Julissa Villanueva Periodista
La primera vez que Pamela Nath se sentó frente a los CEO de algunas de las empresas más poderosas del camarón ecuatoriano, llevaba apenas una semana en su nuevo trabajo. Tenía 32 años y llegaba desde un mundo aparentemente distinto: comunicación, branding, promoción de exportaciones y construcción de marcas país.
Lo cierto es que esa trayectoria le permitió llegar con bases para liderar la estrategia en una de las industrias más importantes del Ecuador y referente mundial. Frente a ella estaban empresarios con décadas de experiencia en un sector que acumula más de 60 años de trayectoria.
Aquella reunión fue también una prueba para saber que había tomado la decisión correcta. Cuando su primera hija, Olivia, cumplió un año de edad, decidió hacer una pausa en su carrera y dedicarse completamente a la maternidad. “Me dio ese sentimiento de mamá. Eso de verla y decir, necesito tiempo para estar con ella. Disfruté cada momento en el parque, preparando postres, jugando, cuidándola”. Contó con el apoyo de su esposo.
Después de un año, cuando la niña celebró los 2, la llamaron para que postulara a un cargo que consistía en construir una iniciativa desde cero. “Creo que me contactaron a través de LinkedIn y consideré que era el momento de volver”.
Era 2017 y tuvo que atravesar una serie de pruebas y entrevistas con un especialista de Deloitte y con José Antonio Camposano, presidente ejecutivo de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA). Buscaban quien dirigiera una plataforma vinculada con la sostenibilidad de la industria y que todavía no tenía nombre.
Cuando recibió la llamada, en octubre de ese año, fue elegida para liderar el proyecto, acababa de enterarse de que esperaba mellizos.
“Eran muchas emociones al mismo tiempo. Yo se los dije: miren, me he enterado de mi embarazo, y entiendo si para ustedes es alguna limitante. Para mí, no lo es”, cuenta. La respuesta que recibió fue algo inesperada y le dio paz. “Me dijeron que son padres de familia y que, al contrario, me daban todo el apoyo”.
Desde entonces, su trabajo consiste en conectar una industria de escala global con organizaciones no gubernamentales (oenegés), compradores, supermercados, empresas de food service, escuelas culinarias, nutricionistas y consumidores que exigen algo más que una buena historia. Piden evidencia y argumentos de por qué deben preferir el producto ecuatoriano frente a los demás.
El plus de su gestión está en convertir las prácticas de la industria (desde la trazabilidad y la innovación hasta la protección de ecosistemas) en atributos que generen confianza, diferenciación y mayor valor para ‘el mejor camarón del mundo’, como promociona el gremio.
En 2018, cuando Sustainable Shrimp Partnership -el nombre elegido para esta gestión- se preparaba para su presentación internacional en Boston, Estados Unidos, Nath se alistaba para ser nuevamente mamá. “Ese año tuve tres bebés, mis mellizos y el SSP”. Esas primeras reuniones con los empresarios camaroneros también fueron una escuela de liderazgo.
Nath escuchó las historias de quienes habían construido algunas de las compañías más importantes de un sector que representa el principal rubro de exportación no petrolera. Suma 145.000 empleos directos e indirectos relacionados con producción, procesamiento y exportación de camarón y en 2025 generó más de US$ 8.400 millones de divisas. Entendió que la sostenibilidad era una agenda que requería inversión, constancia y una visión de largo plazo.
Conoció de cada uno de los empresarios su trayectoria y todo lo que han alcanzado con esa visión, fue “aprender de las perspectivas de cada uno lo que me amplió muchísimo la mirada”, dice desde su oficina. Ocupa un espacio contiguo a la presidencia de la CNA, en el edificio Las Cámaras, en el norte de Guayaquil.
La iniciativa SSP es financiada por sus miembros. Entre sus fundadores se encuentran cuatro grupos camaroneros: Grupo Champmar/Songa, Lanec, Omarsa y Promarisco. Y como miembros asociados están 15 empresas entre bancos, procesadoras de alimentos balanceados y laboratorios.
En 2025, el presupuesto bordeó los US$ 200.000. “El presupuesto depende del plan de trabajo anual. Hay años en que incluimos y ejecutamos fondos de cooperación”, aclara.
Sus inicios como pasante
Pamela Nath tiene 40 años y nació en Guayaquil. Su conexión con el sector agroexportador inició mientras estudiaba Comunicación en la Universidad Casa Grande, donde se especializó en desarrollo y gestión de marcas (branding). A los 19 años, en 2004, comenzó a trabajar mientras estudiaba.
Su primer empleo fue como pasante en una agencia de publicidad hasta que su investigación de grado sobre marcas país a escala mundial, guiada por el diseñador Norberto Chaves (especialista en comunicación visual argentino), la acercó a sectores productivos e institucionales.
A los 24, en 2009, ingresó al sector público, en el que estuvo ocho años en cuatro diferentes instituciones, antes de liderar la iniciativa acuícola. Trabajó como especialista en comunicación visual en el Municipio de Guayaquil, luego tuvo un cargo similar en Pro Ecuador. Ahí trabajó en la promoción de la oferta exportable y las inversiones. Más tarde viajó a Barcelona (España) para cursar una maestría en branding.
Un año después, a su regreso a Ecuador en 2013, pasó por el Hospital de Especialidades Abel Gilbert Pontón, trabajó en la comunicación durante un proceso de transformación institucional y manejo de crisis.
Después se fue al Ministerio de Comercio Exterior y regresó a Pro Ecuador, donde ocupó cargos vinculados con la promoción de marcas y llegó a dirigir el área de marketing y comunicación corporativa. Entre 2013 y 2016 participó en proyectos para desarrollar marcas sectoriales de productos como banano, cacao, café y camarón.
Su gestión la llevó a Google, Noruega, China
En marzo y mayo de 2026, Nath llegó a Google en Boston y Nueva York, donde cuidan particularmente la alimentación de su personal. Frente a grupos de alrededor de 25 personas, dictó una masterclass sobre cómo reconocer y disfrutar un camarón de calidad.
Llevó camarones de talla 10-20. Son ejemplares grandes que, según explica, corresponden a entre 10 y 20 animales por libra.
La reacción de los participantes fue una de las mejores pruebas de lo que quería transmitir. Primero los probaron solos, sin salsa ni apanadura, para reconocer su sabor y textura. “Las personas empezaban a decir: esto es como comer langosta”, recuerda. “Cuando tú sientas que la textura es igual a la langosta, eso es un camarón de calidad premium”, les decía.
Este tipo de experiencias sirven para desmontar algunos de los prejuicios que existen en el mercado estadounidense sobre el producto. “Aún se cree que el camarón es difícil de limpiar y preparar. Les enseñamos lo sencillo que es”. En sus charlas, también insiste en que la calidad no necesita muchos aderezos. “No necesitas disfrazar el sabor o ponerle salsa”, dice.
Una parte estratégica de su trabajo ocurre lejos de la sala de reuniones. Nath ha convertido los viajes de compradores internacionales a Ecuador en una herramienta para potenciar la conversación sobre el camarón ecuatoriano.
A través de los Shrimp Summit, SSP organiza agendas que llevan a representantes de supermercados y empresas de food service directamente a las fincas camaroneras, plantas procesadoras y fábricas de alimento balanceado. La idea es que quienes compran el producto puedan ver cómo se produce.
En los últimos dos años, estas visitas han reunido a ejecutivos de compañías de supermercados o distribuidora de alimentos como Sysco, Loblaw y Sam’s Club, de Canadá y Estados Unidos; Continente, de Portugal; Brakes, de Reino Unido; Aldi, de Alemania; y Coop y Aeon, de Japón.
“Cuando los compradores recorren las fincas, conocen las plantas, observan las condiciones de trabajo y escuchan directamente a los líderes de las empresas, la historia de sostenibilidad deja de ser un discurso y se convierte en una experiencia”.
Estos recorridos muestran, además, cómo SSP impulsó que las camaroneras cumplieran con el cero uso de antibióticos y monitoreo del impacto sobre el agua, basado en exigencias internacionales. A esto se sumó la tecnología blockchain para transparentar la trazabilidad del producto, un aspecto muy valorado por los compradores.
También está la Mesa de Liderazgo y Sostenibilidad, que se articula con organizaciones no gubernamentales y otros actores de la cadena para iniciativas sobre huella de carbono, salarios dignos, conservación de ecosistemas y restauración de manglares.
En 2022, SSP se sumó al compromiso del sector ecuatoriano de avanzar hacia una acuicultura libre de conversión de ecosistemas naturales y, en 2026, formalizó junto con la CNA y Conservación Internacional Ecuador una alianza para proteger y restaurar 250 hectáreas de manglar en granjas camaroneras y promover prácticas certificadas de 20.000 has de producción hasta 2030.
Ese mismo principio adquirió otra dimensión cuando viajó a Tromso, en el norte de Noruega. Alhí fue ella quien se convirtió en observadora de otra gran industria exportadora: la del salmón. “Visitamos empresas salmoneras y conocimos tecnologías utilizadas para alimentar a los peces, controlar riesgos sanitarios y reducir impactos en un sistema de producción desarrollado en mar abierto. Estar en el Polo Norte con solo tres horas de sol, ver la aurora boreal y comprender la innovación tecnológica fue un gran desafío y la mejor experiencia”.
El contraste le permitió mirar de otra formar el desafío ecuatoriano. “El camarón y el salmón se producen de maneras distintas, pero ambas industrias necesitan responder a los mercados internacionales cómo demostrar sostenibilidad, garantizar trazabilidad, incorporar tecnología y cómo convertir el origen en un atributo de valor”, reflexiona.
Su agenda también la ha llevado a China, para lograr cercanía con compradores.
En Ecuador, Nath intenta que esa respuesta no se quede en una campaña de comunicación. Su estrategia en estos casi nueve años es que los compradores conozcan la operación, que las buenas prácticas puedan verificarse y que la historia del camarón pueda sostenerse con evidencia.
Así, su agenda internacional funciona en dos direcciones. Unas veces trae al comprador hasta la finca para que conozca Ecuador desde el origen. Otras, viaja hasta el corazón de industrias para entender qué puede aprender Ecuador de quienes ya recorrieron ese camino. (I)