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Restaurante Castaways Punta Carnero - Ecuador
Lifestyle
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Un nuevo bar restaurante comenzó a funcionar desde Carnaval frente al mar en la provincia de Santa Elena. La carta tiene platos y bebidas para náufragos. Es un lugar para relajarse, disfrutar de los mejores sunsets y tomarse fotos cool.

12 Marzo de 2022 12.21

Estás frente al mar, no tienes que abrir ninguna puerta para sentir que la brisa te golpea el rostro, y el sonido de las olas llega desde el fondo en cualquier conversación. La música es tenue, relajante. Mientras bebes un potente cóctel, disfrutas de los mejores atardeceres de la Costa ecuatoriana. Los selfies no necesitan filtros, la naturaleza te deslumbra. 

Castaways Bar & Grill es el lugar soñado para la gente playera. Abrió oficialmente al público en el inicio del largo feriado de Carnaval, hace dos fines de semana, el 26 de febrero de 2022. Está ubicado en Punta Carnero, en el sector diagonal a la Virgen, y a 12 kilómetros de Salinas, en la península de Santa Elena. Es un sitio luminoso que complementa tu buen humor apenas ingresas. Aunque eso de 'ingresar' está un poco en duda, porque tampoco te sientes dentro, ya que prácticamente estás al aire libre. 

Punta Carnero. Foto: Pavel Calahorrano. 

Frente a las extensas playas de arena se levanta el bar restaurante, solo los separa una angosta ruta del sol. Es una estructura eco amigable, de mediana altura. La madera se combina con materiales de caña, yute, paja y un mobiliario de buen estilo que le dan un ambiente de playa. Los tonos blancos, beige y ocres contrastan con el azul intenso del cielo, en las tardes soleadas, que va cambiando de color con el atardecer. Todo el piso tiene una capa de arena y solo en los espacios de las mesas hay alfombras hechas de paja de mocora. 

Es como un sitio donde náufragos a la deriva lo encuentran para salvar sus vidas. Al estilo de Tom Hanks, en el papel de Chuck Noland, en la película 'Cast Away'. La loca idea del proyecto nació entre julio y agosto del año pasado. Javier Astudillo, un guayaquileño de 27 años, regresó de un viaje a Acapulco, en México, entusiasmado con los sitios que conoció. “Habíamos conversado con mi mamá (Priscilla Freire) sobre posibles emprendimientos. Soy súper playero, me gusta surfear y me fascina la naturaleza, y le conté que vi unas ideas increíbles en Acapulco, sitios muy parecidos a Punta Carnero, y le dije '¿por qué no tomamos el terreno que tenemos a la mano?' hicimos cotizaciones, sacamos ideas de Pinterest, de Google, y de otros sitios, y así nació Castaways”. 

Ingreso al bar restaurante. Foto: Pavel Calahorrano. 

La idea es que puedas seguir sintiéndote como en la playa, con la arena en tus pies. El concepto del sitio es que debía ser completamente relajado, para la gente que escapa de la ciudad, que busca el aire libre y hasta un lugar seguro para sacarse la mascarilla. “La comida es buena, los cócteles son excelentes y tenemos buen servicio, pero hay algo invaluable, que no puedes comprar, lo que te ofrece el sol. Es lo que yo visualicé, gente disfrutando con una bebida, comiendo y con un atardecer espectacular”. 

Javier ya había estado vinculado con los restaurantes. El año pasado, con su hermana abrieron La Ruota, de comida italiana, en Samborondón, pero decidió vender su participación. Aunque se quedó con el bicho del negocio. Estudió Administración de Cadena de Suministros y Logística y Administración de Negocios, con una mención en Gestión de Ventas, en la Universidad del Oeste de Florida, Estados Unidos. 

La capacidad del bar es para 45 personas sentadas en sillas, pub, bancos altos, en el bar, y en las mesas. También hay sillas plegables. Y un espacio adaptado para una fogata en las noches. A un costado del bar hay tres columpios, para hacerse un selfie y sentir la adrenalina del movimiento. Aunque también puede ser “un termómetro” para quienes se hayan excedido en las bebidas. Hasta ahora se están 'tanteando' los horarios, sobre todo por estar en plena temporada playera y luego en la época de verano. Actualmente se atiende los viernes de 17:00 a 22:00, sábados de 13:00 a 22:00 y domingos de 12:00 a 20:00. 

Área chill. Foto: Pavel Calahorrano. 

La inversión fue de US$ 45.000, el mayor rubro se destinó a la construcción, US$ 25.000, y también se aprovechó la oportunidad de venta de equipos de cocina y bar de un restaurante que estaba cerrando por la crisis. El diseño interior, ejecución de mobiliario y decoración estuvo a cargo del estudio de Estefanía Flores.

Los oufits no tienen códigos. Se puede vestir para conseguir un bronceado, mientras se toma un cóctel, casual, deportivo o de noche. Castaways se ha convertido en un lugar exclusivo en Punta Carnero, una playa para surfear, pescar y tomar el sol, pero no para bañarse ya que el mar es bravo. “El bar llama mucho la atención, es un sitio instagrameable. Y siento que dimos una solución a la gente que le gusta venir a Punta Carnero pero que no encontraba un lugar para comer, sentarse a escuchar música y tomar una bebida”. 

Área de relax. Foto: Pavel Calahorrano. 

Para sedientos

Por ahora trabajan cuatro personas fijas y tres que son rotativas. Javier atiende la caja y también prepara las bebidas que son de su autoría; son tres cócteles para náufragos: Crazy Charlie, Pepe y Tito. El bartender es Anthony. La carta tiene 12 cócteles, entre ellos los tradicionales playeros como Piña colada, Mojito, Caipirinha, Cuba libre, Bloody mary, Sex on the beach. Las cervezas artesanales también son muy pedidas, se ofrecen Kraken, Sirena y Vikinga, producidas por Odisea Brewing, un emprendimiento de su amigo Mario Miraglia. 

El Crazy Charlie es un cóctel que ya es el emblema del sitio, en estas pocas semanas, y Javier se encarga de prepararlo a pedido de los clientes. Tiene una base de Malibú, un licor saborizante de crema de bananas y sirope simple, para no distorsionar mucho los sabores. Pero lo más tonificante es el agua de coco helada. Es una bebida refrescante para un ambiente de más de 30 grados. Una vez preparado, se sirve en el coco natural, elaborado como envase, por cocopelao.ec, un emprendimiento local. Tiene tallado un rostro similar al de Wilson, en el balón de voley, el único amigo de Hanks en El Náufrago. Este cóctel es para tres náufragos y tiene un costo de US$ 22. El Pepe alcanza para seis a ocho náufragos y cuesta US$ 43. Este se sirve en una sandía, como envase con un grifo, tiene una base de vodka, sirope de rosas y es tonificado con jugo de sandía. El Tito tiene un valor de US$ 16 y es para una o dos personas. Es un cóctel que se sirve en una piña, tiene base de ron dorado Appleton, es tonificado con jugo de piña y endulzado con Half & Half. 

Crazy Charlie. Foto: Pavel Calahorrano. 

Para hambrientos

El menú de Castaways tiene platos tradicionales ecuatorianos y de mariscos, aunque algunos de sus nombres son expresiones en inglés. Los platos fuertes tienen un costo entre US$ 8 y 16. “Los costos se reducen porque tenemos pescados y otros mariscos de primera mano, del mar al plato, además está garantizada la calidad porque buscamos lo más fresco”, explica Javier. El chef guayaquileño Daniel Miranda le ayudó en la creación de la carta para darle un toque gourmet. El jefe de cocina es Rafael Miraba, quien ha trabajado en hoteles locales, y el subchef Joel Severino, oriundo de Santa Elena. 

Entre los platos más destacados están I'm sorry Paul que es un pulpo asado, bañado en salsa de olivas moradas. This is Good es también llamado Colonche de camarón. Cuenta Severino que es un plato que tiene su origen en la comuna de Manglaralto, donde un grupo de mujeres lo prepara en un restaurante local. Tiene una base de maní, con patacones de verde y camarones, y otro ingrediente “secreto”, y les gustó tanto que lo adaptaron a náufragos. El Hungry man es una variación de arroz con mariscos Castaways. Y el Rosado asado es un salmón al grill, acompañado de vegetales asados que es uno de los platos más pedidos. (I)

Restaurante. Foto: Pavel Calahorrano. 
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