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Entre la presión por no quedar atrás en inteligencia artificial, la necesidad de sostener valuaciones exigentes y la obligación de integrar nuevas tecnologías sin romper lo que ya funciona, Apple ilustra cómo las decisiones estratégicas de hoy puede hacer tambalear a los gigantes del mercado.

9 Enero de 2026 13.40

Las acciones de Apple (NASDAQ:AAPL) rozaron los US$ 286 el año pasado, impulsadas por la fuerte demanda de actualizaciones del iPhone 17. Ese repunte llevó su cotización a más de 32 veces las ganancias futuras, una valuación alta que depende del éxito de la compañía en su próxima transición de plataforma.

¿La tendencia tecnológica más relevante de la década? La inteligencia artificial. Sin embargo, Apple viene quedando rezagada en ese terreno. Mientras que OpenAI, Google y Anthropic lograron popularizar la IA generativa, Apple no logró capitalizar sus ventajas en hardware, software y privacidad para desarrollar una solución de inteligencia artificial que se destacara.

Apple Intelligence, presentado en 2024, generó entusiasmo, aunque su implementación dejó mucho que desear. Se lanzaron herramientas básicas, como funciones de asistencia en la escritura, pero la gran promesa —un asistente profundamente integrado con tecnología LLM— quedó postergada hasta 2026. Esa demora alimentó el escepticismo sobre las capacidades reales de la compañía en inteligencia artificial.

Mientras tanto, Apple trabaja en una renovación total de su asistente, desde sus bases. Según trascendió, está utilizando una arquitectura LLM de segunda generación que combina modelos propios con posibles alianzas para tareas de razonamiento avanzado. Las funciones más sensibles seguirán operando a través de su sistema de computación en la nube privada.

Si Apple consigue ofrecer una capa de inteligencia artificial realmente integrada y confiable en el iPhone, las Mac y sus servicios en 2026, no solo reducirá la brecha funcional frente a sus competidores; también podría capitalizar una ventaja en escala, distribución y ecosistema que ninguna empresa de IA independiente está en condiciones de igualar.

Si Apple consigue ofrecer una capa de inteligencia artificial realmente integrada y confiable en el iPhone, reducirá la brecha funcional frente a sus competidores.
Si Apple consigue ofrecer una capa de inteligencia artificial realmente integrada y confiable en el iPhone, reducirá la brecha funcional frente a sus competidores.

Se trata de construir una ventaja financiera y estratégica que solo Apple puede generar, con el potencial de impulsar una revalorización significativa de sus acciones.

La ventaja de la distribución

La principal ventaja de Apple en inteligencia artificial es estructural, no depende del modelo que utilice. A diferencia de competidores como OpenAI o Google, que necesitan convencer a los usuarios para que abran una app o cambien sus hábitos, Apple tiene el control del sistema operativo donde esos hábitos ya existen.

  • Escala instantánea: cuando se lance iOS 26.4 —versión que se espera para el debut de estas funciones—, cientos de millones de iPhones pasarán a ser dispositivos con inteligencia artificial incorporada desde el primer momento.
  • Cero fricción: al integrar la IA directamente en la capa del sistema, Apple transforma esa tecnología en una utilidad, no en un destino. Los usuarios no tienen que buscarla: simplemente está presente en sus mensajes, fotos y correos electrónicos.

Servicios y monetización

El negocio de servicios de Apple ya ofrece una estructura lista para monetizar la inteligencia artificial apenas la experiencia demuestre ser confiable. La compañía cuenta con múltiples servicios que, en conjunto, probablemente generan varios miles de millones de dólares al año. A diferencia de muchas firmas dedicadas a la IA, Apple no necesita desarrollar nuevas relaciones de facturación ni definir estrategias de precios desde cero.

  • Apple Intelligence Plus
    Es probable que en 2026 la compañía lance una suscripción premium de inteligencia artificial. Esta versión incluiría funciones generativas más avanzadas, mayor capacidad de almacenamiento en la nube privada y "Agentes de IA" exclusivos capaces de gestionar tareas personales.
  • Superciclos de hardware
    La inteligencia artificial se perfila como el motivo definitivo para cambiar de dispositivo. Para ejecutar modelos de gran tamaño de forma local, Apple podría exigir mayor capacidad de RAM, lo que provocaría un ciclo de actualización importante entre quienes todavía usan equipos sin soporte para IA.
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 Apple no está sumando mejoras puntuales, sino que apuesta por una integración total de la inteligencia artificial en el sistema operativo. 

Nuevas fuentes de ingreso: publicidad y ecosistemas

Si Apple consigue desarrollar un asistente de inteligencia artificial confiable y respetuoso con la privacidad, podría abrir canales de ingresos que hasta ahora resultaban inaccesibles sin comprometer su identidad de marca.

  • Publicidad y búsquedas con foco en la privacidad
    Si Siri logra convertirse en un motor de respuestas preciso, Apple podría introducir publicidad basada en la intención. Esto implicaría mostrar resultados patrocinados solo cuando el usuario solicite claramente recomendaciones. La personalización, en ese esquema, se gestionaría directamente en el dispositivo, sin necesidad de construir perfiles de usuario, lo que permitiría mantener los estándares de privacidad.
  • Smart Home Hub
    La inteligencia artificial también se presenta como el cerebro detrás de las aspiraciones de Apple en el hogar inteligente. Una Siri más avanzada podría convertir dispositivos dispersos en un sistema integrado que entienda rutinas, contexto y comandos de voz. Así, los nuevos dispositivos centrales para el hogar dejarían de ser accesorios opcionales para asumir un rol clave.

¿Qué podría fallar?

La ejecución sigue siendo el principal riesgo. Apple no está sumando mejoras puntuales, sino que apuesta por una integración total de la inteligencia artificial en el sistema operativo. Eso eleva las expectativas sobre su funcionamiento desde el primer día.

Además, si depende de modelos de terceros para tareas complejas de razonamiento, podría perder capacidad de diferenciación o ver afectados sus márgenes si no logra controlar toda la tecnología. Si la experiencia no está a la altura en 2026, la compañía podría quedar con una valuación elevada, pero sin un impulso real para sostener la próxima etapa de crecimiento.

*Con información de Forbes US

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