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La ecuatoriana que audita el sistema financiero del Sur Global

Diana Chacón, consultora para el BID y el Banco Mundial
Fotos : Cortesía

David Paredes Periodista

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Diana Chacón es especialista en protección del consumidor financiero. Dejó la estabilidad del Banco Federal de Estados Unidos para asesorar a gobiernos en África y Latinoamérica. Actualmente vive en Portugal y trabaja para el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y la Agencia Alemana de Desarrollo.

Cuando el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco Mundial necesitan destrabar alguna normativa para operar en el Sur Global, la primera de la lista es la ecuatoriana Diana Chacón. Esta cuencana de 43 años tiene una década de experiencia como especialista en protección al consumidor financiero, viaja por el mundo y se reúne con gobiernos, diputados, asambleístas, ministros y entidades bancarias.

Chacón nació en 1983 en una familia donde la educación formal era lo más importante. Su padre era profesor universitario e historiador y su madre era psicóloga. Se graduó del colegio fiscomisional Asunción y estudió leyes en la Universidad Estatal de Cuenca.

Recién graduada del colegio, Diana decidió probar suerte en Estados Unidos bajo el programa Au Pair, una suerte de intercambio en el que vivía con una familia local, trabajaba como niñera y aprendía inglés. 

“Desde que era niña soñaba con ser abogada para cambiar las leyes de Ecuador. Cada vez que veía noticias sentía que estaban mal hechas”, dice Chacón.

En el mundo financiero

En 2007, apenas graduada de la universidad, viajó por segunda vez a Estados Unidos y al año siguiente, en 2008, ingresó al Fifth Third Bank para trabajar como Personal Banker, un cargo equivalente a gestor de cuentas en las entidades financieras de Ecuador. Trabajó en esa entidad hasta 2011.

Ese año, cuando se enteró de una vacante en el Federal Reserve Bank en Chicago (FED por sus siglas en inglés), que es el Banco Central de Estados Unidos, Diana se propuso como reto quedarse con el cargo.  

Para lograrlo tuvo que pasar por un complejo entrenamiento, cumplir con requisitos y aprobar exámenes para obtener su certificación de examinadora bancaria. Esto le permitía inspeccionar instituciones financieras en el sistema norteamericano. 

Durante su paso por la banca comercial se convirtió en experta en operaciones bancarias, servicio al cliente y transacciones comerciales. Esta experiencia, junto con sus estudios en derecho en Ecuador, fue un factor positivo cuando aplicó para el trabajo en el Fed.

En el Banco Federal trabajó hasta 2015. Durante ese tiempo comprendió que “no hay sueños imposibles”. Chacón soñaba con trabajar en el Fed desde que fue a un evento de networking en sus instalaciones.

"Como extranjeros y emigrantes, nos toca trabajar el doble. Especialmente cuando tienes un acento o vienes con estudios de tu país que, por más prestigio que tengan localmente, nadie conoce afuera. Tienes que probarte constantemente para demostrar que vales la pena y que pueden depositar su confianza en ti”. 

El riesgo de Londres

El Banco Federal de los Estados Unidos le brindaba estabilidad y una larga carrera. Incluso le daba la oportunidad de trabajar y estudiar su maestría brindándole el 80 % de la colegiatura en cualquiera de las universidades del país.

Pero las ofertas académicas no cumplían sus expectativas. Buscó en Inglaterra y encontró a The London School of Economics and Political Science. Ahí hizo su maestría en Regulación Financiera, con mención en gobierno y derecho.

Tenía ya los conocimientos financieros que adquirió en la banca pública y privada, pero necesitaba saber cómo gestionarlos a través de regulaciones y políticas administrativas.

“El nivel de exigencia de los ingleses era muy fuerte. Yo siempre fui aplicada en el colegio y en la universidad, pero crecí en una cultura educativa en la que debía memorizar más que analizar todo. Sentía mucha presión, porque los autores de los libros que leía por mis estudios eran mis profesores”, recuerda.

Durante la presentación de un informe del Banco Mundial, conoció a Augusto López Claros, un reconocido economista boliviano. Durante su ponencia habló sobre la disparidad de género y economía en América Latina. Ese tema le interesó a Chacón, pues su tesis trataba sobre eso.

“Al final de la charla, me acerqué para hacerle algunas preguntas. Me pidió que le acompañara a tomar un taxi y me entregó su tarjeta de presentación”, afirma.

Desde ese día, López se transformó en su mentor y gracias a él tuvo ese acercamiento con el Banco Mundial. Después de dar pruebas y una extensa entrevista ingresó a esta entidad financiera y volvió a Estados Unidos.

Trabajó para el proyecto Women: Business and the Law (Mujeres: Negocios y la Ley) por un año y medio hasta que decidió ser consultora independiente.

Del dicho al hecho

Actualmente, Diana Chacón vive y trabaja desde Portugal. Decidió mudarse a ese país después de laborar un año y medio con el Banco Mundial. Como independiente es la experta a la que llaman cuando hay que aterrizar conceptos complejos en realidades difíciles.

“Como consultora mi labor consiste en redactar las leyes y normas que impiden que los bancos abusen de los usuarios, que existan cláusulas justas y que la publicidad financiera no sea engañosa”.

Hoy trabaja para organizaciones como el Banco Mundial, la GIZ (Agencia de desarrollo de Alemania) y el BID. Su trabajo la ha llevado a diferentes países de África, América Latina y Asia, donde se relaciona con autoridades del sector financiero y de gobierno.

De hecho, su campo de acción está en todos los países que componen el Sur Global. Para entenderlo, explica que ese término no hace referencia a territorios que están en el sur del planeta. “En el mundo de las finanzas y la geopolítica el Sur Global es un concepto que agrupa a las naciones de América Latina, África, Asia y Oceanía. Se define así por compartir realidades históricas y retos económicos similares”. 

Por cada consultoría ella puede ganar desde US$ 850 hasta US$ 1.000 diarios. Hay trabajos que pueden durar entre 10 y hasta 20 días laborables. “No hay tarifa definida ni plazos fijos. Todo depende de la exigencia y urgencia de cada país”.

La experiencia de Angola y Costa Rica

La experiencia más difícil que afrontó como consultora independiente ocurrió durante su primera misión en Angola, en 2021. En ese país tuvo que enfrentarse sola a las autoridades locales y los máximos ejecutivos de los principales bancos. Además, era la primera vez que debía hacerlo en portugués, el idioma local. 

“Mi colega local me informó que se había contagiado de COVID-19 unos días antes de mi viaje a África. Me dijo que esto le impedía acompañarme a las entrevistas y que me tocaba hacerlo sola. Estaba nerviosa, no sabía cómo reaccionarían las autoridades sin ver a un local durante las negociaciones”, recuerda. 

Durante su estadía hizo cerca de 20 entrevistas y se llegaron a acuerdos. Los grandes bancos entendieron y aceptaron los resultados técnicos. No fue fácil, porque además de la barrera idiomática, era la única mujer durante la consultoría. 

“Me vi sentada en una mesa con toda la plana mayor de uno de los bancos más grandes de Angola. Toda la alta dirección en un extremo de la mes y yo al otro lado como si de tratara de del banquillo de los acusados", recuerda. Eran unos ocho señores, todos hombres, y yo era la única mujer en la mesa. Estaba ahí aprendiendo sobre las prácticas del sistema financiero de ese país. Todo esto lo estaba haciendo en portugués", recuerda.

En Costa Rica, en 2023, brindó asistencia técnica para la ascensión del país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en Francia. Para el gobierno del presidente Rodrigo Chaves Robles era urgente entrar en esta organización. 

Como parte de este proceso de ascensión, la OCDE hizo una serie de recomendaciones al país para ajustar su normativa, leyes y reglamentos. Una de las áreas que debían ajustar era la protección al consumidor financiero.

Ella fue contactada para brindar asistencia técnica al gobierno. Su tarea era realizar un estudio de las fallas del proyecto de ley que ya estaba debatiéndose en el Congreso y ofrecer un taller sobre mejores prácticas a las superintendencias financieras del país. 

Durante su visita, tuvo una reunión de alto nivel con el gobernador del Banco Central, la ministra de finanzas y los superintendentes. Se le pidió que expusiera sus observaciones y recomendaciones sobre los vacíos en el proyecto de ley y las áreas de fortalecimiento. 

“El gobernador del Banco Central me expresó su deseo de que continuara con la asistencia técnica, ya que era una prioridad para el país ajustar todas las leyes y reglamentos para poder ser parte de la OCDE. Ese fue el mejor halago que recibí por mi trabajo”, asegura.

Chacón no olvida su origen. Aunque ha intentado asesorar a Ecuador, las puertas no siempre se han abierto. "Nadie es profeta en su tierra", confiesa. Sin embargo, su meta sigue siendo la de su infancia en Cuenca: lograr que las leyes protejan al ciudadano y que el sistema financiero sea, finalmente, un aliado. (I)

Foto de portada: cortesía

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