El sector global de la inteligencia artificial aplicada a la energía y la industria atraviesa una aceleración de las fusiones y las alianzas estratégicas, una tendencia que anticipa una competencia cada vez más marcada por la supervivencia de los actores más inteligentes.
Los últimos cinco años muestran pruebas suficientes de este cambio y permiten entender cómo los proveedores tradicionales de equipos y software industriales observan el escenario que tienen por delante.
Entre esos movimientos aparecen los de las seis compañías líderes de la lista Forbes Global 2000: Siemens (FRA: SIE), Schneider Electric (EPA: SU), Honeywell (NASDAQ: HON), ABB (SWX: ABBN), Emerson (NYSE: EMR) y Rockwell Automation (NYSE: ROK).

Numerosas operaciones de IA industrial
En julio, Schneider Electric anunció un acuerdo para adquirir AiDASH, una empresa de software que brinda información basada en inteligencia artificial sobre vegetación, activos y riesgos climáticos a compañías de servicios públicos y otros operadores de infraestructuras críticas, mediante una operación en efectivo de US$ 350 millones.
El anuncio llegó apenas un mes después de que la multinacional francesa confirmara la adquisición de Cognite, una empresa especializada en inteligencia artificial industrial y datos, por US$ 3.100 millones. Ambas compañías pasarán a formar parte de AVEVA, filial de la unidad de Automatización Industrial de Schneider Electric, sobre la cual tomó el control total en enero de 2023, en una operación que finalmente le asignó un valor empresarial de US$ 11.600 millones.
Entre ambos anuncios de Schneider Electric, Siemens comunicó una alianza estratégica y un acuerdo de intercambio con IFS, proveedor de soluciones de IA industrial, para "conectar el diseño, la producción y el rendimiento de los activos en un ciclo continuo, desde la intención de ingeniería hasta el resultado operativo", señaló la compañía.

ABB anunció que dispone de otros US$ 14.000 millones para adquisiciones estratégicas, después de invertir US$ 5.500 millones en la empresa de automatización Rotork. La multinacional suiza también vendió su división de robótica a SoftBank por US$ 5.375 millones y busca reforzar sus capacidades a través de adquisiciones orientadas a investigación y desarrollo, como la de Meshmind, además de acuerdos con LandingAI.
Rockwell Automation sigue una estrategia similar, con adquisiciones como Knowledge Lens y Clearpath Robotics. Por su parte, la unidad de automatización industrial de Honeywell evalúa operaciones por entre US$ 2.000 millones y US$ 4.000 millones y ya invirtió US$ 14.000 millones en diez adquisiciones durante los últimos años, según Reuters.
El movimiento más importante ocurrió en marzo del año pasado, cuando Emerson acordó comprar las acciones de AspenTech que todavía no tenía y completó así una operación de adquisición valuada en US$ 7.200 millones.
Según los términos del acuerdo, Emerson, que ya controlaba una participación mayoritaria del 57% en AspenTech, adquirió el porcentaje restante a US$ 265 por acción mediante una oferta pública de adquisición en efectivo. La operación le dio a AspenTech una valuación de mercado implícita de US$ 16.800 millones.
El objetivo forma parte de una estrategia coordinada del proveedor para generar valor para los usuarios finales de su IA industrial, afirmó Claudio Fayad, director de tecnología de la actual división Aspen Technology de Emerson.

"Creemos que, dependiendo de cómo la industria cree, implemente y gestione la IA industrial, se podría generar un valor superior a 1 billón de dólares para 2036", afirmó Fayad.
Desarrollo de capacidades industriales nativas de IA
Estas iniciativas parecen orientadas al desarrollo de capacidades nativas de IA por parte de las principales compañías de equipos y software del sector. A la vez, representan posibles apuestas para imponerse en la carrera de la IA industrial dentro de la capa de datos.
Además, muchos consideran que el negocio de la IA industrial tiene bases más firmes en cuanto a las expectativas, al igual que el ecosistema de I+D y de startups que lo impulsa.
Por eso, está menos expuesto a la publicidad exagerada, los titulares volátiles y las inquietudes sobre posibles burbujas de mercado que la IA de consumo, aunque ningún negocio puede quedar completamente al margen de una recesión.
Las startups de IA industrial, muchas veces en la mira de compañías ya establecidas, comparten esta visión de resolver problemas industriales complejos sin perder de vista las realidades y las limitaciones operativas, señaló Dan Jeavons, exejecutivo de Shell y presidente de Applied Computing, una startup de IA que desarrolla modelos fundamentales basados en la física para el sector energético.

"Si observamos la evolución natural del sector y las últimas oleadas de avances, vimos la creación de empresas emergentes que surgieron de la nada y que luego se convirtieron en piezas vitales del rompecabezas de la optimización de procesos", añadió Jeavons.
"Ese proceso continúa, sobre todo porque muchos en la industria aún no han definido qué quieren hacer con la IA o siguen mostrándose recelosos ante ella. Sin embargo, no quieren perderse las evidentes ventajas operativas que ofrece la IA industrial; una especie de miedo a perderse algo (FOMO, por sus siglas en inglés), si se quiere, y con razón", agregó.
Las alianzas, las colaboraciones y las inversiones destinadas al crecimiento resultan fundamentales en un sector donde la escala tiene un peso decisivo.
Applied Computing mantiene su propia alianza con el proveedor global de servicios de ingeniería KBR (NYSE: KBR), que invirtió US$ 20 millones en la startup durante su última ronda de financiación, realizada en marzo, en la que también participó Databricks Ventures.
"La inversión en Applied Computing es nuestra primera inversión en una empresa de IA, una que aspira a escalar. Implica un acuerdo plurianual para la creación conjunta de herramientas de IA industrial que combinan la experiencia en ingeniería de KBR con los modelos de Applied Computing. No se trata de IA por la IA misma, sino de una colaboración para redefinir cómo la IA impulsa los sistemas críticos", declaró Andy Webster, director sénior de KBR.
Algunas proyecciones ambiciosas
Las proyecciones de mercado que circulan resultan bastante optimistas, en especial en lo que respecta a la IA agéntica.
Al recopilar y comparar distintas estimaciones del sector, como las de Capgemini, Dimension Market Research, EY, Fortune Business Insights y GVR, junto con datos anecdóticos, las previsiones indican que el mercado global de IA y automatización industrial podría expandirse a una tasa anual compuesta cercana al 12% y alcanzar los US$ 570.000 millones en 2034, frente a los US$ 200.000 millones de 2025.

Sin embargo, el mercado de la IA agéntica podría alcanzar un valor de entre US$ 150.000 millones y US$ 200.000 millones para ese momento, con una tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) superior al 40%, frente a una valuación actual de entre US$ 7.000 millones y US$ 10.000 millones, según algunas proyecciones. Por supuesto, estas cifras requieren una dosis saludable de escepticismo, ya que las metodologías y los parámetros utilizados varían entre los distintos análisis. Aun así, las oportunidades que podrían abrirse en los próximos años resultan prometedoras.
Como era de esperar, las señales que dejan estas operaciones y el mayor número de alianzas estratégicas indican que la concentración en la IA industrial avanza con rapidez. Las compañías ya establecidas adquieren plataformas de IA, además de desarrollar sus propias soluciones, una estrategia que pone en alerta a buena parte del ecosistema que dominan.
Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.