US$ 850 millones al año, el tamaño del mercado del internet fijo en Ecuador
Francisco Balarezo, director ejecutivo de Aeprovi, cuenta a Forbes Ecuador cómo el país pasó de pagar US$ 60 por 64 kbps en el año 2000 a tener planes de 1 giga por US$ 20 en 2026.

Para entender dónde está hoy el Ecuador en conectividad, primero vale viajar en el tiempo hasta 1992. Ese fue el año en que el internet llegó al país con fines académicos. Durante los siguientes seis años pocos entendían su uso y su potencial. 

Pero a partir de 1998 se extendieron los primeros permisos para que empresas privadas pudieran proveer el servicio. Y poco después, en el año 2000, ocho de esas empresas se agruparon para fundar la Asociación de Empresas Proveedoras de Servicios de Internet (Aeprovi). 

Francisco Balarezo, director ejecutivo de este gremio, recibe a Forbes Ecuador para hacer un recorrido por una industria que pasó, en 25 años, de una velocidad de 64 kilobytes por segundo (kbps) al mes a planes de un gigabyte por segundo (gbps). Los precios también evolucionaron y si en 1998 se pagaba US$ 60 por kbps, hoy el valor bordea los US$ 20 por un gbps. 

Para dimensionar el salto, Balarezo simplifica y dice que la velocidad se multiplicó por 15.000 y el precio bajó a un tercio.

El inicio

La primera forma de acceder a internet en Ecuador fue a través de las líneas telefónicas fijas, bajo una tecnología llamada Dial Up; en palabras simples conectarse a internet era una llamada telefónica. Cuando el usuario se conectaba, el teléfono se enganchaba a una señal de datos, hacía un sonido característico, una suerte de zumbido electrónico, y la línea quedaba ocupada.

Nadie en la casa podía llamar o recibir llamadas mientras alguien estuviera navegando. Muchos usuarios, terminaron contratando una segunda línea telefónica solo para internet. Dar 64 kbps por US$ 60 al mes servía, apenas, para mandar un correo electrónico.

Después llegaron las líneas físicas de cobre, provistas en ese momento por el Instituto Ecuatoriano de Telecomunicaciones (IETEL) y luego por Emetel, ambos operadores estatales. La conexión global, sin embargo, se hacía por satélite, con costos operativos muy altos. 

También surgieron los cables submarinos, aunque Ecuador no tenía acceso directo a estas estructuras que se tienden en el lecho marino. Para llegar a Estados Unidos, el tráfico de internet del país pasaba por Tulcán para llegar a Cartagena o Santa Marta en Colombia, o por un puerto peruano hacia el sur. Ese transporte internacional explicaba por qué el internet era tan caro.

La fibra óptica

El salto grande llegó entre 2010 y 2011, cuando empezaron a desplegarse las primeras redes de fibra óptica. Esa transición cambió todo y hoy más del 90% de las redes de los casi 1.400 proveedores de servicios de internet que operan en Ecuador funcionan sobre fibra óptica. Este es un cable capaz de transmitir no solo datos, sino también video, audio, fotografías y contenido multimedia a velocidades que antes eran impensables.

Balarezo indica que en la actualidad en el país se entregan planes residenciales de hasta 2 gigabytes y la velocidad promedio nacional, según mediciones de Speedtest, un portal que mide la velocidad de la conexión de internet a escala mundial se ubica en 224 megas de bajada, muy por encima de la media mundial, que llega a 125 megas. En velocidad fija, en cambio, Ecuador se mueve entre los puestos 29 y 36 de aproximadamente 150 países. 

La penetración también cambió 

Según el último censo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el porcentaje de ecuatorianos con acceso a internet pasó del 31,4 % en 2011 al 80 % en 2025. 

En paralelo, los datos de la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel) muestran que al cierre del cuarto trimestre de 2024 el país tenía 14,8 millones de usuarios de internet entre fijo y móvil. Eran 3,12 millones de suscriptores en internet fijo y 11,7 millones en móvil. Para 2026, el número de clientes de internet fijo ya ronda los 3,5 millones.

La diferencia entre clientes y usuarios es importante. Un cliente es la cuenta que firma el contrato con el proveedor. Detrás de cada cuenta hay varios usuarios, los miembros de un hogar o los empleados de una empresa. Si se toma el 80% de penetración sobre los aproximadamente 18 millones de habitantes, Ecuador tiene cerca de 14 millones de usuarios conectados. Y en volumen de tráfico, los mayores consumidores son los hogares, seguidos por las empresas. 

Los números del mercado

Francisco Balarezo lo explica bien. "Si Ecuador tiene 3,5 millones de cuentas de internet fijo y el plan promedio por hogar cuesta alrededor de US$ 20 al mes, el mercado genera cerca de US$ 70 millones mensuales, es decir, US$ 840 millones al año. Sumando las cuentas corporativas, que pagan tarifas más altas (entre US$ 1.000 y US$ 3.000 al mes dependiendo de capacidad), el ingreso del sector de internet fijo en Ecuador se ubica en el orden de alrededor de US$ 850 millones anuales. Ese es el tamaño del mercado". 

Actualmente, los planes residenciales están entre US$ 15 y US$ 25, con velocidades que van desde 200 megas en adelante. En términos unitarios, 1 megabit de velocidad cuesta entre dos y tres centavos. Hace 25 años, el mismo megabit habría costado alrededor de US$ 510. 

El costo bajó porque la fibra óptica abarató la velocidad, lo que hoy pesa en la estructura de precios es el soporte, las redes de fibra y los equipos de comunicación.

Ecuador frente al mundo

Para comparar con otros países, Balarezo explica que hay que usar el concepto de Paridad del Poder Adquisitivo (PPA), un indicador económico que ajusta los precios al poder de compra de cada país. Según esa metodología, un plan de 500 megas en Costa Rica cuesta el equivalente a US$ 91, en México US$ 70, en Colombia US$ 57 y en Ecuador US$ 53. Es decir, en términos de poder adquisitivo, el internet ecuatoriano es más barato que el de buena parte de la región. Chile, que lleva años invirtiendo en políticas públicas de conectividad, aparece en el cuarto lugar mundial de velocidad fija, con 360 megas de promedio.

El perfil del consumidor también cambió. Aeprovi segmenta el mercado por arquetipos como gamers, teletrabajadores, estudiantes y, cada vez con más fuerza, usuarios de inteligencia artificial. Ver una película en alta definición consume entre 20 y 25 megas por hora y en los hogares actuales el consumo se multiplica porque todos los dispositivos están conectados al mismo tiempo. Entre Quito y Guayaquil las tarifas son equivalentes, la diferencia es entre lo urbano y lo rural.

Un desafío pendiente

Según el vocero de Aeprovi, alrededor de un millón de hogares en Ecuador no tiene acceso a internet fijo, no por falta de infraestructura, sino por capacidad de compra. En zonas rurales, la gente compra recargas de internet móvil de US$ 1 o US$ 2 porque no puede pagar un plan fijo mensual. Y los operadores privados no pueden poner fibra en lugares donde la demanda no justifica la inversión. Un caso que ilustra esta realidad es el de Galápagos, llevar fibra óptica a las islas, con sus aproximadamente 5.000 hogares, requeriría una inversión de entre US$ 30 y US$ 40 millones que ninguna empresa, pública ni privada, podría recuperar.

En conclusión, la brecha tecnológica, se convierte en brecha social. Quien no tiene acceso al internet fijo no accede a inteligencia artificial, no accede a oportunidades educativas, no accede a servicios digitales que hoy son básicos. Y mientras más tiempo pase, mayor será la distancia entre quienes están dentro y fuera de la economía digital. Ecuador conectó al 80% de su población en 25 años. El reto, hacia 2030, es cerrar el 20% restante. (I)