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Family Offices: el desafío de proteger un patrimonio... y una familia.

Gonzalo Cucalón

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Con frecuencia me preguntan cuál es el mayor riesgo para una gran fortuna. La mayoría espera que hable de inflación, crisis económicas o mercados financieros. Mi respuesta suele sorprenderlos.

14 Agosto de 2026 16.01

Las disputas familiares han destruido más patrimonios que las malas inversiones. Puede sonar exagerado, pero quienes trabajamos en la administración patrimonial sabemos que el mayor desafío rara vez proviene del mercado. 

Es precisamente para enfrentar estos desafíos que existen las Family Offices: estructuras especializadas que administran, protegen y hacen crecer el patrimonio familiar con una visión de largo plazo. Para lograrlo, suelen apoyarse en equipos multidisciplinarios con experiencia en portafolios de inversión, planificación tributaria, sucesión, filantropía, bienes raíces y otros activos, ofreciendo una administración integral del patrimonio familiar.

Es frecuente confundir una Family Office con un Grupo Empresarial, aunque cumplen funciones distintas. Mientras el Grupo Empresarial administra compañías operativas, la Family Office gestiona el patrimonio familiar, ya sea que provenga de empresas, inversiones financieras, bienes raíces u otros activos. Ambas estructuras pueden coexistir y complementarse.

El concepto de Family Office no es nuevo. Desde que las familias comenzaron a transmitir su patrimonio entre generaciones, han buscado mecanismos para administrarlo y preservarlo. En algunos casos, esta función permanece integrada a la empresa familiar, aprovechando sus recursos, una modalidad que podría considerarse una Family Office Incorporada. En otros, se apoya en una red de asesores externos, lo que se asemeja a una Family Office Virtual. En esencia, en ambos modelos el objetivo sigue siendo el mismo: proteger y hacer crecer el patrimonio familiar a lo largo del tiempo.

Aunque no existe una regla oficial para crear una Family Office, muchos especialistas consideran que suelen ser eficientes para familias con patrimonios entre 50 y 100 millones de dólares en activos invertibles, donde la complejidad de los activos justifica una estructura propia. A nivel mundial, el KnightFrank Wealth Report estima que existen alrededor de 626 000 personas con patrimonio ultra alto (Ultra High Net Worth o UHNW) en el mundo, cada uno con más de USD 30 millones en activos invertibles, una población comparable a la de un país como Malta. En Latinoamérica se estiman alrededor de 13 000 personas en esta categoría.

La estrategia de una Family Office busca preservar el patrimonio y hacerlo crecer de manera sostenible. Para ello combina inversiones financieras, activos reales y, en muchos casos, participaciones en empresas privadas, siempre con una visión multigeneracional.

Hasta aquí todo parece sencillo: familias que delegan la administración de sus inversiones a una estructura profesional. Sin embargo, existe un aspecto mucho más complejo y determinante que suele recibir menos atención entre los influencers y periodistas financieros. 

Por definición, una Family Office está vinculada a un legado familiar, y es precisamente allí donde surgen los mayores desafíos: ¿Qué miembros de la familia participarán en la administración del patrimonio? ¿Quién va a suceder en el liderazgo? ¿Qué familiares cuentan con las capacidades necesarias para ocupar roles en los negocios? ¿Cuánto efectivo se dispone para hacer el traspaso de los bienes y pagar los impuestos? ¿Cuáles son las reglas para la continuidad? ¿La familia desea seguir administrando el patrimonio de manera conjunta?

Cuando a estas preguntas se suman diferencias de intereses, expectativas personales y compromisos familiares, se crea una combinación capaz de deteriorar incluso los patrimonios más sólidos. 

Por esta razón, es altamente recomendable contar con un protocolo familiar que establezca con claridad las reglas, responsabilidades y mecanismos de decisión para la familia. Elaborar este protocolo suele ser un proceso más difícil de lo que muchos imaginan, pero constituye una de las etapas más importantes para preservar el patrimonio. Muchas familias creen que estos asuntos pueden resolverse únicamente con la ayuda de abogados y, si bien los asesores legales son indispensables, la experiencia demuestra que también es fundamental contar con profesionales especializados en gobernanza de empresas familiares.

De esta manera, los acuerdos se convierten en el activo más valioso de una Family Office. Por sofisticadas que sean las estructuras legales, ninguna Family Office puede cumplir exitosamente su propósito si los miembros de la familia no comparten una visión común.

Vivimos en una época marcada por las ofertas de optimización tecnológica. Paradójicamente, la base de la preservación del capital sigue siendo la tradicional base del bienestar humano: la familia. 

Hace más de dos mil años, el libro de Proverbios afirmaba que "el hombre de bien deja herencia a los hijos de sus hijos." Con frecuencia interpretamos esa frase como una invitación a acumular riqueza. Quizá también sea una invitación a recordar que la herencia más importante no es el patrimonio que recibe la siguiente generación, sino la capacidad de preservarlo unida. (O)

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