El presidente Donald Trump retiró a último momento un nuevo decreto sobre inteligencia artificial, previsto para el jueves, bajo la presión de ejecutivos de la industria, entre ellos los multimillonarios Elon Musk y Mark Zuckerberg, así como el exreferente de la Casa Blanca especializado en IA y criptomonedas, David Sacks.
Sacks le dijo a Trump que los nuevos protocolos establecidos en el decreto podrían demorar el lanzamiento de nuevos productos de IA, darle una ventaja a China y exponerlos a la manipulación de futuros gobiernos que buscaran más controles sobre la industria, informó The Washington Post, a partir del testimonio de un alto funcionario del gobierno que prefirió mantener el anonimato.
Según The Post, Musk y Zuckerberg también hablaron directamente con Trump y le plantearon su preocupación por el posible impacto negativo del decreto en la economía estadounidense.
La Casa Blanca canceló abruptamente la firma del decreto, a la que habían sido invitados varios ejecutivos del sector tecnológico, horas antes del inicio del acto.
Trump les dijo a los periodistas que canceló el decreto porque “no le gustaba” el borrador, y agregó: “Estamos por delante de China, estamos por delante de todos, y no quiero hacer nada que pueda interferir con esa ventaja”.
El decreto, según trascendió, habría fijado un protocolo no oficial para que las empresas de IA notificaran al gobierno con 90 días de anticipación sobre las nuevas tecnologías. El objetivo era analizarlas en busca de vulnerabilidades, entre ellas ataques informáticos e injerencia extranjera, según informó The Washington Post.
OpenAI, liderada por Sam Altman, respaldó el decreto, según informó Semafor. La compañía también promueve controles de IA a escala estatal, una estrategia que cuenta con el apoyo de la Casa Blanca, de acuerdo con Semafor.
El decreto habría exigido a la Oficina del Director Nacional de Ciberseguridad norteamericana y a otras agencias fijar el proceso de revisión en un plazo de dos meses, según The New York Times. También apuntaba a reforzar las medidas de ciberseguridad del gobierno en torno a la IA y a proteger a bancos, empresas de servicios públicos y otras infraestructuras clave ante posibles ataques.
La participación de los CEOs tecnológicos subraya su fuerte influencia en el gobierno de Trump. Incluso llevó a más de una docena de CEOs de compañías del sector, entre ellos Zuckerberg y Musk, a China para la reunión de Trump con el presidente Xi Jinping la semana pasada.
Si bien el gobierno de Trump adoptó una postura mayormente pasiva sobre la regulación de la IA, el lanzamiento de Mythos, de Anthropic, el mes pasado elevó los temores de que la tecnología pudiera quedar en manos de actores malintencionados. El producto fue diseñado para identificar y explotar vulnerabilidades en el software.
Al gobierno también le preocupaba que Mythos utilizara parte de la capacidad de procesamiento que necesita para operar sus propias herramientas de IA, según informó anteriormente The Wall Street Journal. La Casa Blanca, que participó en el lanzamiento de Mythos por los riesgos para la seguridad nacional, impidió que Anthropic ampliara el acceso a 70 empresas adicionales, más allá de las 50 iniciales.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.