Si alguna vez te toca hacerte una extracción de sangre en Estados Unidos, podría ser un robot el encargado de localizar tu vena y pincharte. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó la semana pasada a Aletta, un dispositivo robótico autónomo capaz de extraer sangre sin intervención humana. Según la agencia, este robot podría ayudar a los laboratorios a aliviar la falta de personal y reducir el tiempo que los pacientes necesitan para completar sus análisis de sangre rutinarios.
"Las extracciones de sangre son uno de los procedimientos médicos que se realizan con mayor frecuencia en los Estados Unidos; sin embargo, los pacientes pueden sufrir retrasos debido a la creciente escasez de flebotomistas capacitados", dijo Michelle Tarver, directora del Centro de Dispositivos y Salud Radiológica de la FDA, en un comunicado que anunció la autorización del robot para su uso en ámbitos ambulatorios.
El robot de la startup holandesa Vitestro ya extrae sangre de pacientes en hospitales y laboratorios de Europa como parte de un ensayo clínico.
Cuando los pacientes se sientan junto a la máquina, el sistema les indica cómo colocar el brazo en la posición correcta para la punción. Para encontrar una vena adecuada y comprobar que no sea una arteria, utiliza luz infrarroja cercana e imágenes de ultrasonido en tiempo real. El robot se ocupa de cada paso de la extracción de sangre: coloca un torniquete, desinfecta la piel, inserta la aguja, cambia los tubos de recolección y, una vez que termina el procedimiento, coloca un vendaje.
Todavía se necesitan humanos
Si bien el Aletta funciona sin la intervención de un operador humano, no elimina la necesidad de experiencia humana, al menos no por ahora. La máquina debe ser supervisada por un técnico capacitado en flebotomía, quien inicia la extracción de sangre con solo presionar un botón y confirma que los tubos de recolección se llenen en el orden correcto y contengan la cantidad suficiente de sangre. El profesional también desinfecta la máquina entre pacientes.
Un solo flebotomista puede supervisar hasta tres dispositivos Aletta a la vez, lo que potencialmente libera al personal para atender a los pacientes que necesitan una atención más personalizada.
Una encuesta realizada en 2024 por la Sociedad Estadounidense de Patología Clínica para medir el alcance y la distribución de la falta de personal en los laboratorios médicos de Estados Unidos reveló una tasa de vacantes del 9,4% en flebotomía, con un 9,9% en puestos administrativos. El relevamiento también mostró que resultaba difícil cubrir los turnos nocturnos y las horas extras, mientras que los turnos dobles presentaban todavía más dificultades.
La FDA otorgó la autorización mediante su procedimiento De Novo, destinado a nuevos tipos de dispositivos que presentan un riesgo bajo o moderado.
Sensores de seguridad incluidos
El robot Aletta incorpora controles de seguridad integrados. Cuenta con sensores capaces de detectar si el paciente se mueve lo suficiente como para comprometer la seguridad del procedimiento. En ese caso, la aguja se desprende de forma automática y la extracción de sangre se detiene. Además, si el robot no encuentra una vena adecuada, el sistema no continúa con el procedimiento.
Aletta no es el primer robot creado para automatizar parte del proceso de extracción de sangre. La startup californiana Veebot, por ejemplo, desarrolla un sistema robótico que utiliza imágenes infrarrojas y ecografía para localizar las venas y guiar la inserción de la aguja. Sin embargo, Aletta se diferencia por una característica clave: es el primer dispositivo robótico autónomo para extracción de sangre que recibió la autorización de la FDA.
La autorización de la FDA para el robot Aletta se apoya en datos clínicos que demuestran que el dispositivo alcanza tasas de extracción de sangre exitosas "comparables o mejores que las de flebotomistas humanos capacitados cuando realiza la punción".
La FDA señaló que estos resultados se observaron en una amplia variedad de pacientes, incluidos aquellos con diferentes estados de salud, personas que habían reportado dificultades para acceder a sus venas y pacientes con distintos tonos de piel.
Un estudio revisado por pares sobre el rendimiento del dispositivo, publicado en abril en la revista Clinical Chemistry, señaló que, en pruebas realizadas a 1.633 pacientes en tres laboratorios ambulatorios, la tasa general de éxito en el primer intento alcanzó el 94,5 por ciento cuando la máquina localizó una vena adecuada.
Antes de recibir la autorización de la FDA, Aletta obtuvo la marca CE, que certifica que el producto cumple con los requisitos vigentes de la Unión Europea en materia de salud, seguridad y protección del medio ambiente.
Ni la marca CE ni la autorización de la FDA garantizan que su uso clínico se extienda de forma masiva, pero ambas representan un paso más en el avance de los robots sobre distintas tareas sanitarias, como las cirugías, la administración de medicamentos y la asistencia para recuperar la movilidad.
Aun así, hay cosas que los robots médicos todavía no pueden hacer. El viernes, cuando me sacaron sangre, el flebotomista me felicitó por lo fáciles que eran mis venas. Seamos sinceros: puede que Aletta encuentre una buena vena, pero probablemente no te diga que tenés venas bonitas.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.