Así es la primera sala de audio inmersivo de la región
El productor musical Andrés Mayo, ganador de dos Grammy latinos y de siete premios Gardel, entre otros reconocimientos, apuesta a la modalidad de audio en tres dimensiones.

La industria audiovisual es desafiante. Los profesionales del sonido saben que, para mantenerse en carrera, deben actualizarse constantemente y adaptarse a los cambios tecnológicos del sector. 

Con un monto de US$ 80.000, el ingeniero de audio Andrés Mayo adaptó su estudio para realizar mezclas y masterización inmersivas. La nueva sala -llamada Dolby Atmos-, instalada en el estudio del productor musical, requirió de una inversión realizada entre Neumann, Dolby Atmos, Avid protools y el propio Mayo.

Desde Neumann, una firma dedicada a la fabricación y comercialización de productos de automatización y control, aclaran que esa cantidad dinero no es el número requerido del armado original de la sala, que sería aproximadamente tres veces eso, sino la inversión necesaria para adaptar la sala para audio inmersivo.

Sala Atmos.

El tiempo en reacondicionar la sala, que está reservada para los profesionales de negocios en la industria, fue récord. "La hicimos entre agosto y septiembre de 2021 aproximadamente. En dos meses, ya estaba operativa, funcionando y calibrada", remarca Mayo, ganador de dos Grammy latinos y de siete premios Gardel, entre otros reconocimientos.

El sonido, mezclado especialmente por Mayo y por Martín Muscatello (productor musical e ingeniero de mezcla Dolby Atmos), llega a través de parlantes 360, tanto de los costados como de arriba y abajo, creando una sensación envolvente, donde cada instrumento se escucha en un lugar puntual como si el espectador estuviera escuchando en el medio de una orquesta.


¿Qué es exactamente audio inmersivo?


También llamado sonido esférico, "es audio en tres dimensiones y es una ilusión auditiva que es muy similar a la ilusión óptica que se provoca en el cine cuando vemos con lentes 3D. Eso en realidad pasa porque estamos viendo una cosa con un ojo y otra distinta con otro ojo gracias a los lentes", precisa Mayo, con más de 30 años en la industria musical y quien se especializó en los últimos años en audio inmersivo.

Andrés Mayo.

"Del mismo efecto en la misma se puede usar para los auriculares que logran que un oído escuche una cosa y otro oído otra cosa muy diferente. Entonces esa imagen 3D, esa imagen sonora en 3D se construye adentro del cerebro, en realidad, no existe, pero, el cerebro es capaz de construirla justamente por esa virtualización. Esto emula exactamente lo que escuchamos en la vida real cuando tenemos el sonido proveniente de los 360 grados", aclara el ingeniero de audio.

Su veta emprendedora

Mayo empezó muy temprano con la llegada del audio digital, a comienzos de los 90, cuando la industria era muy fuerte. Había dinero porque todas las compañías estaban reeditando en versión digital, entonces Andrés Mayo enganchó una ola de trabajo muy poderosa y en poco tiempo se hizo una persona conocida en el medio. Fue una ola que pudo aprovechar. Mantenerse, en cambio, fue bastante más difícil porque se llenó de gente y se profesionalizó mucho el ambiente.

 

En este sentido, "mi manera de sostenerme y de poder seguir estando vigente fue a través de la actualización permanente. Una asociación que me nutrió (y lo sigue haciendo en la actualidad con todo lo nuevo en la industria de audio profesional) fue la AES, que es la Audio Engineering Society, la mayor asociación mundial de ingenieros de sonido, de la cual llegué a ser presidente a nivel mundial en el año 2014. De esa forma, adquiriendo siempre nuevas tecnologías y trabajando con ideas que todavía acá no habían llegado, pude mantenerme a flote", cuenta el ingeniero.

Su veta como emprendedor la tuvo siempre y la pudo poner en práctica a partir de justamente haber trabajado con tecnología de punta y con grandes artistas. Realizó el CD de Soda Stereo "Confort y Música para Volar", que fue el primer disco que incluía música y un juego, super avanzado para esa época (año1995); también trabajó con Catupecu Machu en 2001; después lideró una colección de DVD, que venían dentro de un bandoneón, con lo cual ganaron dos premios Grammy y hasta un filme/documental musical que funcionó comercialmente. 

 

El valor para mezclar, siempre hablando de un single/corte de difusión, con audio inmersivo oscila entre US$ 350 y US$ 500. Los artistas que estén lanzando su single pueden animarse a probar este nuevo formato que va en alza.

Superación a las trabas de la ondustria

"En este negocio de la industria del audio profesional quizás una de las principales trabas es justamente la falta de pre producción, particularmente en Argentina, pero en toda Latinoamérica se trabaja mucho sobre la base de la improvisación. Hay poco trabajo de preproducción serio… y mucho de los resultados que se obtienen, a veces mediocres, tiene que ver justamente con la falta de organización para poder preproducir con tiempo", indica el emprendedor.

En este sentido, una manera de superar esas trabas, es resolviendo las cosas con un equipo interno que ya conoce como funciona. "Tiendo a tener equipos muy pequeños, pero muy sólidos y qué a la vez son multifacéticos, es decir, gente que puede resolver distintos tipos problemas con solidez. Esta es la forma con la que me vengo moviendo en los últimos años y me ha resultado bien", concluye.