La tercera generación comanda tun, tun, Atún Real
Melissa Aguirre Simon es parte de la tercera generación de Nirsa, dueña de la marca Alimentos Real, y gerente de Asuntos Corporativos. La firma ecuatoriana cuenta con un portafolio de más de 2.000 productos y en 2025 tuvo ingresos por ventas de US$ 598,3 millones. Sus exportaciones de camarón y atún, entre otros, llegan a 42 países. La industria, con 69 años de historia, tiene su propia flota de 21 embarcaciones pesqueras, plantas y sus muelles en Posorja (Guayas).

David Paredes Periodista

En una de las paredes de su oficina, en Guayaquil, Melissa Aguirre tiene enmarcadas las medallas y fotos de su participación en competencias atléticas. Hace cinco años empezó a correr y desde entonces completó cinco maratones y ocho medias maratones en el país y en el extranjero. 

Melissa Aguirre - Nirsa

Las evidencias de estos logros están detrás de su escritorio. Ahí toma decisiones y arma estrategias para Nirsa S.A., una de las empresas atuneras y de alimentos con mayor facturación en Ecuador. Se fundó en Guayaquil en 1957 como una firma especializada en el procesamiento de sardinas. Actualmente cuenta con cinco líneas de negocios. Sus productos estrella son el atún y el camarón. 

Para Melissa, correr es su motivación personal y profesional. "Saber que puedo romper esa barrera de lo que creo que es imposible (…) correr me da seguridad y me hace sentir protagonista de mi vida. Me muestra el camino para superar sesgos inconscientes". 

Ella tiene en la organización más de 22 años. Es parte de la tercera generación de la familia Aguirre que fundó la empresa y es gerente de Asuntos Corporativos de Nirsa. En la Superintendencia de Compañías, Seguros y Valores consta como vicepresidenta, aunque reconoce que está en ese cargo como suplente. 

Sus primeros recuerdos en la compañía son de su infancia. Desde los ocho años ya frecuentaba sus instalaciones, donde ayudaba de forma esporádica en tareas sencillas como sacar copias, poner sellos y hacer mensajería.

"Recuerdo una empresa con una visión de trabajo que no cambió con el tiempo. Esa perseverancia y esas ganas de seguir creciendo, evolucionando, innovando se mantienen intactas. Hoy los fundadores ya están rondando los 80 años y no han perdido esa virtud de ajustarse a las tendencias y necesidades de un mundo que está cambiando". Uno de los empresarios que inició la compañía fue abuelo, Julio Aguirre Iglesias, quien identificó una oportunidad en la producción de sardinas. 

Meli, como la conocen, vio crecer a la organización desde lo más rústico en el puerto de Posorja, una parroquia rural de Guayaquil. Ella y sus primos corrían por las calles de piedra, que llegaban hasta el muelle. Actualmente, en esas vías se levanta la estructura industrial donde se procesan cada día 420 toneladas de atún, 120 toneladas de sardina, 450 toneladas de camarón, 720 toneladas de harina de pescado y 200 toneladas de peces pelágicos, como pinchagua, picudillo, botella, caballa, sardina redonda y pámpano.

Nirsa es dueña de la marca Alimentos Real y se ubica en el puesto 23 del ranking de las empresas de mayores ingresos de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros. En 2025 registró ventas de US$ 598,3 millones y generó empleo para más de 7.200 personas. 

Esta compañía también figura en el top 10 de las mayores exportadoras del país, según el ranking de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor). Solo en ventas al exterior generó US$ 378,2 millones el año pasado. Todos sus productos, a excepción del arroz, llegan a 42 países.

"En 2025 superamos las 58.000 toneladas de atún enviadas al extranjero. Tenemos más de 2.000 productos, entre atún y camarón. En Nirsa somos una cocina abierta. Elaboramos productos a la medida y estamos en constante desarrollo de nuevas presentaciones y recetas, según los requisitos de nuestros clientes".

Atún Real y los artículos elaborados con marca blanca se exhiben en las estanterías de las principales cadenas de supermercados del mundo. Están en Costco, Walmart, Carrefour, Lidl, entre otras.

"La empresa es parte de mi vida. Es como un ser más a quien yo debo cuidar, proteger y sacar adelante, así como a los hijos".

Del atún al camarón 

La empresa tuvo una evolución. Empezó con las sardinas y luego, una década después, incursionó en el procesamiento del atún enlatado. A mediados de los años sesenta comenzó a exportar atún y consolidó su marca Real. Desde la década de los ochenta procesa y exporta camarón, hasta ubicarse en el top 10 de mayores exportadoras del crustáceo.

Melissa Aguirre Simon ingresó formalmente a la compañía en 2004, cuando tenía 22 años. Empezó como asistente en el área comercial y durante 16 años fue jefa de marca. En ese cargo desarrolló desde cero la línea de camarones congelados.

El grupo cuenta con su propia planta empacadora y procesadora de camarón y amplió su capacidad de producción cuando inauguró su planta Proposorja en 2017. Esta es otra de las empresas que en 2025 tuvo ingresos por US$ 187,04 millones. De estos, el 10,01 % correspondió a ventas en el mercado nacional. En esa industria se procesan 162.000 toneladas de este producto al año, que en su mayoría se vende en mercados internacionales. 

Esta unidad de negocio cuenta con 1.200 hectáreas de piscinas de cultivo. "Actualmente el camarón alcanzó el 58 % del total de la producción. Le superó al atún, que es nuestro producto estrella".

Personal en la planta de procesamiento de camarón. Foto: Cortesía Nirsa.

La diversificación

Melissa Aguirre Simon asegura que en esta categoría de camarones hay distintas presentaciones con valor agregado y algunas tienen mayor acogida en los grandes mercados. "Tenemos la tecnología para fabricar productos apanados. En Estados Unidos se valora que sea hecho a mano, porque se siente más casero. Contamos con una máquina automatizada que puede hacerlo para aquellos clientes que buscan productos con mayor volumen y mejor precio".

En su gestión se encargó de todo el proceso de creación y lanzamiento de la marca de camarones. Para ello, hizo la investigación de mercado, el desarrollo de empaques, la definición del portafolio de productos, la selección de proveedores, la logística, la publicidad y la negociación directa con las cadenas de autoservicio.

Esta ejecutiva guayaquileña, de 44 años, también impulsó categorías de otras líneas de negocios que se consolidaron, como los filetes de pescado. De su portafolio también desaparecieron los jugos de pulpa de fruta y los congelados como los panes de yuca y empanadas.

Para el consumo local, en la cartera de Nirsa, existen cuatro segmentos y 78 presentaciones (38 de atún en aceite, agua y especiales; 9 de sardina; 8 de arroz; 14 de camarón; 9 de filetes de pescado). Desarrollaron otros productos como encebollado y ensaladas. También tienen una línea para el segmento Horeca (hoteles, restaurantes, cafeterías y catering) con productos especializados como camarón, dorado y wahoo. 

La firma cuenta con una flota propia de 21 embarcaciones, entre barcos atuneros y sardineros, que respaldan sus operaciones pesqueras. Disponen también de muelles que están ubicados a 400 metros de la planta de producción, en Posorja. Esto les permite reducir tiempos entre el desembarque y el procesamiento de la materia prima.

Flota de barcos pesqueros de Nirsa. Foto: Cortesía Nirsa.

Un legado familiar

Melissa pasó del área comercial a la gerencia de Asuntos Corporativos en 2020. Este cambio se dio durante la pandemia, cuando el comité de crisis le asignó la comunicación de la empresa. Desde entonces es la voz autorizada de Nirsa. 

En este rol actual, lidera de manera transversal la estrategia de sostenibilidad, las relaciones comunitarias, el contacto con medios, academia, fundaciones y autoridades.

"Desde hace seis años estructuré un plan para pasar de la filantropía tradicional hacia una estrategia de responsabilidad social con resultados medibles y metas claras".

Su pasión es heredada. Vio desde pequeña a su padre Eduardo Aguirre, vicepresidente ejecutivo, construir los cimientos de lo que hoy es la organización. De él aprendió el "superpoder de la escucha activa".

"Mi padre trabajaba en el área comercial, donde comúnmente se espera que las personas hablen mucho. Su gran habilidad consiste en saber escuchar con atención las necesidades de los clientes para poder ofrecerles soluciones y satisfacer las demandas de los distintos mercados".

Eduardo es su mejor ejemplo. El compromiso con la empresa siempre estuvo presente. "En las vacaciones familiares se dedicaba dos horas diarias a trabajar. No importaba si estábamos al otro lado del mundo, pero era su tiempo para resolver temas de la oficina". 

De su madre heredó la facilidad de hablar en público, comunicarse con claridad y esa vocación comercial que, asegura, "llevo en la sangre por el origen de mi familia, que es libanesa". Ella le impulsó a trabajar y a continuar con el legado que su padre y tíos construyeron. Aprendió que el género no era una barrera.

"Mi madre me enseñó que ser mujer no me limitaba únicamente a casarme y criar hijos. Me mostró que puedo tener una carrera como ejecutiva".

Actualmente es parte de la mesa directiva de la empresa, junto a su hermana y cuatro primos. Cada uno está en áreas distintas y estratégicas. 

"Nos estamos preparando para asumir roles de gobernanza desde el directorio. Esto nos permite aportar una mirada transversal y tomar decisiones con mayor criterio. Tenemos experiencia en áreas como marketing, comunicación, talento humano, producción, logística y la parte comercial". (I)