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Andrés Rodriguez y sus mascotas
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Lulú y Maya pintan de 'pop art' la casa del Gerente de RRdc arquitectos & constructores

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La Beagle de 13 años es cofundadora de la compañía. La Boston Terrier, de tres años y medio, es la diversión del hogar, no hay pelota de tenis a la que se resista. Ambas son parte importante en la vida de Andrés Rodríguez.

20 Mayo de 2022 22.25

Al momento de levantar edificios para vivienda, Andrés Rodríguez siempre piensa en las mascotas. Por eso, cada uno de los proyectos que pone en marcha incluye áreas especiales y específicas, acompañadas de reglamentos internos para que los propietarios puedan vivir junto a sus seres queridos de cuatro patas sin problemas. 

Graduado en la carrera de Arquitectura y Urbanismo en la Universidad San Francisco de Quito. Cofundó en 2009, junto con su padre y, él dice, también con la Beagle Lulú, la empresa RRdc Arquitectos & Constructores, enfocada en diseño arquitectónico, planificación, comercialización de unidades inmobiliarias, gerencia de proyectos, etc. El último año, la firma facturó alrededor de US$ 5 millones y para este tiene en marcha varios proyectos, entre ellos la conclusión de tres edificios de vivienda en Bellavista, de 143 departamentos, y un conjunto habitacional de 71 casas en el sector de Pomasqui. Por supuesto, cada uno con sus áreas para mascotas, que, como en el caso de uno de sus últimos proyectos entregados tiene una enorme terraza, áreas comunales y hasta un spa para los animalitos. Además, de juegos de obstáculos típicos de concursos, un podio y murales para los fanáticos del Instagram. 

En todo este recorrido, Lulú llegó al mismo tiempo que empezó actividades la compañía. Mientras que la Boston Terrier Maya forma parte del hogar de Rodríguez y su esposa, Estefanía Villarroel, desde hace tres años y medio.

Andrés Rodriguez y sus mascotas
Andrés Rodríguez y sus mascotas, Lulú y Maya. Foto: Pavel Calahorrano

“Siempre me han gustado los perros sabuesos. Y hace 13 años, cuando Lulú llegó a mi vida, se convirtió en parte importante. Está conmigo desde que abrimos la empresa, es cofundadora. Ella tiene 13 años conmigo y, la verdad, no recuerdo bien por qué le puse ese nombre, solo me gustó. Ella es fiel y era juguetona. Era, porque ahora a su edad, ha cambiado, está viejita, es muy tranquila, es feliz, estando por su lado, masticando su huesito. Por ahora, prefiero no pensar mucho en lo que será su transición a otra vida. Lulú siempre me acompañó a la oficina. 

“En 2019 me casé y decidimos traer a otra mascota. Así llegó Maya, que, en cambio, tiene una energía que no para. Quiere jugar todos los días, todo el día. Cuando ve una pelota de tenis, se vuelve loca. Ambas duermen adentro de nuestro departamento. Al regreso del trabajo me reciben como que no me hubieran visto hace meses. Es una de las sensaciones más lindas del mundo. Todos los días les damos paseo, a veces vamos al parque, a veces a la terraza, para que jueguen un buen rato. Ellas tienen su cama, vemos tele los cuatro. 

“Me encanta el pop art. Por eso, cuando estaba soltero, le pedí a un artista digital que hiciera una foto de ese estilo de Lulú, que aún era una bebé. Y ahora esa obra está en la sala. Después, Maya también tuvo su representación artística; una escultura pequeña”. (I)

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