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Cómo afrontar lo imprevisible como líder

Reunión de oficina.
Magnific

David Morel Colaborador

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Como empresario, parto de la base de que cualquier imprevisto puede ocurrir en cualquier momento. Hay dos estrategias en las que confío plenamente: diversificar y reinventarse.

En el mundo empresarial existe un dicho popular que afirma que el cambio es una constante, pero pocos líderes podrían haber previsto la magnitud de los cambios que hemos presenciado en los últimos años. Los directores ejecutivos han lidiado con una pandemia, una creciente incertidumbre geopolítica y, ahora, la guerra en Oriente Medio está sacudiendo a las empresas de todo el mundo. Eventos como estos tienen el poder de trastocar incluso las previsiones más sofisticadas y exigen que los líderes desarrollen un nuevo tipo de resiliencia para no solo afrontar y sobrevivir a tales crisis, sino también para salir fortalecidos y prosperar.

Hay dos estrategias que considero fundamentales para afrontar lo imprevisible: diversificar y adaptarse. Como propietario de una empresa de reclutamiento, parto de la base de que cualquier imprevisto puede surgir en cualquier momento; como líder experimentado, he superado situaciones de turbulencia en numerosas ocasiones. Entiendo que cuanta más diversidad tenga tu empresa, mejor preparada estarás para afrontar las dificultades. La diversificación puede adoptar muchas formas: la estrategia de Tiger Recruitment ha sido abrir múltiples sedes geográficas y operar en diversos sectores verticales. Además, contratamos personal temporal y por contrato junto con personal fijo, por lo que cuando los responsables de contratación dudan en incorporar a un candidato permanente, el negocio tiende a repuntar en el ámbito temporal.

El pivote consiste en tomar decisiones rápidas y acertar casi siempre, algo que todo líder empresarial experimentado debería dominar. Si ocurre una catástrofe en un área del negocio o un evento mundial afecta a los ingresos, ¿dónde están las oportunidades? Si las operaciones comerciales se han visto gravemente afectadas en una ubicación geográfica, ¿cómo se puede reorientar el enfoque hacia otra para mitigar las pérdidas? A veces, pivotar implica hacer algo que va en contra de la intuición o que contradice al resto del mercado. Si todos paralizan sus operaciones a la espera de ver cómo se desarrollan los acontecimientos, la empresa que intensifique su marketing podría obtener grandes beneficios.

Ambos enfoques requieren una base operativa sólida capaz de reaccionar con rapidez a las decisiones. Si una empresa necesita adaptarse rápidamente a un nuevo mercado o lanzar una campaña de marketing, esos departamentos deben estar preparados y contar con la infraestructura necesaria para convertir esas decisiones en acciones. La diversificación es excelente siempre que existan equipos y tecnología que apoyen a empleados y clientes, y que garanticen que no se pierdan oportunidades de ingresos. Cuanto más eficientes sean sus bases, mejores resultados obtendrá.

La toma de decisiones actual contrasta radicalmente con la planificación empresarial tradicional. Antes, los líderes podían confiar en una logística predecible, mercados energéticos estables y relaciones geopolíticas menos volátiles. Ahora, esas premisas simplemente no existen. Esto significa que las empresas han tenido que adaptarse a modelos operativos más dinámicos que permiten la toma de decisiones en tiempo real, y los líderes han tenido que cambiar su mentalidad para gestionar estos modelos. No se trata de reaccionar más rápido ni de asumir riesgos que podrían fracasar; se trata de trabajar con sistemas que anticipan y pueden afrontar el cambio antes de que se convierta en una crisis.

Como líder, es importante no olvidar el lado humano de la disrupción. Puede que no sea tu primera vez como CEO, pero los equipos pueden sentirse desestabilizados en tiempos de incertidumbre. Esto requiere una comunicación clara y mantener la confianza de las partes interesadas. Cuando la información es incompleta o un escenario aún no se ha desarrollado por completo, es importante evitar la parálisis en la toma de decisiones, ya que esto puede alimentar, en lugar de disipar, la sensación de incertidumbre. En momentos como estos, el personal busca líderes decididos que transformen la disrupción en algo positivo, en lugar de verla como una amenaza para la supervivencia.

Esto implica contar con equipos ágiles capaces de ofrecer respuestas tácticas rápidas. Si bien la responsabilidad final recae en el líder, capacitar a los gerentes para que sepan que tienen la autoridad para tomar decisiones (y cuándo deben escalarlas) puede garantizar el progreso y la supervivencia de la organización. Crear equipos diseñados para trabajar en diferentes disciplinas y funciones es otra estrategia útil, ya que permite que el talento se traslade a donde surja la próxima oportunidad o se adapte rápidamente a las nuevas directrices.

En definitiva, afrontar lo imprevisible consiste en equilibrar la resolución de problemas a corto plazo con el posicionamiento a largo plazo, donde una base empresarial sólida pero diversificada permite a los líderes aprovechar las oportunidades y evitar daños durante los periodos de cambio. Y recuerde: la disrupción no tiene por qué ser negativa; puede ser un catalizador para la reinvención. Los periodos de cambio suelen generar oportunidades de entrada al mercado o cambios en el comportamiento del cliente que resultan beneficiosos, o quizás sus competidores simplemente no reaccionaron a tiempo. Mantener la vista puesta en el futuro puede ayudar a que su empresa salga fortalecida.

*Nota publicada originalmente en Forbes US.

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