Forbes Ecuador

Finalín al dolor le pone fin

Juan García de Finalín
Fotos: Pavel Calahorrano Betancourt
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Lo que empezó como una fórmula artesanal preparada en una farmacia de Ambato hoy produce más de 50 millones de pastillas Finalín al año. Juan García, representante de la tercera generación, encabeza la evolución del grupo farmacéutico hacia medicamentos especializados y expansión regional.

Mucho antes de convertirse en un nombre arraigado en la memoria de miles de ecuatorianos, Finalín era apenas un compuesto producido manualmente en un pequeño local de Ambato.

Detrás de ese desarrollo estaba Gabriel García Mogrovejo, un bioquímico farmacéutico que en la década de los cincuenta atendía pacientes mientras preparaba comprimidos para tratar dolores y afecciones comunes en una época en la que gran parte de los remedios se elaboraban a mano.

Escribía las fórmulas a mano. Los productos se elaboraban de manera individual. Y la relación con los pacientes era directa, cercana y cotidiana. En ese pequeño laboratorio improvisado empezaba a tomar forma un comprimido que décadas después quedaría instalado en miles de hogares ecuatorianos bajo una frase que todavía muchos recuerdan: “Finalín al dolor le pone fin”.

Aprender a liderar en medio de la ausencia

Para la segunda generación, sin embargo, sostener la trayectoria construida ya no dependía solo de un producto conocido o de una referencia recordada por los consumidores. Ese desafío era mucho más amplio: debían convertir un emprendimiento artesanal en una industria capaz de competir dentro de un mercado farmacéutico que cambiaba rápidamente.

Miguel García entendió rápido que sostener ese patrimonio requería algo más que seguir operando el laboratorio como hasta entonces. El mercado farmacéutico empezaba a profesionalizarse, la competencia crecía y las exigencias de fabricación ya no podían resolverse únicamente desde una lógica manual.

Fue entonces cuando tomó una decisión que marcaría el futuro de la compañía, trasladar la operación hacia Quito. En 2002 se convirtió en Prophar, la cabeza de un holding que agrupa la marca Finalín, Nifa como línea de genéricos y Garcos como comercializadora. 

El relevo del legado: Liderar desde la esencia

Con la organización consolidada y una estructura fortalecida, el siguiente reto es asegurar la continuidad hacia el futuro

En 2023 Juan García asumió oficialmente como CEO de la firma, y se convirtió en el representante de la tercera generación al frente del holding.

De joven recuerda especialmente los domingos acompañando a su padre Miguel a la oficina. “Como él no hablaba inglés, le ayudaba en las reuniones con proveedores asiáticos principalmente. Le preparaba información y redactaba documentos y cartas que enviábamos por fax”. 

La farmacéutica factura sobre los US$ 20 millones al año y supera los 140 millones de unidades anuales entre tabletas, cápsulas, jarabes y otras presentaciones.

Actualmente trabaja con alrededor de 300 colaboradores y distribuye productos a unas 450 farmacias pequeñas, cinco grandes cadenas y 16 cadenas medianas a nivel nacional.

Con el tiempo, formalizaron su estructura de gobierno corporativo. Hoy funciona bajo un esquema en el que participan sus tres hermanos, quienes también trabajan dentro de la firma.

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