Forbes Ecuador

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7 Julio de 2026 16.44

Esteban Talpone

Scaloni revalidó el método en un partido épico: dejó de lado la táctica y la estrategia para apostar al factor humano

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Tras la agónica clasificación a cuartos de final en el Mundial 2026 frente a Egipto, el conductor del seleccionado argentino redefinió los límites de la planificación técnica ante situaciones de crisis extrema.

En el ámbito de la alta competencia existe una tendencia permanente a sacralizar la planificación. Se asume que un diseño operativo perfecto, respaldado por datos y proyecciones, es garantía de éxito. Sin embargo, los escenarios de alta presión suelen recordar que las estructuras colapsan si no contemplan el factor humano. El agónico triunfo por 3 a 2 de la selección argentina ante Egipto no fue una victoria de laboratorio; fue la validación de un método de conducción que entiende con precisión los límites de la técnica.

El escenario previo al desenlace era cuesta arriba: una desventaja de 0-2 en la segunda mitad, la eliminación inminente del torneo y el error de su principal activo, Lionel Messi, quien falló otro penal clave. Sin embargo, el error pareció humanizar al líder, permitiéndole absorber la presión, revertir la inercia negativa con un gol propio y encabezar una resurrección anímica en la que no muchos pensaban.

Messi Argentina Egipto (Photo by Koji Watanabe/Getty Images)
(Photo by Koji Watanabe/Getty Images)

Los límites de la planificación táctica

Al evaluar el resultado, el director técnico Lionel Scaloni ofreció una lectura simple, sencilla y lejos de los modelos más convencionales del fútbol: “Si perdíamos, no pasaba nada, al otro día siempre hay que seguir”. Además, explicitó que la arquitectura de un plan es secundaria cuando se pierde el control del entorno.

"La táctica y la estrategia son importantes, pero si no tenés lo que Argentina tuvo hoy, hubiéramos quedado eliminados. El fútbol es táctica y estrategia, pero también corazón, instinto y no dar un balón por perdido hasta el final", analizó.

Para Scaloni, las directivas técnicas funcionan como un marco de contención, pero la ejecución real pertenece exclusivamente a los operarios en el terreno. El exceso de intervencionismo del líder puede, de hecho, bloquear la capacidad de respuesta. Existen ventanas de crisis donde la teoría debe suspenderse para dar lugar a la autonomía: "Hay momentos de un partido en que la táctica y la estrategia quedan de lado. Cuando la inercia es positiva, hay que romper, porque los jugadores lo huelen".

El método de la persistencia y la cultura del error

El verdadero valor de Scaloni parece radicar en su visión sobre cómo se procesa la potencial frustración. Frente al déficit operativo y temporal, la instrucción del líder no fue un cambio radical de sistema, sino una orden de insistencia sostenida: continuar ejecutando a pesar de la adversidad. "Hay que seguir y seguir intentando... hasta que no termine el partido no damos una pelota por perdida", explicó el conductor.

La respuesta de Messi tras fallar el penal ilustra la salud de este método. El capitán no se retiró de la toma de decisiones; por el contrario, volvió a asumir el protagonismo del proceso. Scaloni identificó esta resiliencia como el estándar formativo para el futuro de la organización: "Les dije a los chicos que tomen como ejemplo a Messi... Erró el penal, la volvió a pedir y volvió a intentar". En paralelo, la cultura interna del grupo se demostró sólida al sostener colectivamente al eslabón que había fallado, en lugar de buscar culpables.

Desdramatizar el fracaso para liberar el rendimiento

Messi Argentina Egipto (Photo by Chris Brunskill/Fantasista/Getty Images)
(Photo by Chris Brunskill/Fantasista/Getty Images)

Quizás el aporte más disruptivo del enfoque de Scaloni sea su política de blindaje contra el miedo al fracaso. El liderazgo efectivo no se basa en infundir temor ante la derrota, sino en despojar al equipo de la parálisis que produce la caída.

"Necesitás jugadores que entiendan que si hoy se perdía no había ningún problema, mañana hay que seguir otra vez; esto te hace jugar más tranquilo. Si pensás que realmente no pasa nada y te enfocás en dar el máximo, podés hacer lo que te toca", argumentó el técnico en la conferencia de prensa posterior. Al quitarle carga dramática a la posibilidad de perder, los ejecutores parecen contar con una dosis extra de fluidez para tomar riesgos de manera natural.

En los tiempos modernos del “cool break” y de Donald Trump logrando que la FIFA anule la suspensión de un jugador, la táctica y la estrategia son indispensables para iniciar un proceso y ordenar los recursos. Pero parece ser que ante la incertidumbre total y la adversidad extrema, el único método que sobrevive es aquel que se apoya en los valores intangibles: el instinto, la resiliencia grupal y la convicción de que el esfuerzo no se negocia hasta el último minuto. Messi y compañía lo hicieron, Scaloni lo firmó.

¡Qué viva el fútbol!

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