Tras dejar su trabajo corporativo en enero de 2026, Keeney lanzó "Look Who I Found!", un formato de entrevistas a fundadores pensado desde el inicio para consumirse en clips de 90 segundos en redes sociales. En menos de un año, el proyecto reunió casi 200.000 seguidores, superó los 15 millones de visualizaciones mensuales, sumó invitados como Jay Shetty y Emma Grede y cerró una alianza con OpenAI.
El podcasting atraviesa un momento de auge. Se estima que 167 millones de estadounidenses consumen podcasts cada mes, una cifra récord, según Edison Research. El formato también gana terreno en el ámbito visual, ya que en 2025 el consumo de podcasts en video superó por primera vez al de audio entre los oyentes semanales.
Algunos de los conductores más destacados firman contratos multimillonarios y las celebridades eligen cada vez más este formato por encima de las entrevistas tradicionales. Al mismo tiempo, YouTube cuenta con más de mil millones de usuarios activos mensuales que consumen contenido de podcasts.
Un formato pensado para Reels
Tara Keeney detectó una contradicción en sus propios hábitos. Seguía las conversaciones de algunos de los podcasts más importantes del mundo, pero rara vez escuchaba un episodio completo. “Me di cuenta de que los consumía casi exclusivamente a través de Reels y clips. Aún quería aprender, solo que no siempre quería escuchar durante dos horas”, explicó.
Inspirada en parte por Subway Takes, el programa de Kareem Rahma pensado para videos cortos, Keeney encontró un espacio poco explorado. Quería crear contenido sobre emprendimientos, adaptado a la forma en que las nuevas generaciones consumen información. “¿Qué pasa con quienes no queremos escuchar un podcast de dos horas, pero aun así queremos aprender de personas extraordinarias?”, recordó haberse preguntado.
La respuesta fue llevar las entrevistas directamente al terreno donde ella ya las consumía. En lugar de grabar episodios extensos para luego recortarlos, diseñó conversaciones de 90 segundos pensadas para Instagram Reels. La premisa que les propone a sus invitados es sencilla: “Vamos a dar un paseo”.
Empezar antes de estar preparada
El proyecto comenzó lejos del nivel de producción que alcanzaría después. Keeney grababa con un micrófono de apenas US$ 10, editaba sus propios videos con CapCut, creó el logo con ChatGPT y enviaba propuestas desde una cuenta personal de correo electrónico que incluso tenía un corazón. “A menudo me olvidaba de encender el micrófono o de cargar el teléfono. Pero cada vez que publicaba algo, aprendía algo”, contó.
La urgencia de avanzar antes de sentirse preparada surgió de una experiencia mucho más personal. Después de pasar años ayudando a construir marcas globales, la muerte repentina de su padre cambió su manera de pensar sobre el tiempo y sobre una idea que no dejaba de darle vueltas en la cabeza. “Dejé de preguntarme ‘¿y si no funciona?’ y empecé a preguntarme ‘¿y si nunca lo intento?’”, recordó.
La idea de “Look Who I Found!” tomó forma mientras estaba en la casa de su madre. Keeney se preguntó por qué sabía tanto sobre las celebridades, pero tan poco sobre las personas detrás de algunas de las empresas más grandes del mundo. También pensó en la posibilidad de crear contenido sobre emprendimientos que generara emoción antes de transmitir una enseñanza.
Keeney agarró el teléfono, anotó la idea y ese mismo día envió 250 correos electrónicos a personas con las que nunca había tenido contacto. Después de cada diez negativas, revisaba qué podía estar fallando.
Convertir el rechazo en información
Keeney analizaba si el problema era la propuesta, el formato, el destinatario elegido o la falta de claridad respecto del valor de participar. Calcula que escribió más de 100 versiones de su presentación durante esos primeros días.
“Si seguís recibiendo un ‘no’, no podés continuar haciendo exactamente lo mismo y llamarlo persistencia. Tenés que escuchar”, sostuvo. Para Keeney, cada respuesta negativa aportaba información que podía utilizar para mejorar el siguiente intento. “El rechazo se convirtió en datos”, resumió.
La perseverancia empezó a dar resultados cuando Julian Metcalfe, cofundador de Pret A Manger, aceptó acompañarla en uno de sus paseos. Luego, Gary Vaynerchuk le envió un mensaje directo por Instagram y también aceptó participar. El impulso empezó a extenderse más allá de las entrevistas.
OpenAI contactó a Keeney para producir contenido dirigido a fundadores durante Cannes Lions, el festival internacional de publicidad y creatividad que se celebra en Francia. Ahí entrevistó a distintos emprendedores y la colaboración inicial se transformó en una alianza más amplia, con eventos, lanzamientos de productos y contenidos sobre cómo utilizar la IA para desarrollar negocios.
La convicción antes que la certeza
La semana pasada, Keeney salió a caminar con Oprah Winfrey. El encuentro tenía un significado especial, ya que Winfrey construyó un imperio mediático gracias a su capacidad para lograr que las personas se sinceraran, mientras que el formato de “Look Who I Found!” busca generar ese mismo nivel de apertura.
Ambas comparten una idea central, la convicción antes que la certeza. En el emprendimiento, las pruebas suelen surgir después de la confianza inicial. Antes de saber si su propuesta podía conectar con el público y convertirse en una marca, Keeney tuvo que decidir si valía la pena intentarlo.
“Definitivamente no estaba preparada cuando empecé. Mis primeros videos eran terribles”, admitió. Además, agregó: “Grabé el piso, el audio no funcionaba y hacía demasiado zoom. Al principio, Look Who I Found! era yo de pie frente a un trípode, tomando café con fundadores. Fue un desastre”.
Cada intento imperfecto le permitió corregir algo. “Nunca se empieza con el producto terminado. Se empieza, se aprende, se itera y se vuelve a iterar. Creo que los mejores fundadores del mundo continúan haciendo eso a diario”, aseguró. Keeney también recuerda un consejo que recibió durante ese proceso: “Simplemente empezar te pone por delante del 99,9% de los demás”. Esa idea se convirtió en una guía para desarrollar el proyecto.
“Creo que la gente sobreestima enormemente el valor de tener el plan perfecto y subestima el valor de la acción. Se aprende más poniendo algo en práctica durante un día que pensándolo durante un mes”, afirmó. El programa mejoró porque ya estaba en marcha. Keeney aprendió qué videos generaban mayor impacto, qué propuestas recibían respuestas y cómo formular un pedido convincente para que los fundadores aceptaran participar.
Un podcast diseñado al revés
El proyecto surgió en un momento en el que la economía y la propia definición del podcasting atravesaban cambios acelerados. Una de las mayores inspiraciones de Keeney es Jay Shetty, quien actualmente trabaja en el extremo opuesto del universo del podcasting. Siete años después de lanzar On Purpose desde su habitación, firmó un acuerdo de tres años con Netflix y Spotify por un valor estimado de US$ 100 millones.
La mayoría de los podcasts nacen como episodios extensos de los que luego se extraen fragmentos para redes sociales. Keeney hizo el camino inverso y diseñó las entrevistas para esos canales desde el primer momento. Su propuesta refleja la manera en que las audiencias jóvenes pasan de un formato y una plataforma a otros.
Casi el 70% de los seguidores de la Generación Z y los millennials interactúan con los programas, artistas o franquicias que siguen a través de distintas plataformas, según la encuesta Tendencias de Medios Digitales de Deloitte de 2026. Frente al flujo constante de contenidos, el paseo le aporta a “Look Who I Found!” una identidad visual reconocible incluso antes de que el espectador sepa quién es el invitado.
Aunque el formato tiene una estructura definida, Keeney procura que las conversaciones no parezcan ensayadas. No le interesa obtener la respuesta perfecta y pulida de un CEO. “Los fundadores que me resultan más convincentes no intentan parecer impresionantes. Están dispuestos a ser humanos”, explicó.
De creadora independiente a empresa de medios
Mientras desarrollaba el programa, Keeney trabajó prácticamente como una empresa de medios unipersonal. Fue investigadora, productora, entrevistadora, editora, publicista, negociadora y, cuando hizo falta, también se encargó de cobrar las facturas. Ahora empezó a ampliar su equipo y considera que esa experiencia representa una ventaja. “Sé lo que significa hacerlo bien porque yo misma lo hice”, afirmó.
Este modelo resulta cada vez más viable en la economía de los creadores, donde las herramientas necesarias para producir y distribuir contenido son más accesibles. La ambición de Keeney es convertir su ciclo de entrevistas en una empresa global de medios adaptada a la forma en que las personas consumen contenidos actualmente.
Los ingresos provienen principalmente de alianzas con marcas y de acuerdos comerciales. Su meta es construir un negocio integral en torno a la propiedad intelectual del proyecto, con nuevos formatos, experiencias en vivo, programación y colaboraciones globales. La misión consiste en hacer que el emprendimiento resulte emocionante, accesible y relevante para la cultura actual. “Las entrevistas son solo el comienzo”, aseguró.
La experiencia de Keeney demuestra que poner en marcha una empresa de medios no requiere necesariamente un estudio, un gran equipo de producción ni un micrófono especialmente sofisticado. Muchas veces, el primer paso ocurre antes de contar con cualquiera de esos recursos.
El éxito se acumula
Uno de los momentos más importantes llegó cuando Linktree convirtió a Keeney en la protagonista de un cartel publicitario en Times Square. Al verlo de noche, se emocionó al pensar en su padre. “Perdí a mi padre y lo extraño más de lo que te puedas imaginar. En ese momento recuerdo haber pensado: ´es tan brillante, tal vez él también pueda verlo´”, contró.
Detrás de ese cartel quedaron los videos vergonzosos, los correos electrónicos sin respuesta y una propuesta que reescribió más de 100 veces. “El éxito se acumula. Creo que la gente no se da cuenta de eso. Rara vez cae del cielo, aunque las redes sociales puedan hacer que lo parezca”, sostuvo.
Keeney quiere que quien mire su teléfono reconozca a la persona detrás de cada logro y piense que también podría intentarlo. Su recorrido funciona como una invitación a enviar ese correo, a grabar un primer video imperfecto, a aprender de cada rechazo y a volver a probar. Keeney construyó su marca alrededor del acto de caminar. Pero su historia trata, en realidad, de mantenerse en movimiento.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.