales aplicable al ejercicio fiscal 2025. Cuando las cargas familiares no se registran oportunamente, el contribuyente pierde un beneficio tributario previsto en la normativa, lo que se refleja en un mayor valor de Impuesto a la Renta causado.

En febrero corresponde la presentación del Anexo de Gastos Personales, también relacionado con el ejercicio fiscal 2025. Aunque no implica un pago inmediato, este anexo es determinante para la validación de las deducciones que se aplicarán en la declaración de renta. En él se reportan los gastos efectuados durante el año en rubros autorizados como vivienda, salud, educación y alimentación. Inconsistencias, omisiones o presentaciones fuera de plazo pueden derivar en sanciones y, sobre todo, en la pérdida de deducciones que impactan directamente en el cálculo del impuesto.

Marzo cierra el proceso con la declaración y pago del Impuesto a la Renta de personas naturales correspondiente al ejercicio fiscal 2025. En esta etapa confluyen los ingresos obtenidos durante el año, las cargas familiares registradas y los gastos personales informados. El impuesto resultante se calcula conforme a una tabla progresiva, por lo que una correcta gestión previa puede marcar una diferencia relevante en el valor final a pagar.

Este período refleja un escenario cada vez más definido, en el que la administración tributaria cruza información, consolida bases de datos y exige coherencia entre la situación económica del contribuyente y los registros del SRI. En ese contexto, la gestión del Impuesto a la Renta deja de ser un trámite aislado y pasa a formar parte de una planificación financiera responsable, orientada a reducir contingencias y evitar ajustes posteriores.

Gestionar adecuadamente las obligaciones de enero, febrero y marzo de 2026 permite a las personas naturales cumplir con la normativa vigente y tomar decisiones informadas sobre su posición fiscal frente al Impuesto a la Renta del ejercicio 2025. (O)