La interrupción de la producción de gas natural licuado (GNL) por parte de QatarEnergy marcó un nuevo capítulo en la escalada del conflicto en Medio Oriente. La decisión respondió a los ataques militares registrados en Ras Laffan, uno de los mayores polos energéticos del planeta en materia de gas y refinación. La medida expuso la fragilidad de uno de los engranajes centrales del mercado global de energía.
Según informó la compañía, las operaciones en alta mar se ubican a unos 80 kilómetros al noreste de la península de Qatar. En esa zona funcionan 208 pozos que aportan cerca de 523 millones de metros cúbicos diarios de gas, equivalentes a 18.500 millones de pies cúbicos, destinados a 14 trenes de GNL, además de otros cuatro trenes instalados en tierra. Se trata de un complejo que abastece a buena parte del comercio internacional de este combustible.
Ras Laffan constituye un punto neurálgico para la economía qatarí. Allí confluyen instalaciones de procesamiento, terminales de exportación y refinerías. La paralización implica más que el freno de válvulas: los pozos de gas requieren protocolos técnicos específicos para su detención y eventual reanudación. Un corte abrupto puede generar complicaciones operativas y costos adicionales.
En un comunicado, la empresa señaló que mantendrá contacto con sus grupos de interés para comunicar “la información disponible y las últimas actualizaciones sobre este proceso”. Mientras tanto, evalúa el alcance de los daños tras los reportes de ataques con drones difundidos por la agencia Reuters el lunes 2 de marzo. @@FIGURE@@
El trasfondo remite a la tensión entre Irán y Estados Unidos, luego de negociaciones fallidas y bombardeos que derivaron en contraataques sucesivos. En ese contexto, también se reportaron incidentes en Kuwait, Baréin, Doha, Dubái e Israel, junto con advertencias sobre bases norteamericanas en la región.
El freno en la producción de GNL introduce incertidumbre en el mercado energético internacional y abre interrogantes sobre el impacto en precios y en las acciones vinculadas al sector, en un escenario atravesado por la inestabilidad geopolítica.
El conflicto interrumpió el tráfico marítimo y afectó de lleno el paso de petroleros por el estratégico Estrecho de Ormuz. El sábado, las Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido reconocieron en un aviso una "actividad militar significativa en el estrecho".
Desde ese momento, la UKMTO informó que proyectiles impactaron contra buques cerca de Sharjah, en Emiratos Árabes Unidos, y en el puerto de Baréin. El escenario encendió las alarmas en uno de los corredores energéticos más sensibles del planeta. @@FIGURE@@
En ese contexto, el columnista de Bloomberg, Javier Blas, escribió el domingo por la noche: "El transporte marítimo de petróleo a través del Estrecho de Ormuz sigue gravemente interrumpido, pero cabe destacar que se están realizando algunos cruces, simplemente 'desapercibidos' con el AIS desactivado, particularmente para petroleros de productos (aún no para petroleros de Suez/VLCC)".
El Ministerio de Defensa saudí informó que la refinería de petróleo de Ras Tanura fue blanco de un ataque aéreo hoy, aunque las autoridades derribaron los drones. Associated Press señaló que, tras el ataque, se vio una densa columna de humo negro que salía de la planta.
Según la agencia de noticias estatal del país, que citó a una fuente oficial del Ministerio de Energía de Arabia Saudita, Ras Tanura registró daños limitados por los escombros que dejó la interceptación de dos drones en las inmediaciones. Como medida de precaución, la refinería quedó cerrada.