Hay sociedades que nacen de una oportunidad. La de Francisco Correa y Alfredo Zeller nació, más bien, de una amistad que se fue convirtiendo en una forma de hacer negocios.
Se conocieron hace 42 años en una cancha de golf y desde entonces han compartido aciertos, pérdidas millonarias, discusiones, viajes, apuestas empresariales, aciertos económicos y grandes momentos. Cuatro décadas después siguen jugando golf y también siguen discutiendo. La diferencia es que aprendieron a dejar las diferencias en la oficina.
"Somos el agua y el aceite", dice uno de ellos. El otro lo confirma. "Después de tantos años Freddy es un Correa más, y le sigo ganando en golf", comenta Paquico.
Francisco Correa, "Paquico", conoce el campo, la tierra, los cultivos y la producción. Alfredo Zeller, "Freddy", llegó desde el comercio internacional, la industria y las ventas. Uno se mueve con naturalidad entre los cultivos y cosechas, el otro en los mercados, la tecnología y los clientes. Esta combinación está detrás de Provefrut, considerada una de las empresas de vegetales congelados más grandes en el país.
Actualmente, tienen dos plantas industriales; 2.000 hectáreas entre cultivos propios y de terceros, y una operación que envía más de 4.000 contenedores y entre 60.000 y 80.000 toneladas anuales de brócoli congelado a mercados internacionales.
El encuentro de dos mundos
Francisco Correa creció cerca del campo. Su padre, Alberto Correa, era un hombre que soñaba con exportar productos de la Sierra; aunque nunca consiguió concretar ese proyecto, dejó en su hijo el gusto por la tierra. La familia tenía dos haciendas: La Merced de Caraburo, en Tababela, y La Primavera, en Puembo. Las jornadas comenzaban antes del amanecer, con el ordeño.
Aprendió a trabajar con el ganado, a construir reservorios y manejar sistemas de agua para riego. Estudió en el colegio Borja 2 y luego en la Academia Militar Ecuador. Más tarde pasó por Ingeniería Química en la Escuela Politécnica Nacional y por Auditoría en la Universidad Católica, aunque no terminó ninguna de las dos carreras.
Mientras estudiaba, trabajaba en vacaciones y pasaba sumando cheques en Banco Pichincha; vendió alfombras en la Alfombra Mágica; tuvo una representación de venta de maderas multilaminadas (tríplex), y trabajó en una distribuidora de productos para la construcción. Cuando estaba por casarse, su padre le dijo que debía dejar de ser empleado para empezar algo propio.
Lee el artículo completo en nuestra nueva edición número 32 que está en circulación. ¡Tú también puedes ser parte del mundo Forbes!
A la venta en:
Supermaxi
Megamaxi
Mr. Books
Libri Mundi
Mi Comisariato
Travel Stores
Medicity
Tipti
También puedes comprar la edición digital aquí
Para suscribirte a la edición impresa da clic aquí