Para el CEO de Okta, Todd McKinnon, los resultados del primer trimestre de la compañía fueron inmejorables. La empresa, que gestiona una plataforma de autenticación de usuarios para decenas de miles de instituciones, superó a fines de mayo las previsiones de ingresos y ganancias de Wall Street. Un factor clave de ese desempeño fue que la compañía afirmó que detectó una mayor demanda de herramientas de identidad por el auge de los agentes de IA.
Los inversores tomaron nota. Las acciones subieron un 8% ese día y siguieron en alza después, con un avance de alrededor del 50% hasta julio. Ese salto alcanzó para convertir a McKinnon en multimillonario, según cálculos de Forbes. No fue la primera vez: McKinnon ya había sido multimillonario en 2021 y 2022, gracias al auge de las acciones de software durante ese período, pero luego vio cómo su fortuna se desplomó por una venta masiva generalizada que borró miles de millones de dólares de las valuaciones tecnológicas. Ahora, otro boom, el de la IA, lo catapultó otra vez al club de los multimillonarios.
McKinnon nació en Fremont, un pequeño pueblo en las afueras de San José, California, donde su padre trabajaba como ejecutivo de recursos humanos. Como su familia no tenía computadora, pasaba mucho tiempo en la casa de un amigo cuyo padre, científico de datos, sí tenía una PC. Ahí perfeccionó sus habilidades.
En 1993, se graduó en la Universidad Brigham Young con una licenciatura en administración de empresas y, en 1995, obtuvo una maestría en informática en la Universidad Politécnica Estatal de California, justo cuando empezaba la burbuja de las puntocom. Tras casi una década en la empresa de software PeopleSoft, se sumó a Salesforce, de Marc Benioff, para dirigir el área de ingeniería y, con el tiempo, se convirtió en uno de los ejecutivos de la compañía.
En 2009 decidió emprender por su cuenta y fundó Okta, entonces llamada Saasure. Al irse, armó una presentación de PowerPoint para explicarle a su esposa por qué valía la pena asumir el riesgo. Tardó años, pero la apuesta finalmente dio frutos con la salida a bolsa en 2017: las acciones se dispararon más de un 400% en sus primeros tres años.
Pero fue la pandemia de Covid-19 la que realmente impulsó el valor de las acciones, ya que las empresas cerraron sus oficinas y millones de empleados trabajaron de forma remota desde sus casas. Okta, con sede en San Francisco, se afirmó rápido como líder en gestión de identidad y acceso, con servicios como autenticación multifactor y control de acceso para miles de clientes, que permitieron a sus empleados entrar a sus apps de trabajo desde cualquier lugar, incluidos gigantes como Apple y Amazon. Para entonces, McKinnon, residente de San Francisco, ya era multimillonario.
Sin embargo, el auge bursátil fue temporal. A partir de fines de 2021, los inversores vendieron de forma masiva acciones de empresas de software, por el exceso de gasto y la suba de las tasas de interés. Okta también quedó bajo mayor escrutinio, ya que la empresa recibió críticas por la compra de su rival Auth0 por US$ 6.500 millones y por las consecuencias de un ciberataque masivo en el que se robaron datos de algunos de sus clientes y empleados. Las acciones cayeron más del 70% desde su máximo de 2021 hasta principios de 2023.
El auge de la IA tuvo un papel central en el cambio de rumbo de McKinnon. Los temores de los inversores por el modelo Mythos de Anthropic, lanzado en abril, que sacudió al sector del software de ciberseguridad, se disiparon. Ahora, según Ellie Kearney, analista de ciberseguridad de Arete Research, con sede en Londres, los inversores parecen diferenciar mejor entre estas empresas: mantienen sus posiciones o incluso se muestran optimistas frente a segmentos de la industria del software que podrían seguir vigentes y que la tecnología no podría desplazar con facilidad. Okta es una de las mayores beneficiadas.
"Sin duda, consideramos que la ciberseguridad es una defensa viable contra el desplazamiento de la IA por agentes", afirmó Kearney. "Cuando migramos de servidores locales a la nube, primero se invirtió en la nube y luego hubo un desfase respecto de la inversión en ciberseguridad. Esta vez, gracias a iniciativas como Mythos y el Proyecto Glass Wing de Anthropic, creemos que el desfase en la inversión en ciberseguridad será mucho menor y más inmediato".
Ya sea que las personas usen herramientas por su cuenta o que los asistentes de IA hagan tareas por ellas, las empresas deben asegurarse de que solo las personas y los agentes de IA correctos accedan a la información confidencial. A medida que más compañías adoptan agentes de IA, el seguimiento de quién tiene cada acceso se vuelve cada vez más complejo. Eso impulsó una mayor demanda para empresas como Okta, que brinda herramientas de seguridad para verificar identidades, controlar el acceso a sistemas confidenciales y ayudar a las organizaciones a proteger su información.
Según Okta, más del 91% de las organizaciones ya usa IA en sus flujos de trabajo; muchos inversores creen que este servicio cobrará aún más importancia a medida que los agentes de IA se vuelvan una parte habitual de la fuerza laboral.
"Okta es uno de los líderes en el mercado de gestión de identidades y accesos", afirmó Shaul Eyal, director gerente de análisis de acciones de TD Cowen. "Esta es probablemente una de las categorías más críticas dentro del universo más amplio de la ciberseguridad".
Si bien las acciones aún están por debajo de sus máximos históricos, la recuperación le devolvió a Okta más de US$ 4.000 millones en capitalización de mercado y reavivó la confianza entre los inversores. En sus resultados del primer trimestre de este año, cuando reportó ingresos por US$ 765 millones, un 11,2% más que el año anterior, varios analistas, entre ellos Goldman Sachs, JPMorgan y Morgan Stanley, elevaron sus precios objetivo para Okta.
Y aunque algunos inversores estaban preocupados por las perspectivas de Okta para 2026, que quedaron por debajo de lo esperado, McKinnon dejó un mensaje simple durante una reciente aparición en televisión: "en nuestro sector, somos el líder indiscutible".
Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.