Elizabeth Frías Rivas Periodista
La industria del CBD en Ecuador se diversifica y la oferta de productos que se encuentran en el mercado es más amplia. Hoy en día es fácil adquirir chocolates, gomitas, tés, tisanas, cervezas artesanales, kombucha, ungüentos, cremas, aceites, tabacos o flores.
También se cuentan cremas antiarrugas, bálsamos, jabones y desodorantes para las zonas íntimas, lubricantes y aceites para mascotas, así como probióticos y prebióticos enfocados en el bienestar integral y la longevidad.
Los precios varían y dependen del producto. Hay cervezas de US$ 5, tisanas de US$ 12 y cremas desde los US$ 35. Los aceites pueden costar US$ 60 o más y las gomitas US$ 25. “Las personas que más consumen son las nuevas generaciones. Los adultos, por su parte, todavía se encuentran resistentes, pero cuando conocen las bondades se vuelven clientes”, comenta Eduardo Monge, gerente general de Hemp Ecuador Labs.
Esta empresa y su laboratorio operan desde 2021. Suma cerca de 200 productos desarrollados entre marcas propias y proyectos para terceros; hoy maneja alrededor de 45 productos propios. Sus ingresos por ventas en 2024 fueron por US$ 391.367,54, mientras que el año pasado registró US$ 377.821,13, según la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros.
Ecuador abrió la puerta al cannabis no psicoactivo en 2019 y, posteriormente, aprobó una regulación que entró en vigor en 2020 para actividades que van desde la siembra y el cultivo hasta la extracción y elaboración. En este proceso se ha formado una cadena que reúne a productores, laboratorios y empresas dedicadas al desarrollo de productos finales.
En estos años la industria intenta consolidarse y sigue las tendencias globales. Otro de los actores es el Clúster de Cannabis y Cáñamo Industrial del Ecuador, que reúne a 30 empresas medianas y pequeñas, aunque solo 17 registran actividad permanente y datos como ventas y pagos de impuestos.
Dentro de este grupo, nueve registran ingresos por ventas, cinco no reportan facturación y otras han retomado su actividad comercial desde 2025 según los datos reflejados en la Superintendencia de Compañías Valores y Seguros. Además, dos de las compañías con mayores niveles de facturación incluyen productos derivados del CBD entre sus líneas de negocio. Las dos más grandes (Quantum Pharm y Osurcagro) facturan US$ 4,6 millones y US$ 1,5 millones, en su orden. Hay que aclarar que los productos con CBD son solo una de las líneas de negocio de estas compañías.
¿Qué es el cannabis no psicoactivo o CBD? Es uno de los principales compuestos de la especie Cannabis sativa, es una especie de la familia Cannabaceae, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro para Control de Enfermedades de Estados Unidos. Se concentra en las flores y las hojas, y se aísla mediante métodos de extracción con disolventes o dióxido de carbono. A diferencia del THC (Tetrahidrocannabinol), que es el cannabinoide asociado con los efectos psicoactivos del cannabis, el CBD no produce ese efecto. Esta diferencia ha permitido que el cannabidiol sea incorporado en distintas categorías de productos, siempre bajo las regulaciones correspondientes de cada mercado.
El tamaño mundial del CBD en 2025 fue de US$ 16.500 millones y se proyecta que crezca a US$ 24.000 millones hasta finales de este año. Los productores de esta industria identifican a países como Francia, Estados Unidos, Canadá e Italia como los principales fabricantes de biomasa y flores ricas en CBD, según los datos de la Asociación de Cannabis Medicinal Europea.
Un clúster con tarea
El Clúster de Industrias de Cannabis y Cáñamo Industrial y Medicinal se conformó en 2022 y uno de sus objetivos es fortalecer la cadena productiva. Busca una mayor proyección en el mercado ecuatoriano e internacional y que de ese valor provenga de productos terminados y no únicamente de biomasa.
Si bien no existen cifras detalladas, el clúster maneja una hipótesis: este año se moverán US$ 15 millones alrededor de los diferentes productos elaborados con CBD. “Trabajamos en actividades de socialización por ejemplo en ferias y capacitación con autoridades, universidades y profesionales de distintas áreas. La intención es explicar qué es el cannabis no psicoactivo, cómo se diferencia del THC y cuáles son sus usos regulados”, comenta la presidenta del clúster, Lisbeth Fajardo.
También se trabaja con los médicos. Este organismo forma sobre uso terapéutico del cannabis y lo hace mediante un diplomado que llega a su novena edición y que, ha formado a más de 500 profesionales de la salud. El programa tiene participantes de países de Latinoamérica y España.
El cultivo y la investigación
Para Álvaro Mora, administrador de CBD Solutions, esta industria atraviesa un proceso de depuración. Él recuerda que, con la regulación aprobada en 2000, alrededor de unas 700 compañías ingresaron a la industria, pero con el tiempo permanecieron aquellas que encontraron una oportunidad de estabilizarse con procesos como el cultivo, procesamiento y desarrollo de productos.
Mora considera que Ecuador tiene una ventaja: el marco legal permite desarrollar cosméticos, productos de consumo, suplementos y otras categorías, lo que amplía las posibilidades para la transformación de la materia prima. En su lectura, esta amplitud regulatoria ayuda a que el país explore segmentos que todavía tienen restricciones en otros mercados latinoamericanos, lo que demora muchas veces son los procesos de aprobación debido a temas internos de la legislación y a veces el cambio de funcionarios.
CBD Solutions es una pequeña empresa familiar que comenzó a estructurarse en 2020. Desde entonces ha realizado entre 10 y 12 siembras, con ciclos de aproximadamente cuatro meses. La compañía trabaja con genéticas provenientes de Estados Unidos y busca adaptar el material vegetal a las condiciones de suelo, agua y luz de Ecuador.
En 2024 sus ventas llegaron a US$ 61.427,72 y el año anterior la cifra se ubicó en US$ 52.051,81, según la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros. Mora cuenta que el primer año sirvió para adecuar un terreno familiar que estaba baldío. Además, se adquirieron diversos materiales y herramientas, con el fin, de montar un mini laboratorio propio, lo que les permitió aplicar buenas prácticas de manufactura y pasar de la producción artesanal al desarrollo de productos terminados.
El portafolio de CBD Solutions ya incluye aceites sublinguales, cremas, ungüentos, bálsamos labiales, chocolates, cerveza artesanal, kombucha, tisanas, gomitas, café con kif de CBD, cartuchos de extracto y flor. Actualmente desarrolla nuevos productos.
La transformación de la materia prima requiere de una segunda etapa que es la investigación y formulación de productos finales. Allí entran los laboratorios como Hemp Ecuador Labs. Su gerente sostiene que la regulación ecuatoriana permite explorar un abanico amplio de aplicaciones; Monge explica que desarrollar un producto cosmético y suplementos alimenticios puede tomar alrededor de seis meses. El proceso involucra investigación, formulación, pruebas y análisis antes de llegar al mercado.
La compañía también testeó en mercados como Colombia, Paraguay y Estados Unidos. La aceptación fue positiva y ahora trabaja para cumplir los volúmenes necesarios de esos destinos.
Productos terminados
Dentro del clúster se encuentra Mayu Ecuador. El portafolio incluye productos para humanos y animales, además de alimentos, cosméticos y productos de aplicación externa esto es clave para la entrada. Entre ellos están suplementos, aceites, infusiones, chocolates, gomitas, cremas y un sérum cosmético. Su facturación en 2024 llegó a US$ 157.551,93 y el año pasado fue de US$ 255.414,95.
Uno de sus desarrollos está dirigido al segmento veterinario y utiliza CBD en una formulación destinada a mascotas. La empresa también ha trabajado con médicos veterinarios y refugios como parte del desarrollo de esta línea.
La evolución del sector apunta a una transformación de la cadena. Ecuador ya no busca únicamente producir flores y biomasa, sino aprovecharlas para generar alimentos, bebidas, cosméticos, suplementos y productos veterinarios. El siguiente desafío será aumentar la capacidad productiva, consolidar la investigación y lograr que más productos terminados ecuatorianos lleguen a mercados internacionales. (I)