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Cristina Montero y su mascota Tarzán Quito Ecuador
Lifestyle

La tradición familiar de la gerente de Roland continúa con Candy y Tarzán

Daniela Segovia

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Cristina Montero, la ejecutiva de 30 años que lidera un equipo de 235 personas, divide su tiempo entre el trabajo y sus dos bebés pastor alemán.

02 Septiembre de 2022 10.34

La trayectoria de Cristina Montero dentro de Mabel Group Holding S.A. inició cuando lideraba el segmento de joyas de lujo. Esta corporación es representante de varias marcas internacionales y de Roland, la única ecuatoriana. Empezó joven a sus 24 años. Solo 12 meses después, tuvo la oportunidad de gerenciar la marca de medias y ropa interior. 

Y ahora -cinco años más tarde- es la responsable del camino que está siguiendo esta marca en Ecuador. Sus conocimientos y el cariño entregado a esta empresa han permitido que siga al frente de sus operaciones y transforme su core de negocio para ofrecer nuevos productos, enfocados en comodidad y calidad. “Roland no es como cualquier otra tienda departamental y estamos preparándonos para competir en las grandes ligas”. 

Sus cinco tiendas a escala nacional no solo crecieron en metraje, sino que aumentaron hasta llegar a 35. Hace unas semanas, inauguraron su nueva tienda en Latacunga (Cotopaxi) y estrenaron su primer Concept Store en Manta (Manabí). Según Montero, “ni siquiera el propietario del grupo corporativo esperaba un crecimiento tan exponencial como el que vive Roland, pero fue la pandemia un factor externo que impulsó la apertura de nuevas categorías como: pijamas, loungewear y ropa cómoda”. 

Con una formación universitaria en relaciones públicas y comunicación organizacional, esta ejecutiva lidera un equipo integrado por 235 personas, entre los encargados de las tiendas y el personal administrativo. Además, entre sus retos, está fortalecer la trayectoria de más de 45 años. “Roland está ahora mucho más posicionada, porque todo el tiempo innovamos y apostamos por el desarrollo de este producto nacional”.

Las cosas para Montero, sin embargo, no fueron del todo fáciles. Una de las barreras que tuvo que sortear fue, curiosamente, ser una líder joven. “Pero he contado con personas que han confiado mucho en mí y en mi conocimiento. Y nunca he dejado de prepararme, he realizado diversos cursos sobre tecnología, marcas de lujo, innovación y marketing en el extranjero”.}

Cristina Montero y su mascota Tarzán Quito Ecuador
Cristina Montero y su mascota Tarzán. Fotos: Pavel Calahorrano.

Mientras esta empresa ha ido incrementando su rentabilidad, en los últimos años, de la mano de Cristina; sus dos bebés, como ella los llama, también se han convertido en su principal motor. 

Candy llegó en 2020, después de perder a su anterior mascota, también un pastor alemán. Su nombre es un reflejo de la creatividad de su dueña y de una cualidad intrínseca de su carácter. No hay perro más hiperactivo que ella. “Tiene tres años y su instructor, con toda la experiencia que posee, nunca ha visto un animal con tanta energía” cuenta, entre risas. 

PD: Candy no estuvo en la sesión fotográfica porque enfermó la víspera :( 

Tarzán, su pastor alemán más pequeño, se integró hace un año para hacer compañía a Candy. Él, en cambio, hace honor a su nombre, ya que le encanta saltar de la terraza o caminar por el filo de las paredes del cerramiento (tal cual lo realiza un gato). 

El amor por esta raza fue inculcado desde edades tempranas por su padre, quien creció en compañía de estos caninos. “Cuando era pequeña consideraba a mi mascota como mi hermano, pero ahora son mis hijos. A pesar de que mi trabajo es súper demandante, es chévere llegar en la noche y saber que mis perros están dispuestos a jugar y a sacarme una sonrisa. Al final, tenerlos a ellos vale todo”.

Para esta “mamá perruna”, sus cachorros son su propulsor y son aquellos integrantes que siempre van a estar (para ti) atentos y dispuestos. Como son inteligentes y aprenden con rapidez, están encargados de la seguridad de la casa. Todas las mañanas van a un centro de adiestramiento y regresan en la tarde, para destrozar un poco su patio y sobre todo para recibir a mamá, quien llega después de trabajar, con una marca que no deja de sorprender. (I)

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