El CEO de inDrive cuenta por qué la innovación real es incómoda
Arsen Tomsky lidera inDrive, la plataforma de transporte fundada en 2012 con sede en Estados Unidos y que opera en Ecuador desde 2018. En una entrevista detalla el valor de innovar y destaca el potencial que tiene el país.

Arsen Tomsky, fundador y CEO de inDrive, estuvo en Ecuador en abril pasado. Llegó a Quito para participar en el reconocimiento AEI Innovators 2026 Powered by Forbes Ecuador. Esta iniciativa busca identificar y visibilizar a las organizaciones aliadas, que lideran la innovación en el país, en función de sus capacidades, madurez y resultados. Para Tomsky, Ecuador tiene un potencial significativo debido a su cultura emprendedora, su población joven y su creciente apertura a la tecnología.

Ese día repasó el origen de inDrive, contó parte de su historia y reconoció el valor de emprender e innovar. Su equipo de comunicación canalizó una entrevista. Allí señala que las empresas verdaderamente innovadoras cuestionan supuestos que otros aceptan como inamovibles. “La verdadera innovación suele comenzar cuando te replanteas las reglas mismas, no solo cuando mejoras la eficiencia dentro de ellas”.

Como fundador y CEO de inDrive, su modelo rompió una de las reglas más establecidas de la industria: la fijación de precios. ¿Qué lo llevó a cuestionar ese modelo y qué aprendió de esa decisión?

inDrive nació en Yakutsk, la ciudad más fría del mundo. En 2012, durante un invierno extremo, las compañías de taxis locales formaron una coalición, lo que la gente percibió como un monopolio injusto, y aumentaron drásticamente los precios. Los residentes no lo aceptaron y crearon un grupo en redes sociales donde pasajeros y conductores podían negociar las tarifas directamente. Ese fue el origen de inDrive.

Así que, desde el principio, no intentábamos optimizar el modelo tradicional de transporte privado; intentábamos resolver un problema de injusticia y falta de opciones. Creíamos que las personas debían tener más control sobre las decisiones que afectan sus vidas.

Lo que aprendimos es que la justicia no es solo una idea moral, sino una forma de hacer un modelo de negocio sólido. En muchos mercados, especialmente en los emergentes, la gente valora la transparencia, el respeto y la sensación de no estar siendo manipulada por algoritmos.

En su experiencia, ¿qué diferencia a las empresas que realmente innovan de aquellas que simplemente optimizan lo que ya existe?

La mayoría de las empresas optimizan sistemas existentes. Las empresas verdaderamente innovadoras cuestionan supuestos que otros aceptan como inamovibles. Por ejemplo, la industria del transporte privado asume que las plataformas siempre debían determinar los precios y que las comisiones debían ser del 20 % al 50 %. Nosotros cuestionamos eso y propusimos un modelo nuevo y muy diferente, con comisiones bajas y donde las personas determinan todos los términos de los viajes. La verdadera innovación suele comenzar cuando te replanteas las reglas mismas, no solo cuando mejoras la eficiencia dentro de ellas.

Hoy muchas organizaciones hablan de innovación, pero pocas logran resultados concretos. ¿Por qué cree que existe esta brecha?

Probablemente porque la innovación real es incómoda. Requiere experimentación, inversión, velocidad, tolerancia al fracaso y, a veces, desafiar tu propio modelo de negocio. Muchas empresas se enfocan demasiado en la optimización y en los reportes, en lugar de mantenerse cerca de los problemas reales del cliente y de los cambios a largo plazo.

inDrive ha crecido con fuerza en mercados complejos y emergentes. ¿Por qué decidió enfocarse en estos mercados y qué ventajas encontró en ellos?

Nosotros mismos venimos de una región remota y desatendida, por lo que entendemos estas realidades de forma natural. Los mercados emergentes tienen enormes necesidades insatisfechas, poblaciones dinámicas y, a menudo, una mayor apertura a modelos de negocio alternativos. Hay más injusticia e ineficiencia que en otros países; por ello, la innovación allí puede tener un impacto mucho más profundo en la vida diaria de las personas.

¿Cuál ha sido una de las decisiones más difíciles que ha tenido que tomar para escalar el negocio en estos contextos?

Probablemente equilibrar la misión a largo plazo con la presión comercial a corto plazo. Por ejemplo, elegimos deliberadamente comisiones más bajas y mayor capacidad de elección para el usuario en lugar de maximizar la rentabilidad inmediata. No siempre es el camino más fácil y genera mucha presión adicional para mí y para el equipo, pero creemos que así se construye una confianza más sólida a largo plazo.

¿Cómo se construye una cultura donde los equipos realmente cuestionan el statu quo y no se limiten a ejecutar?

Primero, el liderazgo mismo debe cuestionar el statu quo constantemente. La cultura se basa en comportamiento, no en eslóganes. Segundo, los equipos necesitan seguridad psicológica. La gente debe sentir que puede cuestionar ideas, incluso las de la alta dirección, sin miedo.

Tercero, se necesita diversidad de perspectivas. Somos una empresa global que opera en docenas de países y culturas, y eso ayuda a evitar el  pensamiento homogéneo. Y finalmente, los equipos deben mantenerse cerca de los clientes. Es mucho más fácil cuestionar los supuestos cuando ves de primera mano los problemas reales.

¿Qué prácticas específicas han sido clave para desarrollar capacidades de innovación dentro de su equipo?

Una práctica importante es la descentralización. Los equipos locales en diferentes países tienen una autonomía significativa porque la innovación suele surgir de la proximidad a las realidades locales. Otra es fomentar la experimentación y la iteración rápida, en lugar de esperar soluciones perfectas. También invertimos mucho en movilidad interna, colaboración interfuncional y en reunir a personas de entornos y geografías muy diferentes. Y personalmente, dedico un tiempo considerable a discutir tendencias a largo plazo y escenarios futuros con el equipo, incluyendo temas como IA, vehículos autónomos, educación y la transformación en salud.

Desde su perspectiva, ¿qué potencial ve en Ecuador como mercado y como ecosistema de innovación?

Ecuador tiene un potencial significativo debido a su cultura emprendedora, su población joven y su creciente apertura a la tecnología. También creo que países como Ecuador pueden beneficiarse de no estar atrapados en sistemas antiguos o heredados. A veces, los ecosistemas emergentes pueden adoptar nuevas tecnologías y modelos de negocio más rápido que los mercados maduros. También hay una generación creciente de emprendedores talentosos que quieren construir empresas de relevancia global a la vez que resuelven problemas locales.

¿Qué factores han sido clave para que inDrive decida invertir en la región y en países como Ecuador?

América Latina es una de las regiones más importantes para inDrive. Vemos una fuerte demanda de modelos de mercado más justos y transparentes.

Específicamente en Ecuador, vemos un alto compromiso de usuarios y conductores, una fuerte energía emprendedora y un potencial de crecimiento significativo a largo plazo. Pero más allá de lo económico, también creemos que las empresas deben construir relaciones a largo plazo con las comunidades y los ecosistemas locales.

La iniciativa AEI Innovators, impulsada por Forbes Ecuador, busca destacar a organizaciones que generan un impacto real a través de la innovación. ¿Qué importancia considera que tiene mostrar estos casos en mercados como el ecuatoriano?

Creo que es extremadamente importante. Los modelos a seguir importan. Las historias importan. Tras el éxito internacional de inDrive en mi ciudad natal, Yakutsk, el número de startups tecnológicas ha crecido exponencialmente (pasando de unas cinco a más de 100 en solo unos años). Cuando los emprendedores, estudiantes, ingenieros o fundadores ven a personas de sus propios países construyendo empresas significativas y resolviendo problemas importantes, su percepción de lo que es posible se expande. Esto es especialmente vital fuera de los centros tecnológicos globales tradicionales.

Según su experiencia, ¿qué tipo de proyectos tienen el mayor potencial de escala e impacto en la región?

Creo que las mayores oportunidades están en resolver grandes problemas estructurales a través de la tecnología: movilidad, inclusión financiera, salud, educación, servicios impulsados por IA y herramientas para pequeñas empresas. La IA, en particular, reducirá drásticamente las barreras para el emprendimiento en los mercados emergentes durante la próxima década.

Si tuviera que dar un consejo directo a los CEOs y líderes de innovación en Ecuador para llevar sus iniciativas al siguiente nivel, ¿cuál sería?

Piensen globalmente desde el principio, incluso si comienzan localmente. Muchas de las futuras empresas disruptivas vendrán de lugares alejados de los centros tecnológicos tradicionales, porque entienden profundamente los problemas del mundo real y se ven obligadas a innovar bajo restricciones. Construyan negocios con propósito y misiones sólidas. ¡Y que el Inner Drive (fuerza interior) los acompañe! (I)