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Sara Chiriboga y su mascota Quito - Ecuador
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No ve su vida sin su caballo pequeño de cuatro años que le trastorna en sus esquemas y horarios. Desde que llegó a casa todo el orden de Sara Chiriboga pasó a un segundo plano, porque al equino le gusta hacer de las suyas cuando nadie le ve.

26 Marzo de 2022 08.53

Sara Chiriboga es una joven ejecutiva que vive 'a full' con sus tres trabajos. En el primero, en Confiteca, está a cargo de tres divisiones, incluyendo la Gerencia de Logística. En este departamento, su reto más importante es encontrar un ahorro del 15% en el primer semestre de un presupuesto anual de US$ 2 millones, para lo cual tiene el apoyo de herramientas tecnológicas de última generación. En, el segundo, en Studio Noa, una fábrica de muebles de alta gama, es la encargada del área comercial, responsable del equipo de ventas que incluye 12 vendedoras y la supervisión en los siete locales que tiene la marca en el país. En 2021 facturaron sobre los US$ 3 millones. Y en el tercero, es propietaria de un pequeño negocio de venta de vegetales orgánicos con su abuelo Gonzalo, con quien comparte la afición por los caballos. 

Su respiro entre tanta tarea es Caramelo, un pony (caballo pequeño) de cuatro años, que recibió su familia, en la hacienda que tiene en Machachi, luego de que su exdueño no pudiera mantenerlo. Sara siempre había deseado tener uno de estos animalitos. Hace dos años, el sueño se le hizo realidad. 

"Mi familia tiene un criadero de caballos españoles. Compartimos la afición equina. Nunca habíamos tenido un pony, a pesar de que soñaba con eso. Por eso, cuando hace dos años hubo la oportunidad de adoptar a este hermoso caballo pequeño, lo hicimos. Y eso es lo mejor que me ha pasado. Le bautizamos como Caramelo, por su color, que parece un toffee y por la fábrica de Confiteca.  

“Él pasaba en Machcahi, pero a principios de 2022 decidí traérmelo a casa. Mi esposo Diego cree que estoy loca, eso seguro, pero me apoya en todo. Hay días que me que me quedo diez horas frente a la computadora. Caramelo es mi pausa activa. Como estoy en teletrabajo, puedo darme el gusto de tomarme unos cinco minutos para verle, salgo corriendo al jardín, le doy un dulce y le abrazo. En ocasiones, cuando estoy en una reunión, de pronto, con su alegría natural mete su cabeza en el monitor, basta este gesto para que a todos nos haga estallar en una carcajada.

"Me divierte un montón encontrarme con este personaje que, con su carácter tan especial, me hace morir de la risa con sus ocurrencias. Hay veces que se sale de la casa y le encuentro en el jardín de los vecinos, revolcándose o peleando de igual a igual con los perros. Es tan ocurrido que se acuesta en la calle a esperarnos cuando salimos a dar un vuelta sin él o a un compromiso. 

Sara Chiriboga y su mascota Quito - Ecuador
Foto: Pavel Calahorrano. 

"Nunca tendrá claras las normas de lo que puede o no hacer, esto es mi culpa, es mi mimado y así se quedará. Me divierte tanto, que le dejo hacer muchas cosas que no están permitidas en lo que creo que es lo correcto, él me gana la batalla y yo me dejo. Un día estábamos jugando con él en el jardín, me descuidé y se comió mis dos manzanos y un par de frutillas del huerto. Casi me muero, pero tiene una habilidad para poner cara de caballo arrepentido, que le perdono todo.

"Si no le pongo el ojo se comería los muebles, las alfombras y lo que encuentre en su camino. Cuando entra a mi dormitorio toma la ropa y la bota por todo lado, si me descuido se mete en el baño y hasta en la ducha. En lugar de educarle como debo, me ataco de risa y de eso él se aprovecha.

"Cuando salimos el fin de semana, le llevamos a una especie de guardería equina, es toda una odisea subirle al cajón de la camioneta, tenemos que engañarle con zanahorias o panela. Esos días, Gustavo Maila, su cuidador, le recuerda que es un caballo y le pone en regla (risas).

"Algo que me sorprende, y que no le enseñé, es que nunca se ensucia dentro de la casa. ¿De quién aprendería? Tal vez del perro del vecino. Come una libra diaria de balanceado, paca y la hierba del jardín. Así que la limpieza debe ser diario. Un día mi papá me dijo que recojo un balde lleno de sus desechos todos los días, pero no me importa, porque todo lo que recibo a cambio vale la pena. 

“Caramelo es como nuestro hijo, en el buen sentido de la palabra. No duerme en nuestro cuarto porque estamos seguros de que nos mordería los pies y halaría la cobija. En el jardín duerme bajo un techo que lo protege. Diego todas las tardes le pone la capa para el frío y revisa que tenga agua”. 

"Los hijos vendrán cuando Dios quiera, mientras tanto disfrutamos de este regalo que la vida nos ha dado. Este ser noble, leal, fiel e inteligente es el espejo de nuestra vida, puedo asegurar que me ha enseñado a ser mejor persona, no hay palabras para explicar lo que Caramelo significa para mí”. (I)

Sara Chiriboga y su mascota Quito - Ecuador
Foto: Pavel Calahorrano. 

 

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