Forbes Ecuador
Money

Foto: Getty Images.

Cómo invirtieron los ultrarricos este año y qué podés aprender de ellos

Andrew Rosen

Share

Las grandes fortunas están reordenando sus carteras ante un escenario de mayor volatilidad y tasas inciertas. En ese contexto, el informe revela hacia dónde se mueve el capital y cuáles son las estrategias que empiezan a ganar terreno.

7 Octubre de 2026 12.39

Cada año, UBS encuesta a cientos de family offices —estructuras privadas de gestión patrimonial para familias de grandes fortunas— que gestionan algunas de las mayores fortunas privadas del mundo. Su Informe Global de Family Offices de 2026 reveló un dato inusual: el 60% de estas organizaciones afirmó que planea modificar la forma en que distribuyen sus inversiones entre distintos tipos de activos en los próximos 12 meses. Es la mayor reasignación de activos prevista desde que UBS realiza esta encuesta, hace más de una década. Un año antes, esa proporción era del 35%.

Detrás de este cambio se encuentran varios factores: valoraciones elevadas, un dólar más débil, volatilidad provocada por los aranceles impuestos por Trump y una transferencia generacional histórica de riqueza. Todos ellos están modificando la forma en que los inversores de alto patrimonio neto distribuyen sus activos de cara al próximo año. Estas mismas presiones también afectan actualmente a las carteras de otros inversores, por lo que es útil comprender cómo están reaccionando los más ricos y evaluar si algunas de esas estrategias pueden ser adecuadas para otros contextos.

Dentro de la cartera de los ultrarricos: cómo se distribuyó el capital este año

El término "ultrarrico" suele utilizarse para referirse a los hogares con un patrimonio neto de US$ 30 millones o más, umbral que emplean la mayoría de los investigadores del sector. Para su Informe Global de Family Offices 2026, UBS encuestó este año a 307 family offices, con un promedio de aproximadamente US$ 1.300 millones en activos bajo gestión y US$ 2.700 millones de patrimonio neto. Dentro de este grupo, las inversiones alternativas representaron alrededor del 42% de la cartera promedio. 

Acciones, inversiones Wall Street (SE PUEDE USAR - PEXELS) - Pexels
Las inversiones alternativas ya representan el 42% de la cartera promedio de los family offices relevados por UBS. (Foto: Pexels)

Es un salto considerable frente a las asignaciones de un solo dígito registradas hace una década y refleja una tendencia más amplia: los ultrarricos priorizan cada vez más la preservación del capital y las inversiones cuyos rendimientos no necesariamente se mueven en la misma dirección que los mercados tradicionales, en lugar de limitarse a replicar el rendimiento de un índice bursátil.

Según el informe, varios factores impulsaron esta reasignación. Las valoraciones de las acciones cotizadas parecían elevadas después de años de ganancias concentradas en un reducido grupo de compañías de gran capitalización, mientras que la perspectiva de un dólar más débil llevó a algunas oficinas a reconsiderar su exposición a distintas monedas. Los mercados, además, atravesaron episodios de fuerte volatilidad: en abril, los anuncios de nuevos aranceles, incluida una ronda dirigida a productos canadienses, provocaron las condiciones de negociación más volátiles desde el desplome generado por la pandemia. 

El S&P 500 llegó a fluctuar más de un 4% en una sola sesión en dos ocasiones durante un período de tres semanas, mientras que el Índice de Volatilidad del CBOE (VIX) superó los 38 puntos. A este escenario se suma una riqueza estimada en US$ 83 billones que UBS prevé que pase a la próxima generación en las próximas décadas, lo que llevó a muchas oficinas a revisar sus estrategias antes de transferir esos patrimonios.

El resultado fue una rotación de algunas inversiones tradicionales hacia otras alternativas. El capital privado, que durante mucho tiempo fue la principal inversión alternativa de este grupo, representa ahora alrededor del 17% de la cartera promedio, frente al 20% que alcanzaba hace algunos años. Parte de esa diferencia se trasladó al crédito privado, a los mercados secundarios, a las infraestructuras y al oro.

Acciones. (Foto: Pexels) - Foto: Pexels.
Los ultrarricos están redistribuyendo capital desde inversiones tradicionales hacia activos alternativos. (Foto: Pexels)

Los pilares fundamentales del manual de los multimillonarios este año

Detrás de este cambio de enfoque se encuentran cuatro estrategias que marcaron el posicionamiento de las carteras de los ultrarricos este año. Cada una responde a una necesidad diferente: generar ingresos sin depender de los bonos tradicionales, acceder a mercados privados sin inmovilizar el capital durante una década, optimizar la gestión fiscal y protegerse frente a la inflación. En conjunto, configuran una estrategia cada vez más presente tanto en los family offices como en las carteras de los multimillonarios.

Crédito privado y deuda a tasa variable

El crédito privado —es decir, los préstamos concedidos directamente a empresas fuera del sistema bancario tradicional, generalmente a tasas variables— se convirtió en una asignación importante para los family offices y representa, en promedio, alrededor del 3% de sus carteras. 

Lo más llamativo es que esta participación se mantuvo estable incluso después de una serie de noticias preocupantes hacia finales de 2025, entre ellas la quiebra de First Brands, que generó inquietud entre algunos inversores y alimentó las especulaciones sobre una posible burbuja en esta clase de activos. Sin embargo, en líneas generales, las oficinas de gestión patrimonial familiar mantuvieron sus posiciones.

Gran parte de este crecimiento se canalizó a través de las compañías de desarrollo empresarial (BDC, por sus siglas en inglés), vehículos de inversión permanentes que mantienen carteras de préstamos privados. 

Primer plano de dos personas revisando y completando una solicitud de tarjeta de crédito en una mesa de madera.
El crédito privado ganó espacio como una alternativa de financiamiento por fuera del sistema bancario tradicional. (Foto: Pexels)

Los activos no cotizados del sector de las BDC pasaron de US$ 45.000 millones a finales de 2021 a US$ 229.600 millones en el tercer trimestre de 2025, mientras que fondos como el Cliffwater Corporate Lending Fund gestionan actualmente casi US$ 30.000 millones por sí solos. La estructura de tasas variables del crédito privado también aumentó su atractivo en un contexto de fuerte incertidumbre sobre la evolución de las tasas de interés.

Fondos de capital privado y fondos de inversión permanentes

El capital privado tradicional, en el que el dinero permanece inmovilizado entre siete y diez años, perdió atractivo. Las asignaciones de los family offices a inversiones directas y fondos se sitúan ahora en torno al 17% de la cartera promedio, frente a cerca del 20% de hace algunos años. La persistente falta de distribuciones de efectivo, sumada al sólido desempeño de los mercados públicos, hizo más difícil justificar esa falta de liquidez. Esto no significa que los family offices estén abandonando el capital privado, sino que buscan nuevas formas de acceder a él.

Buena parte de ese capital se dirigió hacia fondos de inversión permanentes, estructuras semilíquidas y abiertas, sin una fecha fija de vencimiento, que permiten realizar reembolsos periódicos en lugar de mantener el dinero inmovilizado durante varios años. Los activos de estos fondos en Estados Unidos alcanzaron aproximadamente US$ 607.000 millones, distribuidos entre 567 vehículos, durante el primer trimestre de 2026, frente a US$ 590.800 millones del año anterior, según datos de Morningstar PitchBook. 

Algunos vehículos individuales, como el fondo de capital privado permanente de Partners Group, operan de manera continua desde 2009. Su atractivo es claro: permiten obtener exposición a inversiones privadas y, al mismo tiempo, ofrecen una opción de liquidez que los fondos tradicionales de capital privado no ofrecían.

Fotos de stock gratuitas de acciones, amplificador samp p 500, análisis de mercado. (Foto: Pexels) - Pexels
La menor liquidez del capital privado tradicional llevó a los grandes patrimonios a buscar estructuras más flexibles. (Foto: Pexels)

Indexación directa y compensación de pérdidas fiscales

La indexación directa consiste en comprar las acciones individuales que integran un índice, en lugar de invertir en un único fondo. Esto permite obtener ventajas fiscales acción por acción sin dejar de seguir el desempeño general del índice. 

Desde hace tiempo, esta estrategia es popular entre los family offices precisamente por esa mayor precisión fiscal, y 2026 marcará un año de fuerte crecimiento para el sector: Cerulli Associates proyecta que los activos gestionados mediante indexación directa superarán los US$ 800.000 millones a finales de año. Esto representa un crecimiento anual de aproximadamente el 12%, superior al registrado por los ETF, los fondos de inversión y las cuentas gestionadas individualmente tradicionales.

El beneficio fiscal puede medirse. Range, una plataforma de gestión patrimonial, informó que en 2025 las cuentas de sus clientes que utilizaban indexación directa lograron aprovechar pérdidas fiscales por un promedio de US$ 18.281, frente a solo US$ 4.808 en cuentas similares que invertían únicamente en ETF, una diferencia de casi cuatro veces.

Para un inversor sujeto a una carga impositiva combinada superior al 50% sobre las ganancias a corto plazo, la posibilidad de compensar esas pérdidas puede ser de gran valor. Sin embargo, como ocurre con cualquier dato basado en clientes de una empresa, los resultados reales dependen del tamaño de la cuenta, las condiciones del mercado y el momento de la inversión.

Activos reales y coberturas de flujo de efectivo

El oro tuvo un año decisivo. A medida que las tensiones arancelarias se intensificaron en abril, su precio alcanzó aproximadamente US$ 4.800 por onza y su correlación a 60 días con el S&P 500 se volvió marcadamente negativa, hasta situarse alrededor de -0,72 en las peores jornadas de ventas. Este comportamiento reforzó su papel como una de las pocas coberturas fiables cuando las acciones y los bonos caen simultáneamente. Los family offices respondieron elevando sus asignaciones al oro del 2% al 3%.

Array de finas barras de oro exhibidas sobre una rica tela roja, simbolizando riqueza y lujo.
Los family offices elevaron del 2% al 3% la participación del oro en sus carteras durante el último año. (Foto: Pexels)

Las infraestructuras mostraron una tendencia similar, aunque por motivos distintos. Las asignaciones, que durante años se habían mantenido en torno a cero, pasaron del 1% al 2%. El aumento estuvo impulsado principalmente por el crecimiento de la energía, los recursos y la atención médica vinculada a la IA, sectores que forman parte de la infraestructura física necesaria para sostener la creciente demanda de capacidad informática. 

El sector inmobiliario, en cambio, se movió en la dirección opuesta: su participación cayó del 11% al 8%, lo que sugiere que los family offices están siendo más selectivos con los activos reales que incorporan a sus carteras, en lugar de abandonar por completo esta categoría.

Cómo pueden los inversores comunes imitar ahora a los ultrarricos

Ninguna de las estrategias anteriores exige contar con un patrimonio de US$ 1.000 millones. Varias de ellas fueron adaptadas para que los inversores minoristas puedan acceder a través de una cuenta tradicional y, en muchos casos, a una fracción del costo que tenían históricamente.

Obtener rendimientos alternativos mediante fondos a intervalos y ETF de opciones

Los ETF de renta variable basados en opciones ofrecen una de las formas más accesibles de generar un flujo de ingresos similar al del crédito privado. Fondos como el JPMorgan Equity Premium Income ETF venden opciones de compra sobre una cartera de acciones y obtienen ingresos a través de las primas recibidas, a cambio de limitar el potencial de suba. 

Ilustración de un carro lleno de monedas de oro que simboliza fondos y el futuro de la inversión.
Los ETF basados en opciones buscan generar ingresos mediante primas, aunque a cambio limitan parte del potencial de suba. (Foto: Pexels)

Esta categoría suele ofrecer rendimientos anuales entre el 7% y el 12%. Se trata de una estrategia de renta pasiva diferente de la que ofrecen los fondos de acciones con dividendos o los bonos, y antes de destinar una suma importante conviene entender sus mayores comisiones y su potencial de ganancias limitado.

Los fondos a intervalos, que permiten rescates solo en determinados períodos, representan otra alternativa, aunque conllevan mayores dificultades. Estos vehículos registrados invierten en crédito privado o en el sector inmobiliario y permiten realizar reembolsos trimestrales, normalmente limitados a alrededor del 5% de su valor liquidativo. Algunos de ellos, incluidos grandes fondos de crédito privado de este tipo, solo están disponibles para inversores acreditados —inversores que cumplen determinados requisitos de patrimonio o ingresos exigidos por la regulación estadounidense—, por lo que conviene verificar previamente los requisitos de acceso.

Implementar la indexación directa o carteras fraccionadas personalizadas

La indexación directa se volvió mucho más accesible. Los montos mínimos, que antes podían superar US$ 1 millón en la banca privada, descendieron hasta apenas US$ 5.000 en varias plataformas minoristas, mientras que las comisiones, que solían rondar el 0,50%, ahora parten de cerca del 0,09%. 

Para un inversor con ganancias concentradas en determinadas acciones, una cartera personalizada de títulos fraccionados que replique un índice y, al mismo tiempo, permita aprovechar las pérdidas puede generar un beneficio real después de impuestos. Ese valor suele ser mayor en los primeros años y disminuir con el tiempo.

Optimización de la ubicación fiscal y reequilibrio

El tipo de cuenta en la que se mantiene una inversión puede ser casi tan importante como la inversión en sí. Los activos que generan ingresos por intereses elevados suelen ubicarse en cuentas con ventajas fiscales, mientras que aquellos más eficientes desde el punto de vista tributario pueden mantenerse en cuentas sujetas a impuestos. 

Acercamiento de artículos relacionados con impuestos, incluyendo monedas, calculadora y la palabra 'impuestos' sobre un fondo verde.
La eficiencia fiscal no depende solo de qué se invierte, sino también del tipo de cuenta en el que se mantienen los activos. (Foto: Pexels)

Si a esto se suma un reequilibrio disciplinado de la cartera, que consiste en volver periódicamente a la asignación objetivo en lugar de reaccionar ante las fluctuaciones del mercado, es posible aplicar una disciplina similar a la de los family offices sin necesidad de una estructura especializada.

Riesgos y limitaciones de copiar las estrategias de los ultrarricos

La liquidez es el primer aspecto a considerar. Los fondos de inversión permanentes y los fondos a intervalos ofrecen mucha más flexibilidad que un fondo tradicional de capital privado con un horizonte de diez años, pero los reembolsos periódicos, que suelen estar limitados al 5% de los activos por trimestre, no equivalen a poder vender en cualquier momento. Si necesitás ese dinero con poca antelación, conviene tener en cuenta esta limitación antes de comprometer tu capital.

El costo y la complejidad son otros factores a considerar. Los ETF de renta variable basados en opciones suelen cobrar comisiones de gestión más elevadas que un fondo indexado convencional, mientras que muchas estructuras privadas exigen documentación fiscal adicional que una cuenta sencilla no requiere. Además, algunos fondos restringen el acceso exclusivamente a inversores acreditados.

La indexación directa también presenta una limitación que conviene conocer de antemano: su beneficio fiscal disminuye con el tiempo. Cada pérdida utilizada para compensar ganancias reduce el valor fiscal de ese grupo de acciones y, con ello, el margen disponible para generar nuevas pérdidas fiscales en el futuro. Hacia el quinto año, en un mercado generalmente alcista, la mayoría de las cuentas ya habrá aprovechado buena parte del beneficio fiscal que esta estrategia puede generar a lo largo de su vida útil. Aun así, la indexación directa continúa aportando valor mediante la diversificación y la personalización de la cartera.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

10